“Saliste de la noche
Con flores en las manos.
Vas a salir ahora del tumulto del mundo…“
Ezra Pound
Pertrechado, básicamente, tras de su guitarra, este texano resultaría finalista en cualquier concurso dedicado a elegir al cantante más triste del mundo; de hecho, en 2020, Micah P. Hinson atravesó una grave depresión que casi colapsa tanto al hombre como al artista… se ha tomado su tiempo, pero está de regreso con un fuerte empujón dado por la geografía misma… ahora me explico.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
No ha dejado del todo Texas, pero durante los últimos años se ha establecido en Madrid y la capital española ha transformado la polaridad de su energía… y, por si fuera poco, este nuevo álbum se ha grabado en la bellísima Italia, tierra en la que encontró el acompañamiento de la Orquesta de Benevento, dirigida por Raffaele Tiseo.
No es la primera vez que hace un disco orquestado, pero jamás había hecho uno tan luminoso y prístino… no hace falta ser un genio -basta con escuchar con atención- para afirmar que ha encontrado el amor verdadero y ello lo convierte en un Micah P. Hinson inédito.
The Tomorrow Man arranca con la soleada “Oh Sleepyhead”, cuyo sonido nos devuelve en el tiempo al convertirse en una elegía amorosa para ser cantada durante las mañanas y luego sigue con “One Day I Regret My Revenge”, que es una canción absolutamente simbólica, pues se trata, en general, de una colección de temas en los que da cuenta de los obstáculos, de todo y todos aquello que se lo pusieron difícil -incluido él mismo- y la manera en la que pudo imponerse.
Se trata de alguien que ha hecho carrera -más de 10 álbumes a cuestas- exprimiendo al dolor y la tristeza… así que no es fácil hacer un viraje radical y que la música no pierda interés y siga atrapando sin caer jamás en la cursilería… 11 canciones de reinvención y redención (y es que la primera se repite al final, como en los discos antiguos).
Dejamos correr “Think of Me” (que considera la pieza más importante que ha escrito) y “Mothers & Daughters” -llegadora y madura- y aceptamos que ha acertado con la producción de Alberto “Asso” Stefana, quien le ha insertado un toque muy mediterráneo al asunto, que no carece, en la parte lírica, de esa fijación religiosa de parte del taciturno crooner que ahora centra su fe en cosas más terrenales antes que seguir anhelando lo inefable.
Micah P. Hinson ha decidido tomar “The Last Train To Texas” y en ese viaje suenan viejas trompetas y uno que otro banjo fugitivo; siempre se podrá volver a casa, aunque uno ya no sea el mismo. A la hora de referirse a lo que ha pasado previo al álbum, apuntó: “Las cosas que en su momento parecían amor se habían convertido en control; Este álbum simboliza ese momento: el final de una fase y el inicio de otra. La libertad tiene un precio y unas consecuencias”.
No en vano ha compuesto “Walls”, que cuenta con una batería más poderosa que de costumbre y que hace referencias a esas construcciones mentales que se ponen delante de nuestras existencias y a las que hay que buscar superar.
Es así como las composiciones de Micah P. Hinson siguen teniendo esa pátina lustrosa y añeja, poseen imágenes poderosas de un sentido poético muy silvestre. Acaba de Tomorrow Man y si al inicio me acorde de Ezra Pound, termino este recorrido volviéndolo a citar: “He intentado escribir el Paraíso/ Que no os mováis/ Dejad hablar al viento/ ese es el Paraíso”.
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