“Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida”.
Antonin Artaud
¡Diego Vasallo tiene una nueva banda! Duncan Dhu, Cabaret Pop y su tremenda faceta solista son historia. ¡Paren las prensas -digitales-! Løse es una agrupación que se decanta por el rock rugoso, áspero… lleno de furia y cierto hálito post-punk. ¡Vamos que es rock en un amplio sentido de la palabra!
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
En Løse, Vasallo está arropado por la guitarra solista de Fer García (ILL); Oriol Flores (IDOIA) en la batería; Xabi Arratibel (Hyedra) se encarga del bajo y Germán San Martín (Loquillo y Quique González) en los teclados. Juntos producen una andanada sucia, algo oscura e industrial… un embate de rock total que nos hace pensar en el momento justo en el que apareció León Benavente -otro dream team rockero y poderoso-.
El nuevo grupo del legendario artista donostiarra se presenta con un álbum epónimo, conformado por 7 canciones llenas de una poesía sombría y beligerante a partes iguales y que es conducida por un juego de guitarras tan afiladas como el mejor estilete.
La experiencia comienza con la excelente “Pétalo en el aire”, que nos remite a caminos polvorientos y reflexiones existenciales en su lírica, mientras que su rock crujiente nos remonta hasta Mark Lanegan, Screaming Trees y esos incombustibles Bad Seeds que acompañan a Nick Cave.
Hay mucha experiencia, rodaje y garra en cada uno de los miembros de Løse y ello se demuestra en “Hay un hueco en algún sitio”, que fue un brutal sencillo de presentación, con esas guitarras abrasivas que calan y arden en demasía.
Luego saltamos hasta “Nuestro cielo al alcance de la mano”, que comienza con unas guitarras western que le agregan filigrana a un proyecto que es descrito por el propio Diego como: “canciones de fuzz, cenizas y desorden… furia, amor y desamparo”.
Tal como en “Cose mis heridas”, en la que un bajo solo marca la pauta, antes de que llegue una marejada guitarrera que nos hace acordar de Love & Rockets… Løse consiguen crear diversas texturas rugosas, una tensión que se va elevando y un gusto por la poética más maldita, una que conoce los intersticios de la vida.
Al presentar el proyecto ante la prensa española, Vasallo declaró: “No soy dado a repetir fórmulas que ya he probado, no me parece especialmente atractivo; asumir riesgos significa el motor para seguir, sin eso no le vería sentido. Después de cuarenta años haciendo canciones eso es algo que sale casi de una forma innata, pero ese proceso en sí mismo, si no hay un concepto detrás, no me motiva”.
El cierre se da con “No me cuentes nada que no quiera saber”, con la voz de lija de Diego en todo su esplendor para un medio tiempo barriobajero total y que también nos hace recordar los mejores momentos de Javier Corcobado y ese sonido chatarrero de sangre y fuego.
La llegada de Løse es como una embestida de búfalos eléctricos… como una sesión atascada de clochards que esperan por la llegada del fin del mundo… el rock como un sobreviviente muy fogueado y fraguado… un viejo sabio que resiste ante cualquier tragedia… un trásfuga casi inmortal.
Løse reivindica la esencia tabernera, noctámbula y poseedora de una sabiduría que emana de probar con múltiples experiencias límite… una pasada -tal como dice en la vieja Iberia-. Rock no apto para conservadores y pusilánimes.
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