Como un aullido. Así ha pasado el tiempo para Los Lobos. Raudo y poderoso. Unificador. A punto de cumplir cincuenta años tocando, la banda angelina lo mismo se ha raspado las rodillas con Public Image LTD. y los Circle Jerks que sumado aplausos en la pantalla grande al ponerse al tú por tú con el temario de Richie Valens; eso sin hacer de lado sus encuentros con Ry Cooder o Elvis Costelo. Hoy día, el combo alza las fauces hacia la luna con un plato que sirve como homenaje a sus maestros: Native sons.

TXT:: Alejandro González Castillo / FOT:: Piero F. Giunti

Los Ángeles posee un catálogo musical sin desperdicio. David Hidalgo (voz, guitarras), Louie Pérez Jr. (voz, guitarras), César Rosas (voz, guitarras, bajo, órgano Hammond B3), Conrad Lozano (voz, bajo) y Steve Berlin (saxofones y teclados) nutrieron sus oídos con aquel inventario sonoro antes de que reventaran discográficamente en 1984, con How will the wolf survive? De ahí que hoy concentren un tramo de todas esas influencias en Native sons, un disco que opera como homenaje a varios de sus héroes. Los nombres van de los Beach Boys, WAR y Buffalo Springfield, a Jackson Browne, The Blasters y Thee Midniters. Es Steve Berlin quien ofrece más detalles al respecto.

¿Cuánto ha cambiado la ciudad de Los Ángeles desde que Los Lobos comenzaron a tocar, Steve?

A mediados de los años setenta todo estaba adormilado, no existía una escena real en LA. La escena punk ni siquiera había nacido. No había un sonido. Claro, existía una industria musical y había gente haciendo cosas, pero no pasaba realmente nada. Porque la mierda esa, aquella explosión del heavy metal, llegaría después.

Luego se puso de moda LA, ¿cierto?

Es que antes no era caro vivir allí, podías encontrar un lugar no tan lejos de la playa por unos cuantos dólares y tener a la mano todo lo que necesitabas. Sí, luego todo explotó. No sólo musicalmente, sino artísticamente; la ciudad comenzó a ser otra. De pronto LA tenía un sonido, y ahí estábamos nosotros. Supongo que somos los últimos dinosaurios que sobreviven de aquella época. Ahora todo es más caro. En el rap hay gente haciendo muy buenos discos.

Este disco, Native sons, ¿qué simboliza?

Con este disco reconocemos a quienes nos influyeron no sólo musicalmente, sino humanamente. Incluimos canciones de gente fabulosa que ya tiene un lugar marcado en la historia.

Sin embargo, entre tantos héroes musicales, abrieron espacio para un tema propio. Debe tratarse de una composición especial.

Cuando arrancamos un proyecto no solemos tener claro lo que vamos a hacer, o lo que va a suceder. Las cosas pasan y ya. En medio de nuestros planes, de pronto nace una canción que contiene un espíritu; el espíritu de ese momento que estamos viviendo. “Native son” es justo esa canción ahora. Habla de añoranza. Habla de LA. Estábamos por terminar este disco cuando ese tema saltó, de pronto. Es curioso. En cuanto al resto del repertorio, algunos de los artistas que están en el álbum son nuestros amigos pero, de verdad, sus canciones forman parte de nuestro ADN. No hubiéramos hecho esto de no creer que esta gente nos marcó de una manera tan profunda

 

Supongo que tenían un listado básico de influencias a la mano.

Sí, bueno, sabíamos que haríamos una canción de Thee Midniters, otra de Lalo Guerrero y una más de WAR, por ejemplo. Eso era inevitable. Luego fueron llegando otros temas, de Buffalo Springfield, los Beach Boys. Jackson Browne… Como que de cuatro en cuatro iban apareciendo. Juntamos trece canciones al final.

¿Cómo se siente el ambiente político en LA tras la partida de Trump?

América es un lugar extraño… Sigue habiendo mucha gente que piensa que él estaba haciendo las cosas bien. Increíble que la gente sea tan estúpida.

Ante una situación así, y a casi cincuenta años de haber arrancado con esta historia, ¿qué lugar ocupa la música de Los Lobos?

La música es un refugio. Ahí se puede estar a salvo. Jamás hemos intentado provocar una revolución o algo parecido, sino llevarle paz a la gente, algo de belleza. Un regalo. Arte. La pandemia nos ha hecho darnos cuenta de lo importante que es la música. Recordemos el comienzo del encierro, cómo había mucha gente ofreciendo conciertos con cubrebocas, con el público distante, pero escuchando. Todas esas fueron experiencias profundas. Al menos para mí.