Conciertos

Malaria Dancing Club: “Revivir a Benny Moré, pero como si hubiera coincidido con la Velvet Underground”

/
321,169
malaria-dancing-club-entrevista-furia-caballo-ritmo

Hace poco más de un año Juan Pantoja, junto a Pietra Párvulo, Omar Cavernario (Los Cavernarios), Choby e Israel (Belafonte Sensacional), dieron origen a Malaria Dancing Club (MDC), caliente combo que ha puesto a arder recientemente diferentes foros de la CDMX. Acerca del origen de esta agrupación en donde se reúnen jazz latino, salsa, impro y destellos psicodélicos, cuenta Pantoja: “El proyecto comenzó a finales de 2023. Traía ganas de hacer algo estilo cubano y me escribió Pietro (Los Negretes, Teresa Cienfuegos y Las Cobras). Comenzamos una exploración en onda afrocubana (basándonos en percusiones ), pero con un sello punk, un rollo libre, con espíritu de expresividad en clave jam. Trabajamos a partir de una idea y le dimos dinámica. Tuvimos dos o tres encuentros, ideas sin concretar”.

Aquello que comenzó como una cuarteta, por temas laborales quedó en manos de Pantoja cuando los demás se vieron en la necesidad de abandonar. Entonces, él tomó la decisión de continuar el proyecto con Choby y Fiebre a su lado. Los nuevos integrantes se sumaron poco a poco. Dice Pantoja: “Busqué a Beto (Punta Diamante) y Elías (Rancho Cósmico); a Omar y a Héctor. Finalmente Elías invitó a Adalid y ahí comenzó realmente la historia, por ahí de febrero o marzo de 2024; en abril tuvimos nuestra primera tocada”.

El octeto (Juan Pantoja, sax; Emmanuel Choby, trompeta; Om Ra Zunn, sintetizadores; Batukaz Torres, bajo; Elías Ramírez, batería; Adalid Navarro, conga; Ictur Aljar, bongoes; y Fiebre, percusiones menores), dio a conocer hace poco Furia caballo ritmo, su primera grabación, placa de siete temas que despide calor infernal, lava ardiente pura deslizándose por el piso que te impele inevitablemente a mover los pies.

Es un sonido totalmente latino y al acercarse a MDC es inevitable no pensar en la música del sello Fania All Stars (“Sí es una influencia, pero tampoco es la más grande, las hay de todos lados. El chiste es mezclar”, dice el tecladista Om Ra Zunn), música para divertirse y bailar, pero en donde además se advierte una sustancia extra que le permite ser escuchada sin necesidad de frotar el cuerpo junto a la otra o el otro.

Escuchen el comienzo de Furia caballo ritmo donde el sinte marca la síncopa y los metales tejen arabescos, apoyados por el arsenal de percusiones que está allí, sin llegar a la profusión rítmica, mientras Fiebre hace una perorata en “La insoportable necedad del son”. Cuando comienza “Kilombo”, el primer “sencillo” del álbum, la música no pierde su calor, pero gana en influencias, hay algo del viejo a go go, comandado por un teclado juguetón y los metales que entran, salen y ahora sí, las percusiones aumentan su peso, así como los solos de sintetizador y trompeta.

En la música de MDC, teclados y alientos dialogan y crean la parte melódica, muy contagiosa, mientras los demás instrumentos tejen un tapete rítmico, las más de las veces cadencioso, con las voces armonizadas en coro (“Tránsito”). Hay un poco de nostalgia en la música de la agrupación, aunque no sé nacida de dónde; pero no se trata de una nostalgia impostada, sino de una germinada por la exposición a la música (“Tibirí”), como puede advertirse en el manejo de los coros, un poco a la usanza del mambo. 

malaria dancing club entrevista furia caballo ritmo 2
Malaria Dancing Club por Manuel Enríquez

Mutante ataske” tiene algo de esa música etíope desplegada por Mulatu Astakte, a quien, creo, hace referencia el título. Pero los puntos altos en Furia caballo ritmo son dos. El primero llega con “Caballo de Chimalhuacán”, en donde el teclado comienza con ese sonido tan inocente, pero igualmente pegajoso, que da pie a la trompeta que teje un solo muy cadencioso y luego de eso la banda en pleno entona la letra (no necesariamente bella en su interpretación, pero sí efectiva, convincente) para que así el teclado arme un solo como nacido de una nave espacial, mientras la trompeta regresa al tema inicial. 

El tecladista Om Ra Zunn recuerda: “A mí, cuando me invitaron, me dijeron: estamos haciendo un laboratorio sonoro de música tropical en donde queremos revivivir el sonido de bandas, como de Benny Moré, pero como si hubiera coincidido con la Velvet Underground. La neta eso me enganchó y cuando llegué a ensayar el primer día y escuché la idea de ‘El pescador’ se me hizo como si Masada de John Zorn tuviera su versión tropical”.

malaria dancing club entrevista furia caballo ritmo 3
Malaria Dancing Club por Gustavo Ruyiz

Hay mezclas improbables, porque si bien Benny Moré y Velvet Underground coincidieron en el tiempo, la geografía política tornó esa colaboración irrealizable; sin embargo, cuando el tecladista de MDC señala que en “El pescador” el símil es con Masada, la analogía no es tan descabellada. Las percusiones, lideradas por el bajo, crean ahora sí una profusa alfombra rítmica (algo de música brasileña se desperdiga por ahí), los alientos primero, el teclado después (muy buen solo), la tiñen de sonidos orientales sin dejar de lado las inflexiones latinas con trompeta y sax al unísono, lo que hace a este corte uno de los mejores de esta placa.

MDC, además de ser un proyecto sólido, está en ascenso. En una época donde lo más nuevo resulta ser lo más viejo o aquello entintado de tradición, su sonido perlado de ecos del pasado ha sido recibido con interés. Si a eso añadimos el hecho de que su música es bailable, contagiosa, pero además con sustancia, los componentes para la consolidación están casi listos. Solo falta un mayor fandom, pero éste también crece continuamente.

*También te puede interesar: Cabaret de Galaxias #63: De vida, baile y resaca en el espacio

David Cortés

David Cortés

Escritor, periodista, melómano, escucha insaciable de rock mexicano y del mundo. Tiene la sospecha de que detrás de una buena canción, libro o película, siempre hay una historia de amor.

Auditorio BB