TXT: Toño Quintanar

No cabe duda de que el desmoronamiento que el Universo Extendido DC se encuentra experimentando es un asunto bastante triste; sin embargo, cuando algo nace podrido su destino está marcado. Si no nos creen, pregúntenle al pobre Zack.

Remontémonos en el tiempo al 2009, año en el que un visionario director llamado Zack Snyder nos presenta Watchmen, cinta que podría definirse como la mejor adaptación fílmica realizada a partir de una historieta.

La impecable calidad de esta cinta es resultado directo de una serie de elecciones bastante lógicas pero también inteligentes:

  • Snyder respetó de forma casi dogmática la esencia transgresora de la novela gráfica original.
  • Supo valerse de la tecnología actual para refrescar sus atmósferas.
  • No tuvo miedo de ofrecer un producto decididamente sórdido, repleto de violencia y secuencias sumamente incorrectas.

Por supuesto, este antecedente era más que suficiente para transformarlo en el candidato por excelencia para comandar el Universo Extendido DC; sin embargo, las cosas no tardaron en contaminarse.

¿A qué se debe este fracaso, tomando en cuenta las excelentes referencias que Snyder había coleccionado en el pasado? Muy simple: el cine comercial y las novelas gráficas de culto están peleadas en cuanto a concepto y restricciones éticas.

Las joyas más emblemáticas de la familia DC son obras terriblemente oscuras en las que los escritores dejaron de lado toda clase de aprehensión moralina. Misma situación que las transforma en argumentos incompatibles con el discurso hegemónico actual.

Adelantándose de forma sumamente precoz, Marvel había cimentado un precedente bastante cuestionable pero efectivo en cuanto a aspectos comerciales: presentar una versión muy digerible –algunos podríamos tacharla incluso de ñoña- de sus personajes.

No es ningún secreto que, después del gran descontento gestado por Batman v. Superman, los productores de WB exigieron a Zack transformar a DC en una copia de Marvel. El resultado fue esa abominación llamada Justice League.

¿Qué habría pasado si Zack hubiera podido continuar con su visión artística? Muy probablemente, hubiéramos podido ver la contraparte perfecta de Marvel: un enfoque más adulto y serio.

Además, seamos un tanto indulgentes; ¿en verdad es  Batman v. Superman una película tan despreciable?

Tiene todos los elementos consustanciales a una buena historieta de DC: obscuridad, violencia, conflictos éticos, estilo de novela negra, tragedia.

La verdad es que Snyder hizo un gran trabajo, especialmente en el tratamiento de Batman, ya que el personaje se apega a esas versiones un tanto esquizoides creadas por autores como Frank Miller.

Por supuesto, el filme tiene sus fallas, pero no son superiores a las de cualquier proyecto que pretenda ser un Blockbuster de éxito rotundo.

En conclusión, teníamos al director de filmes de superhéroes por excelencia y lo arruinamos sin compasión. Esto a base de exigencias monetaristas, así como por apatías de un sector que piensa que el estilo impuesto por Marvel debe de ser la norma a seguir.