Escuchar todas y cada una de las canciones de Matt Berninger, o bien de The National, es como si uno se sentara a conversar con un gran amigo teniendo una cerveza por delante… se siente confianza, certidumbre, complicidad… en suma, una manera compartida de ser y estar en el mundo, así como de entender las cosas y enfrentar los problemas.
Siento todo esto mientras se repite varias veces Get Sunk, su segundo álbum en solitario, y del que inmediatamente le diría -de tenerlo delante- que ha sabido llevar al arte de la composición hasta a un lugar como Indiana -que es mencionado en varias ocasiones-. También abundaría que ese estado está ahora en un intenso momento de atención mediática, pues los Pacers están en la final de la NBA (contra Oklahoma City); además que allí igual se localiza la Universidad de Notre Dame, que cae bien por ser Los Irlandeses Peleadores.
Estaríamos platicando acerca de todo lo que ha observado y aprendido en el Midwest, toda vez que se ha ido a residir a Connecticut para rodearse de naturaleza y darse el chance también de pintar y leer mucho.
Ha pasado un lustro desde que debutara bajo su nombre con Serpentine Prison y, desde entonces, no deja de asumirse como un hombre con hija (Isla), un ciudadano muy politizado y un tipo no deja de hacerse múltiples preguntas sobre casi todo.
Esta vez comenzamos con un “Inlad Ocean”, primer corte de un disco del que se encarga de repetir a los medios que no es algo autobiográfico -¿qué otra cosa puede decir?-, aunque se cuele un fuerte acento personal en el discurso alrededor de unas letras a las que también suele aportar su esposa -Carin Besser, que es una escritora muy hábil-: “I needed a walk, I needed a swim/ I flew to Indiana to see a friend/ Let me stay here, let me, please”.
Pero aunque toda la cosa se generó en el Este, al final fue a California a grabar, con el reputado productor Sean O´Brien, lo que al final es un lote de 10 canciones que no dejan de ser taciturnas por más que suba o baje la velocidad, tal y como comprobamos en una melancólica “Frozen Oranges”: “There’s frozen oranges in the trees in Indiana, in Indiana/ And crystal apples in the creeks, in Indiana, in Indiana”.
Y todavía queda más por resaltar de Get Sunk, dado que en 8 de las canciones canta Julia Laws, cuyo registro reposado le ayuda a obtener algo más de contraste; pero también está allí Meg Duffy de Hand Habits para hacer “Breaking into Acting”, que resulta emotiva.
Pero a la hora de resaltar los temas más logrados, hay que darle un lugar muy especial a “Silver Jeep”, que posee unos vientos maravillosos, un piano exacto y en la que Julia es etiquetada como Ronboy, la banda en que milita: “I didn’t want you to think I knew anything at all/ About the rumor somebody saw you somewhere in the middle of nowhere/ In a silver Jeep”; además de una “Bonnet of Pins, guiada por la guitarra acústica y en la que el artista muestra todos sus alcances y acelera: “You must’ve thought I didn’t exist, poor you/ I do We’d better go before your boyfriends cry”.
Matt Berninger no sabe estar lejos de la tristeza, por más que ahora diga que revisa la felicidad -su actual estado de ánimo-… sus canciones tienen toda la bruma de un día nublado… conocen de muchas dudas y desazón, de los quiebres existenciales de las personas.
Get Sunk es un álbum marcado por la parsimonia… no requiere estallar violentamente… aquí la vida se cuela gota a gota -como si se estuviera destilando un delicado whisky casero-.
Nadie lo oculta, aquí hay un adulto cantando para otros adultos… palabras y música de alguien que ha vivido mucho y que además admira profundamente a Leonard Cohen… no hace falta decir más.
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