“Mira, un planeta apareció bailando sobre el mar/ Su mascarita de cristal nos ha de esperanzar/ Sólo hay que hallar brújula y compás” es una frase que aparece en “Mujer sola, hombre solo”, una canción en la que Manolo García muestra su gran hacer como letrista y toda la influencia que tiene de la poesía… es por ello que da con líneas como: “Pájaros libres brillarán en las auroras de arrabal/ De escaramuzas bordear, tenaz la bacanal”.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Ya estamos emocionados ante la vuelta, el próximo año, de El último de la fila, la icónica banda que conforma con Quimi Portet y que reaparecerá tras casi 30 años de inactividad, cuando nos sorprende con Drapaires Poligoneros, que es ya el décimo álbum de estudio en solitario, conformado por 16 canciones inéditas.
A los 70 años, es un artista con una visión muy sólida de una estética que gira alrededor de las posibilidades del pop rock… no le interesa realizar cambios radicales, sino ejecutar cada vez lo mejor posible, pero en este disco nos enseña que obtiene grandes dividendos de un trabajo de guitarras con un aire absolutamente contemporáneo… aquí no hay nostalgia, todo es actualidad y oficio.
Manolo García tiene un sitio de gala en la historia del rock español, pero siempre ha llenado su vida de arte… ha hecho pintura, libros; no se cansa de componer y producir hasta dar con canciones de la fina estirpe de “Lustre y lumbre”, en la que suelta: “El parapeto que hay entre el malvivir y la vida/ Quiero indignarme con los indignados/ Y buscar aunque sea en el cajón de las camisas/ La vía de salida”.
El nativo de Barcelona dio cuenta también del ambiente social que dio pie al nuevo álbum: “Me he hastiado, me he cansado de ver a unos señores que se sienten dueños del mundo y que dicen: ‘Os vamos a hacer la guerra comercial, os vamos a machacar’. Su cara me persigue, nos persigue a todos en los noticieros”. No lo dice expresamente, pero le repudian figuras como Donald Trump y Javier Millei.
Drapaires poligoneros es una apuesta por regresar a la gente del barrio… a las cosas sencillas… al toponazo directo con el mundo y sus experiencias, con el amor por delante, tal como ocurre en “Lloraré”: “Se han de agrisar los edificios de las avenidas, lo sé/ Se ha de apagar un poco más el tibio sol de antes/ Se han de mutar en cuadros cubistas los paisajes antaño deslumbrantes”.
Manolo García es una figura señera, eso es cierto, pero sigue dando pelea y siendo un autor volcado sobre el lenguaje que dan con canciones tan maduras como “Un nudo gordiano”, con un batería contundente y buen juego guitarrero, además de poner por delante al lenguaje: “Continuar viéndonos con la intensidad a que nos condenan las pasiones/ O poner tierra de por medio y que se extinga el fuego…”.
Siempre harán falta inspiración, garbó y poesía para alimentar al rock español y mucho de ello lo aporta Manolo García… que no se detenga jamás.
También te puede interesar:Cabaret de Galaxias #64: Berghain es el comienzo de una nueva constelación







