#SangredeMetal

El formato festivalero en el metal ha existido toda la vida, sólo que en México no eran tantos y tan diversos en formato, alcance y construcción de cartel como se ha vivido en tiempos recientes. En ese contexto, hay masivos muy visibles como Domination, México Metal Fest, Knotfest y otros, pero también existe un espacio para los que son más pequeños, con carteles menos comerciales, dirigidos a un público más específico y no tan masivo; esos que han mantenido la idea festivalera activa y vigente, como la primera edición del Metal Devastation México, que sucederá este sábado en el Sala de la colonia Roma.

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Más allá de la discusión sin sentido, y en ocasiones marcadamente tendenciosa sobre el cartel y los alcances que pueda o no tener, lo importante de un concierto así es que abre la oportunidad de entretener a una porción del mundo metalero que no encuentra total satisfacción en los grandes conciertos tipo “al aire libre”. Si bien los referidos mega conciertos aseguran entradas de 30, 40 o 50 mil personas gracias a que presentan a grandes monstruos del metal, hay un sinfín de bandas de excelente manufactura que no gozan del favor de las grandes masas, pero si de una saludable legión de aferrados que encuentran en los formatos más subterráneos un premio a su tozudez.

En ese sentido, Metal Devastation ofrece un cartel mucho más cargado al metal extremo, con bandas de amplio reconocimiento en los corredores más oscuros del metal y que existen para satisfacer una demanda real de música sin compromisos. En cuanto a la parte internacional destaca de inmediato Kataklysm, la banda que de acuerdo a su posición en el póster del evento se entiende como estelar. Con 13 discos de larga duración, de los cuales el más reciente es “Meditations”, editado en 2018 por Nuclear Blast, los canadienses son viejos lobos del mar del Death Metal, aderezado en años recientes con toques melódicos, como lo demuestra por ejemplo “…And then I saw blood””, el más reciente sencillo que han editado.

Las otras dos estelares son los estadounidenses Incantation y los alemanes Nargaroth. Héroes del Death Metal clásico y del Black Metal los segundos, ambos vienen a México tras haber editado su trabajo más reciente en 2017. Los norteamericanos tienen ya once discos salpicados de satanismo, ocultismo, anti cristianismo y blasfemias varias, aunque siempre desde la metralla sonora del Death, como lo muestra el video con letra de “Lus Sepulcri”, su más reciente sencillo. Los germanos por su parte se autodenominan “Metal odioso y misántropico alemán” ya que, a pesar de que musicalmente su descarga sonora es perfectamente etiquetable como black metal, su concepto lírico no depende del satanismo y habla más bien de odio, misantropía y diversos aspectos oscuros de la naturaleza, por ejemplo. Esto queda muy a la vista con “My eternal gried, anguish neverending”, su más reciente video-sencillo.


Después, la lista de actos internacionales se complemente con el sexteto estadounidense de Deathcore, Fit For An Autopsy, quienes también editaron su más reciente larga duración en 2017, los aclamados “doomsters” norteamericanos Eyehategod, los black thrasheros brasileños Power From Hell (ellos editarán su más reciente disco al día siguiente del festival), los creadores del llamado Murdercore, Crematorium y los hardcoreros californianos Skullcrack. Por la parte nacional están anunciados All Misery, Matalobos, Nunca Digas Muere, Monarca de los Malditos y una banda más por determinar.

El formato en inmueble cerrado ofrecerá seguramente una sensación subterránea más real. El Sala es un inmueble con capacidad cercana a las 1200 personas, con dos niveles y un escenario de tamaño suficiente para que ninguna banda se sienta apretada o incomoda, pero muy cercano al público en prácticamente cualquier punto. Con todo esto, la jornada parece muy ligada al nombre de la fiesta pues, por lo menos en cuanto a sonidos y sub géneros, la devastación está totalmente garantizada. Los boletos cuestan $1,100 pesos.

FOTO: Nuclear Blast.
 

 

 

 

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