Dream Theater regresa a México los próximos 8 y 10 de abril, a la Arena Monterrey y la Arena Ciudad de México, respectivamente. La gira, de acuerdo con el póster oficial, se llama 40th Anniversary Tour, Parasomina 2026 (featuring A Change of seasons). En la parte alta dice An evening with Dream Theater; luego: “tocando completo el disco Parasomnia, celebrando el 30 aniversario de A change of seasons y tocando otros clásicos de Dream Theater y favoritas de los fans”. Pero, ¿cuánto tiempo toca la banda entonces? Mike Portnoy lo aclara para #SangreDeMetal: “Es una gira de concepto, una noche con Dream Theater: tres horas cada vez, dos sets, un intermedio”. En la Ciudad de México, los boletos van de los 628 a los 3 mil 640 pesos, ya con cargos.
Portnoy, igual que Dream Theater, es un personaje que divide opiniones. Para muchos es un gran baterista, para otros no. Lo incuestionable es que cuando ha estado en la banda suele ser el más visible, el que acepta entrevistas, el que da la cara, para bien y para mal. Ese era uno de los roles que tuvo en su primera etapa entre 1988 y 2010. Luego, sabemos, lo corrieron y regresó en 2023. Entonces, ¿cómo fue el proceso de crear música nuevamente con la banda? ¿Lo sintió diferente después de tantos años? “Lo primero que hicimos fue entrar al estudio y comenzar el trabajo de este nuevo disco, pasamos casi todo 2024, la mayor parte de ese año de reunión trabajando en torno a eso y estábamos muy emocionados de escribir y crear juntos nuevamente, la última vez había sido en 2008, cuando hicimos Black clouds and silver lining, habían pasado casi 15 años, así que obviamente estábamos muy inspirados y emocionados”.
Parte de lo que divide a la gente, de donde vienen los memes de que la música que componen es soporífera y aburrida, es que tienen rolas muy largas. Eso es por otra parte uno de los elementos que los fans más disfrutan, la complejidad y capacidad de crear piezas enormes que mantienen al escucha atento. Parasomnia no es distinto. Cuenta con “The shadow man incident”, de poco más de 19 minutos. ¿Se hace más difícil con la edad seguir creando estas suites tan largas? “No. Afortunadamente en esta banda nunca hemos estado faltos de ideas, todos contribuimos, trabajamos juntos en las canciones y como resultado puedo decir que nunca estamos cortos en términos creativos, por alguna razón nos resulta más fácil escribir canciones de 20 minutos que de cinco, esas son las que realmente nos desafían”.
Volvamos al póster. Van a tocar completo el disco y a celebrar 30 años de A change of seasons. El título se refiere a un EP de 1995 que traía una rola con el mismo nombre, de poco más de 23 minutos, y algunos covers. ¿Tocarán solo la rola propia o también las versiones? Habrá que ver. Pero también está la parte de “otros clásicos y favoritas de los fans”. Mientras estuvo ausente, la banda sacó cinco discos más. ¿Tocan solo las canciones de su época o incluyen algo de todos esos años que en que no estuvo? “Tocamos un poco de todo, además yo soy el encargado de armar el setlist, siempre me han dado esa libertad de escoger las canciones que yo quiera y se los agradezco, me gusta mucho hacerlo y para mí era muy importante que todas las diferentes etapas de la banda estén representadas, no solo en la gira del 40 aniversario que hicimos, también con esta nueva gira de Parasomnia, cubrimos todas las épocas en el concierto”.
Mike es un poco como David Ellefson, metaleros que por distintas razones han estado o están en una banda muy relevante pero han tenido que expandirse y tocar en muchos otros proyectos. Cuando la gente piensa en Mike lo relaciona inmediatamente con Dream Theater, antes que cualquier otro grupo, y por lo tanto lo relacionan con la escena del Prog Metal. Entonces, ¿está metido en esa escena o solo compone música y luego solo escucha a las bandas que le gustaban de joven? “La escena prog se ha convertido en algo enorme, cuando nosotros comenzamos, en los 80, no había muchas bandas del género, estábamos nosotros y Fates Warning, Queensryche, Watchtower; Iron Maiden y Metallica estaban probando algunas ideas de arreglos tipo prog, pero más allá de eso no había propiamente una escena progmetalera. Creo que de cierto modo nosotros abrimos esa puerta y ahora, en 2026, hay decenas de subgéneros que derivan de él. Para mí es importante llevar siempre esa bandera, además yo soy el más metalero dentro de la banda, me encanta seguir todo tipo de variantes del Metal, del Thrash al Prog al Death, es algo con lo que siempre he estado muy conectado”.
La ventaja de tener algunas preguntas de cajón es que a pesar de que las respuestas tienden a ser similares, a veces hay quienes aportan algo valioso. Es el caso con Mike y la clásica “¿es cierto que el rock está muerto?”, concepto popularizado por Gene Simmons, de Kiss. La respuesta aporta un contexto histórico que algunas generaciones más recientes no conocen del todo, simplemente porque no lo vivieron. Es una foto de cómo eran los 80 y 90. “No creo que esté muerto, más bien él (Gene) vive en un mundo muy distinto al que conoció de inicio. En los 70, 80 y 90 el Rock y el Metal era lo que dominaba, pero hoy en día si ves los Grammys o lo que publica Rolling Stone o lo que pasa con el Salón de la Fama del Rock, lo que domina el panorama son artistas de Pop y Hip Hop. Yo no diría que el Rock está muerto pero si que cada vez es más difícil alcanzar la exposición de antes. Hoy son muy pocas bandas las que lo consiguen, tal vez los Foo Fighters tienen esa atención masiva así que tenemos que pelear para conservar lo que tenemos, aunque dicho todo esto, yo agradezco mucho lo que ha logrado una banda como Dream Theater porque lo que hacemos es tan fuera de lo común en términos de mercad que conseguir una nominación o un premio Grammy, como el que la banda tuvo hace unos años es increíble, no es la norma cuando tienes muchas canciones largas y épicas de 20 minutos. Así que estamos muy agradecidos por ello”.
Más adelante, con otra de cajón, la de qué tan relevante es tener un sello discográfico en 2026, ahonda en el concepto de las revistas, los premios, todo eso que hoy parece irrelevante. “Honestamente creo que podríamos hacerlo (sobrevivir si una disquera) pero es mejor tener el apoyo en este caso de Sony, que es el sello al que pertenece Inside Out. Es bueno contar con su músculo y al mismo tiempo tener siempre un pie en la puerta en ciertas áreas. El mundo de hoy es muy diferente al que era cuando comenzamos. En los 80 y principios de los 90 era indispensable tener un sello para lograr algo de exposición y hacer que tu música estuviera en el mercado e incluso para poder pagar un estudio de grabación, además necesitabas la ayuda de MTV o Rolling Stone para tener algo de promoción, hoy no es tanto así. Ahora, las bandas pueden existir por sí mismas, no necesitan a la discográfica para difundir su música. Literalmente, puedes subirlo a las redes sociales, y tu música se puede escuchar desde cualquier lugar, desde Kansas hasta Australia, simplemente creándola en tu habitación y luego publicándola para que todo el mundo la escuche”.
En algún momento de la entrevista mencionó a bandas como Led Zeppelin, The Who y Black Sabbath. Si tuviera que elegir entre los bateristas de cada una, John Bonham, Keith Moon y Bill Ward, ¿a quién elegiría? “Son tres de mis favoritos pero supongo que si tengo que escoger uno, porque me lo preguntas, diría que John Bonham, él era el rey. Keith Moon me encanta pero su estilo era muy salvaje e imprudente, y John Bonham era más como un ancla, y tiene miles de fans en todo el mundo incluso entre personas que no son bateristas pero saben lo grandioso que era”.
Es Mike Portnoy, leyenda para miles, un tipo con suerte para otros y baterista de una banda muy importante que ciertamente no es para todos. ¿La historia que tienen les alcanzará para llenar las arenas de Monterrey y la CDMX? Probablemente sí. Al final, por cada persona que comparte memes de lo aburrido que es Dream Theater hay por lo menos uno más que compra con gusto los discos y boletos. Además, el regreso de Portnoy la añade valor a la experiencia, y esa división de opiniones es parte importante del ADN de las leyendas.
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