Natal es una ciudad muy al noreste de Brasil y capital de Río Grande del Norte. Es conocida por la belleza de sus playas y entorno natural, pero no por su efervescencia cultural. Ahí se formó en 2012 la banda Far From Alaska, que en el nombre mismo expresa tal sensación de lejanía.

TXT :: Juan Carlos Hidalgo

Emmily Barreto y Cris Botarelli dan testimonio de que en aquel lugar pasa poco o nada en términos de algo que estimule a una banda de rock. Ellas se sentían apartadas de todo, por lo que decidieron volcarse a la composición de una música que abreva del stoner rock, pero que tiene sus chispazos de electrónica.

Fueron afianzando las canciones, mientras se volcaban sobre el networking; tocaron muchas puertas y fueron elegidas para participar en el Acelerador de proyectos que desarrolla MIDEM (las siglas para Marché International du Disque et de l’Edition Musicale), el influyente mercado musical que se lleva a cabo en Cannes, Francia desde 1967: se trata de un evento que sirve como una plataforma importante para aquellos artistas que por su propuesta y trayectoria puedan saltar al mercado europeo. Pero han querido oxigenar su proyección y contribuir al impulso de otras escenas; por ejemplo, llevaron a cabo una edición en Armenia y este mismo año han realizado cuatro eventos en distintos países africanos –del Magreb a Sudáfrica-.

En la actual circunstancia todo indica que los mercados emergentes revisten de especial importancia para propiciar un flujo global de contenidos. Es por ello que para saltar hacia América Latina escogieron a Brasil como sede. La experiencia con Far From Alaska fue tan exitosa que incluso les otorgaron un reconocimiento como mejor proyecto del Acelerador en que participaron. Sin duda, un caso de éxito que reforzó el nexo.

Brasil es un país muy grande, vastísimo no sólo geográficamente sino también expresiones culturales, y en la música no es la excepción. Contiene a millones de escuchas que consumen propuestas nacionales, lo que lo convierte en un mercado muy interesante con el que tender puentes. Alexandre Denoit –director del MIDEM (y también baterista)- estableció que el objetivo fundamental es conectar a gente involucrada para generar un flujo en varios sentidos: dar salida a artistas brasileños y hacer posible la llegada de propuestas internacionales al país. En términos de consumo musical, Brasil es muy endémico y bien vale la pena el esfuerzo para impulsar nuevas dinámicas.

Tuve oportunidad de viajar a Río como parte de un reducido grupo de periodistas del resto del continente para atestiguar la primera edición de una serie que de entrada ya tiene pactados 3 años iniciales. MIDEM encontró apoyo en SEBRAE (Serviço Brasileiro de Apoio às Micro e Pequenas Empresas) y Estrombo – Inspirando negócios em música- para conseguir los fondos requeridos para reproducir el concepto tal y como se lleva a cabo en Francia. Para todas las instancias resulta esencial mostrar al mundo la diversidad sonora de Brasil, dado que en eventos en el extranjero el lugar común era pensar que la baraja sólo pasaba por Sepultura y Cansei de Ser Sexy.

Denoit puntualizó la importancia de basarse en hechos y acciones globales, por lo cual el Mercado arrancó mostrando el lugar que ocupa Latinoamérica en la industria global de la música. Lo interesante es que un detallado análisis estadísticos provino del Reino Unido. Zach Fuller dirige Market Global Midia Researh y nos recordó que estamos ante una industria que mueve más de 18 billones de dólares en cuanto a ingresos de la música grabada (es decir, sin tomar en cuenta los conciertos) y que el sector creció un 8.1 mundialmente pese a las dificultades por las que ha atravesado. A fin de cuentas, la gente dedica 2.5 horas en promedio al día para consumir música.

Fuller ofrece un servicio abierto para ofrecer datos fiables de todo el mundo. Lo que nos llevó a enfatizar en la delantera que llevan Youtube y Spotify en cuanto al consumo digital de música. (En México el 74% de consumidores recurre a los videos y en Brasil el 76%; mientras que allá escuchan más radio -53%- y en nuestro país el 46%).

Por otra parte, el panel relativo a la internacionalización de la música latina y en el que estuvo presente el director de ZZK Records, Grant Dull, nos permitió hacer un repaso del orden global de los mercados. Como era lógico, Estados Unidos ocupa el primer lugar, seguido de Japón. La gran sorpresa es que Alemania supera al Reino Unido –en cuarto lugar-. ¿Y América Latina? Brasil en el lugar 9; México es 18; Argentina 20; Colombia 34 y Chile 36.

En general, el pulso que MIDEM arrojó es la necesidad de conformar bloques, corredores y alianzas; sólo trasponiendo fronteras es viable el concepto de música pan-latinoamericana y atraer a nuevos emprendedores. El continente representa conjuntamente el 4.1 del mercado mundial, por lo que un mayor intercambio de contenidos ofrece más posibilidades de crecimiento. Los panelistas hicieron hincapié en que una política de puertas cerradas no conduce a ninguna parte, aunque no es fácil ir más allá del autoconsumo (lo que en Brasil es muy evidente). En ese sentido, Adriana Restrepo (de Colombia) apuntó que el modo de pensar cambia cuando sabes que estás creando material de exportación –una cuestión de perspectiva-.

Fueron dos días sumamente intensos en los que la parte de conferencias se combinó con sesiones nocturnas de showcases. Brasil siempre ha tenido artistas de gran calidad que no siempre se proyectan en el extranjero. ¿Qué sensación creó esta serie de conciertos? Que varias propuestas están buscando una combinación de la tradición con una modernidad más experimental.

El gran héroe local fue el percusionista Marcos Susano -¡extraordinario!- que participó con otros dos proyectos: Jana Linhares y Fernanda Abreu (cantante de prosapia); y con Raquel Coutinho, además de presentar una propuesta más crepitante y electrónica con Marcelo Vig. Jamás se perdió el sabor brasileño, pero se sintió un aliento muy contemporáneo. Aún con una trayectoria larga como la de Raquel Coutinho se puede acudir a las secuencias, sintetizadores y percusiones para sonar muy actual –su álbum Mineral da cuenta de ello-.

Por supuesto, que Far From Alaska dieron colofón a su cuento de hadas mostrando un rock poderoso que tiene en el sencillo “Cobra” un momento culminante.  En cuanto a la parte internacional de los showcases pude presenciar la exquisitez de la cantante africana Adango, que entrega un exuberante afro-soul con hondas raíces en Camerún y Gabón. ¡Mucha elegancia y calidad!

El cerrojazo personal estuvo a cargo de Mitú, el impresionante dueto colombiano de electrónica selvática que cada vez eleva se capacidad para inducir el trance a través de una música crepitante y lengua indígena. El sonido de un ritmo regional como el palenque se funde con el techno para fundirse en un todo bailable y ritual.

Salir corriendo para el aeropuerto me impidió estar presente en la presentación de Dj MAM, una figura de la mezcla de electrónica y melodías brasileñas. Arma una fiesta extraordinaria tirando de cosas tan alucinantes como la tecno-brega. ¡Un carnaval posmoderno!

MIDEM 2018 arranca a todo tren utilizando a la música como el eje conductor para conectar gente e impulsar ideas con visión de futuro. América Latina debe buscar nuevas estrategias para encajar en el panorama global… y, por lo visto y escuchado, el porvenir es excitante.