Si el mundo de verdad fuera uno solo y no existieran las fronteras, el talento brillaría con su propia luz sin que fuera importante especificar de dónde viene. Es decir, las bandas buenas, las muy buenas y las excelsas lo serían sin tener que agregarle “y son de tal país”. De esa manera tampoco existiría el tan angustiante malinchismo, esa tendencia que el metal comenzó a establecer sus terribles raíces sobre todo en los 90, cuando ver bandas internacionales a nivel masivo comenzó a ser común. Pero la realidad normalmente no se acomoda al gusto del cliente, el malinchismo como concepto existe porque en la práctica es visible y para vender, suele ser importante ponerle “la banda sueca” o “la banda alemana” o “la banda estadounidense”, en lugar de simplemente decir: ¡vaya pedazo de banda que es Majestic Downfall!.

No es un proyecto reciente, el primero y el segundo de sus cinco discos fueron editados en 2009 y 2011 respectivamente por el sello italiano My Kingdom Music. Desde el principio quedó claro que la música sería cargada hacia el Doom/Death, una apuesta arriesgada pero interesante, sobre todo porque el Doom es uno de los sub géneros más de culto en el metal, y con eso hay que entender que no es ni remotamente masivo.

Pero el amor por la música, cuando es auténtico, obliga al creador a olvidar modas y tendencias para dejarse caer en un abismo emocional, y justamente así ha sido el viaje de Majestic Downfall. La música es oscura, lenta, contundente, agresiva, brutal… pero no se recomienda colocar adjetivos en notas periodísticas porque se puede perder la perspectiva.

Y claro, tampoco debería ser relevante que la banda es mexicana, porque lo realmente importante es lo maravilloso de su concepto musical, pero justo por eso, y por el malinchismo y porque debería ser motivo de orgullo que en México haya bandas de ese nivel, se anota.

En estos días editaron el sencillo para el tema “Collapsed Pitch Black”. No solo es una canción fenomenal, que gracias a que la banda está firmada por Concreto Records aparece en un disco que es mucho más visible (Waters of Fate, 2018), sino que se trata de un video trabajado, concebido y llevado a cabo. Es decir, no se fueron por la fácil de ponerse en un ambiente sombrío con sus instrumentos y hacer la mímica de la canción, sino que formaron un equipo que incluye a Leandro Córdoba como realizador, Sandra Godinez como productora y Pedro Velasco como fotógrafo. En 2020, Majestic Downfall está compuesta de Jacobo Córdoba en el bajo y voz, Dah (Dies Irae, The Ill Over Death) en la guitarra, Alÿ (Gnosys, Umbrälia) en la guitarra y Alfonso Sánchez (Umbrälia, Evilforces) en la batería. Un gran trabajo que podría haber firmado cualquier banda europea o norteamericana, pero que es orgullosamente mexicano. ¡Altamente recomendable!

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