Durante el año 2006 Luke Jenner se encontraba envuelto en una vorágine; The Rapture gozaba de gran prestigio con su dance-punk y también lo contrataban para hace de Dj por varias partes del mundo, pero el destino lo pondría ante un escenario completamente distinto. En el mismo año su madre se suicidó y nació su hijo -el ciclo de la vida en pleno- y Luke tuvo que decidir entre seguir en ese desfile de noches interminables de glamour y locura o implicarse en verdad como padre y él decidió que era tiempo paravolverse un hombre de verdad y crecer.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Echoes (2003), el tercer álbum de la banda, los colocó en la cresta de la ola y todavía extendieron su halo discográfico hasta el 2011, cuando editaron In The Grace Of Your Love, que incluyó el sencillo “How Deep Is Your Love” que ya dejaba ver la influencia de la electrónica de baile en su sonido. En comparación “House of Jealous Lovers” era puro nervio y hedonismo desfachatado. (¿Cómo no recordar esas fiestas organizadas por DFA Records y el estallido de LCD Soundsystem?).

Dejaron una estela de 5 álbumes muy bien aquilatados por su generación y formalmente lo dejaron en 2014 -aunque han montado algunas actuaciones ocasionales en 2019-. El asunto es que Luke Jenner ha tenido el tiempo suficiente para pensar y rememorar lo que ha sido su vida, y dado que de niño y adolescente sufrió de abuso familiar y escolar tenía episodios diversos para convertir en canciones. El enfoque que le ha dado es el de asomarse a su pasado con la intención de construir un mejor futuro junto a su hijo y su esposa; vamos, que ha buscado sacar a flote el dolor de antaño, purgarse y encaminarse libre de lastres rumbo al porvenir.

De hecho, en “You’re Not Alone” -que anticipó el disco- viaja hasta un momento de bullying escolar y se pregunta: “¿Te miraron a los ojos cuando te llamaron imbécil?”. Se trata de una balada de art rock conmovedora y sentimental.

A través de su propio sello, Manono Records, concibió I como una espléndida obra conceptual que incorpora diálogos, ambientes incidentales, pasajes religiosos y coros místicos. De verdad que ha hecho una obra magnífica y sobre todo llena de autenticidad y sinceridad.

Me gusta entender a I como si se tratara de una novela de No Ficción y su escucha coincide con la aparición de un texto que revisa la gran actualidad que ha cobrado el filosofo holandés Spinoza, a quien el periodista Ramón Andrés considera un “maestro absoluto de la modernidad” y cuyo legado le hace anotar: “Y la tristeza, qué hacer con la tristeza. ¿No es un disfraz del miedo, la victoria anticipada de un sistema que nos imposibilita? Incluso la esperanza y la necesidad de vivir a resguardo son siervos suyos. Nada es tan conveniente como apagar la melancolía, al igual que la sed y el hambre”. 

Tal frase calza perfectamente con las intenciones de Luke Jenner al momento de debutar en solitario y demostrar además que posee una vasta cultura como melómano -algo esencial también en un Dj-. Todo el disco es un complejo rompecabezas en el que afloran las referencias o lo que bien podrían ser citas casi precisas. Se requiere de gran habilidad para evocara otros sin que la música se sienta ajena o impostada.

Un ejemplo de ello se encuentra en “En About to Explode” -que cierra el disco- y que parte de “Heroes” de David Bowie para después fundirse con el sonido noventero de U2 -el de su climax y algo de The cure en Disintegration; pero ello no es un caso aislado; basta dejar correr un poco de “Asshole” para acordarnos vivamente de “Creep” de Radiohead (en ella se cuenta una agresión sexual). Más adelante, en “Die One Day” nos remontamos hasta algún clásico de Pink Floyd aunado a una recreación del día en que su madre terminó con su vida. Los coros iniciales nos remontan a Waters y compañía, al igual que las líneas de guitarra de “If There Is a God”, que son todo Gilmour para luego revistar “Riders on the Storm” de The doors.

Y todavía nos resta abordar los 10 minutos y 36 segundos de “All My Love”, que hace referencia a una base krautrock, que contiene elementos de la electrónica de baile (con Caribou en la memoria) y partículas, una vez más, de U2 en plenitud.

La experiencia de I es la de una obra conceptual que se explica cuando se le escucha de principio a fin y no por partes sueltas. Tiene un enorme sentido narrativo que va engarzando pasajes de la vida de Luke, quien explica el origen de esta obra: “Hice este disco para reunir a mi familia, amigos y música en una sola cosa. No para lastimar a nadie, no para señalar a nadie. Pero simplemente para tener una conversación con aquellos que quieren tener una conversación conmigo”.

A 9 años de distancia de su último disco con The Rapture mantiene al proyecto en un compás de espera mientras se ocupa de 2 proyectos en ciernes (de No wave y electrónica), mientras que ahora transformó momentos difíciles de su existencia en material de valía e interés público. Aquí es cuando un artista necesita de la complicidad de sus seguidores, ya que no es un disco de acceso inmediato -aparte de que “All My love” si es muy contundente pero larga-. Luke se esforzó en decir cosas importantes y ser confesional, ahora es importante que su mensaje llegue a las mentes indicadas.

I es un disco de resabios ambient, de propiedades casi cinematográficas; ofrece un viaje intenso al que hay que escuchar al estilo de la vieja escuela y dejarlo correr hasta su último segundo, no se van a arrepentir.

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