Eduardo Martínez es Mi Sobrino Memo, un músico vinculado a la escena indie-folk-pop que viene desde hace algunos años cantándole a su generación, los jóvenes que, deambulando en el mundo digital, con una canción resuelven situaciones desconcertantes: la superación de un noviazgo, el acercarse a una chica o a un chico…

TXT::Alejandra Sánchez

En entrevista, Mi Sobrino Memo, señaló: “Yo creo que es mucho esta onda de querer conectar con las nuevas generaciones, de querer expresarnos. Porque hay muchos morrillos que están confundidos hoy en día. Lo noto en los comentarios de mis videos: yo me sentía solo hasta que conocí tus canciones;  yo no sabía cómo hablarle a X persona hasta que te conocí; yo no sabía cómo superar tal situación hasta que te escuché…”.

Para “el chico más triste del mundo” es importante atender a sus seguidores, “lo que les gusta, lo que no les gusta, y de ahí ir tomando cosas para trabajar y darles más”.  Con este interés, el cantautor recién lanzó “Los felices”, una canción que “sigue la línea de lo hecho anteriormente, aunque experimentando con nuevos, bueno, no tan nuevos, sonidos. Me gusta muchísimo la ondita del lo-fi, entonces con ello abordé el tema de aprender a disfrutar de lo bueno, pero también lo malo”.

 

Los felices” es la cuarta entrega del segundo álbum de Mi Sobrino Memo, Bye bye Sayonara nunca sabrás que esto fue para ti, un trabajo que ha venido integrando, canción tras canción, desde el año pasado, iniciando con “Aeroplanos” y “Nunca te olvido”, para seguir con “Te lo debo contar”. Al respecto, Eduardo comenta: “La gran mayoría trabaja así. Enjambre y Zoé, por ejemplo, optan por esta estrategia; sacar rolita por rolita en vez todo el disco. Es lógico, estamos en una época en la que hay demasiada música y muchos buscamos estar vigentes. Ir sacando sencillo por sencillo te da chance de estirar el tiempo, de ir viendo la reacción de la gente e incluso preparar cambios en las canciones que tengas por ahí”.

Para Mi sobrino Memo, su nuevo álbum supone un cierre “de muchas cosas que traía cargando desde hace tiempo. Bye bye sayonara… es la aceptación de que estuvo chido,  de que fue increíble, de que aprendí muchas cosas, de que evolucioné como músico, como ser humano; pero que no puedo vivir del pasado. Trata de saber soltar, de mudar de sonido. Quién sabe, quizá cuando ya saque el último tema del disco diga ya, esto fue todo, hay que probar otra cosa”.

 

Ahondando en el video de “Los felices”, Eduardo cuenta que representa a los fantasmas del pasado que muchos cargan y a los cuales lo mejor sería dejar escapar. “El fantasma es un símbolo de inseguridad, introversión, timidez, miedo y dilema”, comenta quien, aunque los tiempos cambien, parece tener claro cuál será su futuro, para beneplácito de sus fans: “Yo creo que nunca dejaré de ser el chico más triste del mundo. Incluso cuando tenga cuarenta años, seré el señor más triste del mundo”.