Música

Miles Kane ofrece un cruel romance en su nuevo hit

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Miles Kane

Hay algo extraño y hermoso en ver a un tipo como Miles Kane seguir pateando la puerta del rock and roll en pleno 2025. No porque no tenga el talento (eso nunca estuvo en duda), sino porque el mundo ya no parece hecho para gente como él: tipos que todavía creen en riffs con alma, en coros que revientan como fuegos artificiales rotos, en el eco sucio de una guitarra que suena como si te hablara al oído desde un cuarto lleno de espejos rotos y sueños viejos.

“Love Is Cruel” no viene a reinventar la rueda, gracias a Dios. No estamos aquí para eso. Esta canción quema porque se atreve a sonar como si el tiempo no hubiera pasado, como si Marc Bolan hubiera sobrevivido a los años 70, se hubiera ido a Nashville a echar unos chupes de bourbon con Dan Auerbach en un bar de mala muerte y juntos hubieran dicho: “¿Y si hacemos algo que suene como amor en llamas… pero con estilo?”

Desde el primer verso; “she’s a midnight scooter rider”, sabes que Miles está escribiendo desde otro plano, uno donde los personajes aún tienen alma, donde el amor no es algoritmo sino cuchillo. Hay algo de Judy Garland bajo el sol ácido, algo de Clint Eastwood con los ojos entrecerrados por la tristeza. Y entre esa imagen, el beat arranca, y todo se vuelve psicodelia elegante, garage refinado, polvo de estrella pasada por un filtro de vinil sucio.

La producción de Auerbach no opaca, ensancha. Es como si le hubieran dado esteroides a una canción sacada del fondo de un casillero olvidado de Motown. Hay coros fantasmales, guitarras que lloran en estéreo y un ritmo que no pide permiso, te arrastra como una ola de terciopelo ácido. Se siente como un desliz emocional grabado en cinta, con los errores justos para seguir siendo humano.

Pero lo que hace que esta canción brille no es la nostalgia. Es la urgencia con la que Miles la canta. Como si necesitara exorcizar cada sílaba. Como si el amor —ese perro viejo y cruel— todavía tuviera algo que enseñarnos. Y eso, amigos, es lo que hace al rock seguir respirando: cuando no tiene miedo de decir que el corazón está roto pero sigue latiendo a todo volumen.

“Love Is Cruel” no es una canción, es una advertencia: Miles Kane está más vivo que nunca, y no vino a pedir permiso. Vino a bailar entre las sombras con el sol pegándole en la cara, vino a cantar como si no hubiera mañana, y si lo hay, que al menos nos agarre con este track reventando en el estéreo, enhorabuena por el fichaje en Easy Eye Sund.

Staff

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So Long, and Thanks for All the Fish.

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