El texto que presento, intenta señalar las responsabilidades que hay detrás de una legislación como lo es la Ley Olimpia, la cual involucra a diversos actores desde artefactos, instituciones, plataformas y usuarios. Sin embargo, aclaro hoy no busco culpables, sino busco responsables. ¿Quiénes son los responsables de que esta ley se cumpla?

TXT:: Teresa Núñez Fortoul

Sin embargo, hagamos el ejercicio de separarnos de la creación de dicha ley e intentemos ver más allá. El 3 de diciembre del 2019 es la fecha que marca el inicio de la llegada de dicha legislación. Todo comenzó en el Congreso de la Ciudad de México. Aparentemente, la protección que proveía la Ley se centraba en el territorio de la capital, pero gracias a diversos colectivos y activistas feministas la legislación ha llegado a más Estados de la República.

El caso de Olimpia fue detonante para abrir algunas discusiones sobre la protección de los usuarios y usuarias en el ámbito virtual. Solamente 30 segundos bastaron para cambiarle la vida a Olimpia. Un video “filtrado” con contenido sexual explícito fue insertado en la Web. Quienes tuvieron acceso a ese video identificaron a Olimpia y a su vez la visualizaron en una situación en la que su derecho a la privacidad se vio vulnerado. Ella, al intentar detener la filtración “viral”, se dio cuenta de que estaba entrando en una red, donde los derechos digitales y sexuales parecieran no estar conectados. Las autoridades, al estar con Olimpia, le explicaron que no existía un crimen por compartir ese tipo de contenidos y que por esa razón no se “había roto la ley”, por lo tanto, no había un criminal al cual perseguir.

La lucha continuó y la afectada lo único que quería era que le regresaran su vida a la normalidad por que algún responsable se “la había quitado”. A pesar de intentar hablar con las autoridades, Olimpia comenzó a vivir y observar algunas situaciones que acontecían en la red. Por ejemplo, su video fue filtrado, se hizo viral, lo comercializaron y fue distribuido por diversos grupos en línea, donde el objetivo era compartir “packs” de mujeres sin su consentimiento. Para los que no sepan, los “packs” son diversas fotos o videos con contenido sexual explícito que se distribuyen sin el consentimiento de las mujeres involucradas (para más información consulta vita activa o acoso online). Todas las diversas actividades que se realizaron con el video de Olimpia no señalaban al o los responsables y jamás hubo algún tipo de protección para la víctima.

Las autoridades, las legislaciones, el espacio virtual y sus usuarios, ahora habían adquirido el adjetivo de hostiles. Sin protección y sin responsables, cómo es posible que los derechos digitales y sexuales no se vean vulnerados. ¿La Ley Olimpia es la única responsable para proteger a las víctimas de violencia digital?, o ¿qué otros responsables pueden existir? No dejemos que toda la responsabilidad caiga en una ley, porqué eso sería asumir que la ley resolverá todo y no volverá a existir ningún crimen.

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La legislación es la punta del iceberg. Pareciera que existen otros responsables, otros actores que quizás no estemos percibiendo en la configuración de una red tan compleja como lo es el Caso de Olimpia. Para empezar, existen las múltiples plataformas en donde su contenido se divulgó. ¿Qué acaso ellas no tienen responsabilidad alguna? ¿Cualquier contenido es “libre”? ¿Podemos consumir cualquier contenido sin ninguna consecuencia, aunque vulnere a otros? Dónde quedó la respuesta de las plataformas digitales cuando Olimpia dijo que por favor pararan y ayudaran a que estos contenidos no fueran distribuidos, o dónde está esa persona que decide pasar el “pack” o los videos sexuales. La responsabilidad es compartida tanto por el artefacto en el cual se grabó dicho contenido, la plataforma donde se distribuyó y los usuarios que visualizaron o compartieron el video. Todos conforman una red en donde la violencia digital de género se posibilitó.

Insisto, no busco culpables, busco responsables. Eliminar la violencia de género en las plataformas digitales deberá de considerar más allá que al sujeto que divulgó el o los contenidos. A su vez se le deberá exigir a las plataformas que cuiden a sus usuarios y que detengan la divulgación de este tipo de contenidos. Acaso con solo detener a una persona… ¿hará qué todo termine?

¿Cuántas veces te han llegado “packs”? ¿Cuántas veces has compartido fotografía o videos íntimos de tu pareja o de alguna persona? ¿Cuántas veces has preguntado si puedes grabar? ¿Cuántas veces has decidido consumir, observar o comentar sobre algún contenido de este tipo? Quizás las responsabilidades se dividen y la solución no debería de caer sobre una legislación sino sobre todos los involucrados.

Olimpia, como cualquier persona, tienen derecho a no ser vulneradas, pero qué pasa cuando existe una configuración de actores que se conforman, ayudan o cooperan de cierta manera a que la violencia se siga perpetuando. Las responsabilidades nos llegan a cada uno, no solamente a una ley. Tomar pequeñas decisiones provocará que poco a poco esa red cambie y que se convierta en una red protectora donde todos sus actores ayuden a que la violencia se detenga. ¿Dónde te encuentras tú dentro de esa red? ¿Harás algo?, o ¿seguiremos con la misma red de siempre?