“Norma” es como llaman familiares y amigos cercanos a Mon Laferte. Por su segundo nombre. Por el que rara vez se presenta en público y el cual se convierte en el personaje que va a representar de un ángulo u otro las canciones de un álbum que ha de narrar el nacimiento, florecimiento y disolución de una relación amorosa, con sus conflictos, sus momentos eufóricos, el embeleso, en el encantamiento y el desencanto.

Foto: Alberto HV

Al reclutar a una mente exigente del calibre de la de Omar Rodríguez López, lo que sigue no es menos que sorpresas, en las canciones, en los arreglos, en la grabación, en la mezcla y hasta la masterización.

La mano de los angloparlantes, Rich Costey y Bruce Botnik, le dio un carácter de “grandes ligas”a Norma, a la producción de los latinos, que Omar Alfredo ya visualizaba cruzando hacia cierta modernización de estas canciones domésticas.

¿Cómo te sentiste al llegar a los legendarios estudios Capitola trabajar?

Fue súper emocionante para todos, para Omar, para todo el grupo…Lo más impresionante fue llegar y ver una foto enorme de Paul Mc Cartney recargada en la pared. Todos nos tomamos fotos. Es un edificio histórico, emblemático para la música que tiene una energía “muy eléctrica”, muy palpable.

¿Te impresiona o te acoge como sentirte en casa?

Me sentí muy en casa, principalmente por trabajar con un equipo muy pro, nunca me había sentido tan cómoda.

¿Tuvieron oportunidad de ensayar antes o llegaron a trabajaral estudio?

Tuvimos tres días previos la misma semana para ensayar todas las canciones. Pero llegamos con el nerviecito y la emoción todavía. Montamos un viernes e hicimos un ensayo más. Al día siguiente, tocamos las canciones una sola vez y quedaron grabadas. Era la promesa que nos hicimos con Omar. Hicimos algunas adiciones después pero se grabó el disco en una toma: tocamos todos juntos las diez canciones de corrido.

La música que venías haciendo tampoco es exactamente lo que seescucha en el disco nuevo…

Empezó el año y me tome dos meses para dedicarme a escribir: Tenía la idea de hacer un disco que contara una sola historia, de manera conceptual, y empecé a escribir diez canciones que relataran la historia de una relación de pareja. Que te permitiera escuchar el álbum completo en orden, cosa que ya pocos hacen. Cuando empecé a escribirlas me di cuenta que los ritmos que iba eligiendo me llevaron hacia allá. Fue muy cinematográfico. Justo soy coleccionista de vinilos y estaba oyendo a La Lupe, la Fania, Yma Sumac, y me pregunté “¿Y si yo me pongo a hacer algo así?”.

Puedes leer la entrevista completa en nuestra edición impresa #167: Challenge 

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