Parece que fue ayer pero en realidad ha pasado un cuarto de siglo. “Estar en Megadeth fue una parte maravillosa de mi carrera. Dejé la banda hace 25 años. Es mucho tiempo, así que el hecho de que la gente siga hablando de ello significa que dejó una muy buena impresión. Estoy contento, pero creo que quienes han seguido mi música en solitario desde entonces y otras etapas de mi carrera saben que lo que hago ahora no tiene nada que ver con Megadeth. Aunque crecí con la experiencia de tocar ahí, la de hoy es una versión completamente diferente de mí mismo. Puedo decir que si disfrutas de lo que hago ahora, no significa necesariamente que serás fan de Megadeth. Puede que sí, lo cual es genial, pero es un producto completamente diferente”.
Marty Friedman estará en el Lunario del Auditorio Nacional el próximo 21 de junio (boletos aquí). Viene a promocionar Drama, el disco más reciente en su prolífica carrera, una discografía que incluye por supuesto un disco en vivo grabado justamente en México, One bad M.F, en el Guitarfest 2018 realizado en el Centro Cultural Roberto Cantoral. Sus conciertos ahora son instrumentales, cuenta con una excelente banda de apoyo pero no tiene cantante, es un concepto apasionante pero que puede costarle más trabajo al público acostumbrado a que las bandas de rock normalmente tienen voz.
En ese sentido, ¿cómo hace Friedman para enganchar a la audiencia? “Me llevó algo de tiempo hacerlo en vivo. Siempre he lanzado álbumes instrumentales que considero muy buenos; el reto era presentarlos en vivo, donde el público se involucra participando en el espectáculo. Esto ha llevado años de desarrollo, giras, mucha experiencia, ensayo y error y simplemente encontrar la fórmula mágica”. Tal vez suene cursi pero la paciencia es una virtud, y él fue paso a paso. Se fue a Japón y rápidamente se convirtió en estrella televisiva, en el músico que todos los programas querían para tocar música en vivo. Luego reclutó músicos hasta que encontró a los actuales, con quienes lleva algunos años y ha encontrado a los aliados ideales para el formato en vivo. Tienen carisma, entienden de teatralidad y claro, son excelentes ejecutantes que elevan el nivel de un guitarrista con etiqueta de leyenda. “De 2018 a la fecha mi banda ha crecido muchísimo. Es muy emocionante para nosotros no solo regresar a la Ciudad de México, sino tocar en dos nuevas ciudades más: Monterrey y Guadalajara. Significa mucho para nosotros expandirnos”.
Friedman pasó de poner su nombre cerca de las grandes ligas con Cacophony a involucrarse con Megadeth, una de las bandas más grandes de metal en el mundo. Con ellos estuvo 10 años y grabó discos monumentales como Rust in peace, Countdown to extinction y Youthanasia, entre otros. Viajó por el mundo, lo que obviamente incluye haber visitado Japón algunas veces pero, ¿irse a vivir a ese país? ¿No es un choque cultural importante? “No fue un shock, aunque en cierto modo empecé desde cero cuando me mudé allí. La razón por la me conocían era por ser un músico internacional cuando yo quería ser recibido como un músico local. Así que, en ese mundo, estaba empezando desde cero. Luego sucedieron muchas cosas muy afortunadas y trabajé duro, eventualmente mi éxito podría decirse que eclipsó todo lo que había hecho antes. Se volvió mucho más extendido y popular, pero no hubo un choque cultural real porque ya había aprendido el idioma como pasatiempo, así que podía hablar japonés y además había viajado a Japón unas cinco o seis veces antes de mudarme allí”.
El día de esta entrevista, Marty estaba en China, en medio de una gira. Si hablamos de Japón y el choque cultural, por lo menos sabemos que ese es un país con amplísima cultura rockera, ¿pero China es un enigma, no? “Yo creo que en los últimos cuatro o cinco años China se ha modernizado enormemente y se ha interesado mucho por cosas como el hard rock, la música con base en la guitarra y el heavy metal, sonidos a los que no estaban expuestos comúnmente. Hay muchos jóvenes en los conciertos, todos muy emocionados y con ganas de ver lo que hago con mi banda. Creo que es una nueva frontera, un lugar emocionante para que las bandas vengan a tocar. En el primer concierto que hicimos, que además fue mi primera vez ahí, había muchísima gente. Conocían toda mi música. Fue un concierto muy, muy emocionante. Apenas estamos en la gira y ya pensamos en volver porque esta gira ha resultado muy exitosa. China es la nueva frontera en Asia. Japón siempre ha sido un lugar muy popular para que las bandas toquen, pero China está a la altura”.
Es bien sabido que por lo menos en el mundo del metal, Japón es el paraíso de los coleccionistas. Las ediciones de discos realizadas en ese país suelen tener muchos elementos extra, pero nunca está de más saber de primera mano cómo son las cosas allá. En #SangreDeMetal siempre le preguntamos a los músicos cuál es la relevancia de tener un sello discográfico en estos tiempos. Las respuestas varían mucho y Marty ha estado con grandes transnacionales, así que su punto de vista es importante. “Para mí es vital tener un buen sello discográfico, sobre todo en Japón. Es un país en el que todavía se vende muchos CD, hay un mercado muy importante así que hacen librillos realmente detallados, con muchas fotos y estampitas extra, información y notas del álbum. Es un estilo bastante vieja escuela por lo que un buen sello discográfico es importante. Además el sello ayuda a la hora de promocionar giras y eventos. He tenido la suerte de estar en grandes sellos discográficos en Japón durante varias décadas. De hecho no me imagino la idea de no tenerlo”. Drama, el más reciente, está disponible mediante el sello italiano Frontiers.
Marty Friedman viene entonces a la Ciudad de México. No debe ser un problema que llene el Lunario, pero habrá seguramente quien espere verlo como en los años de Megadeth. ¿Qué le diría a quienes se le acercan y le dicen que no pueden creer que sea esa misma persona que grabó Rust in peace? “Diría que la gente evoluciona. Siempre estamos creciendo, mejorando, ascendiendo y eventualmente te conviertes en una mejor versión de ti mismo. Creo que lo verán cuando vengan a ver nuestro concierto en México. No van a salir pensando que vieron a un gran guitarrista o un músico genial, van a decir ‘no puedo creer que me haya divertido tanto viendo música instrumental, que haya sudado tanto, que me haya involucrado tanto en el concierto. No puedo creer que esos tipos sean tan salvajes, tan locos’. En términos de energía es como el punk rock, pero con música instrumental. Es una especie de sobrecarga eléctrica. La gente estará abrumada y no va a creer lo animada que se sentirá al terminar el concierto”.
Es Marty Friedman, una leyenda monumental que supo reinventarse, que no reniega de su pasado pero mira con firmeza hacia el futuro desde una nueva cima musical. Es un referente así que para cerrar, ¿cree que el rock está muerto? “No. Siempre habrá público para la gente que toca con el corazón, sudando y tocando la guitarra a todo pulmón. Puede que no esté en lo más alto de las listas de venta, que no esté de moda, pero siempre estará ahí porque hay una gran sensación al escucharlo o tocarlo. Creo que algo relacionado con el heavy metal y el hard rock inspira a la gente a coger instrumentos y tocar. Ya después es probable que se inclinen por una dirección diferente: pop, jazz, R&B, lo que sea, fusión. Pero creo que el mayor estímulo para que la gente compre un instrumento es la música hard rock. Emociona al público al punto de querer hacerlo. Hay una sensación genial al tocar la guitarra, hacerla sonar fuerte, gritar, llorar, reír y desatar todas esas emociones, sudar y sangrar. Creo que eso siempre estará ahí, aunque la música se vuelva más futurista. Creo que a la gente le gusta tocar un instrumento, y cuando ven a una banda tocando guitarras, y es ruidosa y agresiva, eso siempre será underground o… quizás se vuelva popular unas cuantas veces más. Pero no creo que vaya a desaparecer nunca. A juzgar por lo que ha estado sucediendo en mis conciertos, la gente sigue muy interesada en lo que hace mi banda y creo que muchos jóvenes lo están descubriendo ahora. Es un momento emocionante”.
Como emocionante será verlo en vivo, además, en un lugar más íntimo, con acústica perfecta y el apoyo logístico de Eyescream Productions, una empresa que se distingue por el esmero en que todo salga al pie de la letra. Poco más se puede pedir.
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