Las obras literarias y artísticas ya divulgadas podrán utilizarse…

sin remuneración…

para uso personal, privado y sin fines de lucro.

– Art. 148 de la Ley Federal de Derecho de Autor

El #MocheDigital

TXT:: Carlos Fuentes Ochoa

Durante el año pasado, el diputado Sergio Mayer (@SergioMayerb) presentó una reforma a la Ley Federal de Derecho de Autor (LFDA) en la cual se pretende que las sociedades de gestión colectiva de derechos de autor cobren un monto a los fabricantes e importadores de dispositivos de almacenamiento digital tales como computadoras, teléfonos móviles, fotocopiadoras, escáneres, memorias USB, CD, televisores, etc.  Supuestamente, ese monto se repartirá entre las personas creadoras de cultura y ciencia mediante dichas sociedades.  ¿Cuáles son las razones detrás de esta propuesta? ¿beneficiará a las creadoras y consumidoras? ¿qué otros impactos puede llegar a tener en nuestro día con día?

La piratería y el artista hambriento

Detrás de este tipo de iniciativas radica la idea de que la precarización de los artistas es causada por la piratería y la facilidad que existe de crear copias de las obras utilizando medios digitales.  Ejemplos de esta idea aparecen en declaraciones como: la piratería es la mayor amenaza a la industria cinematográfica estadounidense, contenida en estudios como el desarrollado por LEK, bajo encargo de la Motion Picture Association.  Podemos suponer que la piratería afecta la economía de los creadores de cultura y ciencia, sin embargo, pienso que muchas veces hace falta analizar la fuerte asimetría de poder entre las industrias y los creadores.  Por ejemplo, en la industria de la música, algunos mencionan que las disqueras obtienen entre 85 y 90% de los ingresos generados y que los artistas entran en fuertes espirales de deuda derivados del modelo de negocio actual.

Las leyes de derechos de autor buscan proteger a los creadores de cultura y ciencia con la finalidad de que puedan tener una vida digna a partir de su creación y que con ello, se fomente la creación de más obras, cuestión que como creador apoyo, pero sostengo que es muy importante determinar desde dónde viene la precarización ya que, desde hace mucho tiempo las industrias han culpado de la precarización de los artistas a la piratería, cuando, como podemos observar en el caso de la industria de la música, en gran medida es la misma industria la que perjudica a las personas creadoras.  A final de cuentas, la piratería es un mecanismo generado por el mismo mercado ya que los bienes culturales son de un costo prohibitivo para la mayoría.

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TICs y acceso a la cultura

Hoy por hoy, la LFDA protege la generación de copias privadas, todos tenemos derecho de generar una copia de nuestros bienes culturales, por ejemplo, podemos extraer una versión MP3 de las canciones que tenemos en un CD (ripeo) con la finalidad de no tener que andar cargando un discman de un lado a otro.

Ley Federal de Derecho de Autor Sergio Mayer

Me parece irracional que sea esperado que cada que cambiemos de formato o soporte (VHS > DVD > BluRay > Media Center), tenga que volver a comprar toda mi colección de música o películas.  Sin embargo, la propuesta de ley asume que el hacer este tipo de copias privadas genera un daño a las creadoras y por eso contempla un cobro adicional destinado a resarcir el supuesto daño.  Parece que las industrias de entretenimiento han perdido de vista que el acceso a las tecnologías de información y comunicación (TICs) es un gran aliado en la derrama económica ya que los sistemas de suscripción y streaming son una fuente de abundantes ganancias.  No obstante, si encarecemos el acceso a estas TICs (celulares, laptops, etc.) también encarecemos el acceso a estos sistemas de suscripción.  Por ejemplo, según la Asociación de Internet MX (AIMX), el 92% de las conexiones a internet en México se realizan mediante un smartphone y el 65% de las veces que utilizamos internet, lo hacemos para ver películas en streaming.

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Estudio de los Hábitos de los usuarios de Internet en México AIMX 2019

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Estudio de los Hábitos de los usuarios de Internet en México AIMX 2019

Entonces ¿quién se beneficia?

Si las TICs son amigas del consumo de manera formal ¿por qué se plantea encarecer su acceso? Una respuesta a esta pregunta es el conservadurismo de las industrias.  El modelo de negocio de disqueras, productoras de cine, editoriales, etc. ha estado vigente desde mediados del siglo pasado.  Regularmente, cuando hay cambios tecnológicos, se ha temido por el modelo de negocio existente en ese momento y ha llevado bastante tiempo cambiar esta mentalidad, por ejemplo, ha sido hasta épocas recientes que servicios de streaming han ‘sanitizado’ el consumo de películas o música mediante internet, aún hace unos años revelar que uno consumía este tipo de bienes utilizando estas tecnologías hacía que automáticamente fuéramos tachados de piratas informáticos.  Una razón más especulativa (y macabra) puede ser el beneficio que tanto las industrias como las sociedades colectivas de gestión y los despachos de abogados especializados en materia de derechos de autor pueden obtener.  Para poder operar el cumplimiento de esta posible ley, las sociedades de gestión de derechos (y los abogados que les asesoran) deben tener recursos financieros, beneficiando con esto a las personas que se dedican a este tipo de actividades; mientras que, para las industrias que se mantienen en el conservadurismo, cualquier herramienta que permita resistir el cambio es bienvenida, no queda claro qué tanto recibirán los creadores, pero considerando estos costos de operación, supongo que sería una cantidad mínima si es que llegase a existir.  Finalmente, no podemos ser ciegos a la realidad de corrupción que una ley como la propuesta puede generar en nuestras instituciones gubernamentales.

¿Y quién sale perjudicado?

No debería extrañarnos que los montos que las sociedades colectivas cobren a los fabricantes sean trasladados a los consumidores de dispositivos, entonces, los principales perjudicados somos nosotros.  En tiempo de cuarentena y emergencia sanitaria, muchos hogares han tenido que invertir en más dispositivos para satisfacer las necesidades de todos los que ahí habitan.  El acceso a estas TICs es uno de los factores que ha permitido a algunos seguir a flote, encarecerlo es muy grave.  Por otro lado, este tipo de políticas hacen que se retrase aún más el acceso a personas de menores recursos económicos ampliando aún más la brecha digital.

¿Qué queremos?

Necesitamos una reforma a la LFDA que proteja a las consumidoras y a las creadoras frente a las industrias y que destine recursos a la producción cultural y científica mientras se vela por el interés público y la educación, nuestros gobernantes necesitan dejar de pensar que la censura, la hipervigilancia y el inhibir el acceso a las TICs es la respuesta frente a la precarización de las creadoras y el consumo de las usuarias.