El trabajo de Leslie García es prolífico, y se puede recorrer a través de diferentes alias. En esa línea de tiempo, Microhm es una etapa solista muy amplia en el tiempo, acompañada de otros proyectos colectivos como DreamAddictive, Astrovandalistas, Interspecifics o Logar Decay, los dos últimos a dúo con Paloma López. A su vez, el resultado sonoro es transversal en los formatos, desde los discos a los conciertos, también algunas piezas para museo y el esencial DJ set. Todo ello, desde los sintetizadores y la música electrónica.
TXT::Juan San Cristóbal
Su última obra es Animistic resonance, un disco firmado con su nombre, un registro compilatorio de esta búsqueda musical. Leslie García explica que “la temática del disco tiene que ver con mi búsqueda de los últimos quince años, lo no-humano, las energías físicas como formas inteligentes, la consciencia humana, la conciencia universal como forma. Es una exploración donde estoy tratando de decir que lo que estamos buscando no está en la razón lógica, sino en el espacio intuitivo, quizá mágico, que está conectado con tecnologías de la percepción”.
A la hora de intentar una descripción del sonido, explica sus dos vetas paralelas, la personal y también la de Microhm: “Es un sonido minimal, ambient, a veces atravesado por el shoegaze, buscando una contemplación; pero luego aparece Microhm, que tiene otras cosas, ritmos latinoamericanos, euclidianos. Pienso en lo euclidiano como una estructura matemática que puede unir ritmos del mundo, y desde ahí mi sonido se define por la curiosidad y la inquietud”.
Para la obra de Leslie García, el concepto de música electrónica es general, que en lo específico se ha desplegado en discos, instalaciones, experimentos, en espacios donde pueda “dejarse habitar por el sonido”, según dice. Actualmente, realiza una residencia en Berlín y es parte de una camada de autoras mexicanas que han llevado su música a Europa.

La presentación de este disco en vivo es un escenario no menor. Leslie García abre la sesión de clausura del festival Mutek en Ciudad de México, junto con el dúo Autechre. No es primera vez que ha tocado en Mutek, sino más bien el corolario de una música siempre ascendente: “En Mutek voy a presentar una propuesta audiovisual donde la parte visual lleva un entrelazamiento con lo sonoro, es convocar a un viaje colectivo que se va a generar a través de esta combinación de luz y el sonido de este disco”.
La música de Leslie García es resultado de una búsqueda entre raíces, archivos e historia, pero luego se escucha hacia el futuro y la vanguardia. Lejos de ser una “electrónica abstracta”, es un beat siempre con cadencia y orgánico. Su postura como artista es un llamado a la urgencia para sumar espacios y personas: “La propuesta radical es hacer la música algo más popular. Ya han sido muchas décadas de música académica, especializada, electrónicas de nicho. Si bien yo vengo de ese espacio, quiero que la música sea cálida y que pueda abrazar a más personas”.

¿Cómo te gusta describir tu propia música?
Mi música es un encuentro del ruido con el silencio. Cuando era niña, escuchaba las bandas de ruido al sintonizar la radio, y de ese ruido emerge una voz, o una canción, esa escucha me marcó muchísimo. El silencio atraviesa el ruido y le da intención y forma. Cuando empecé a estudiar piano, de alguna manera se me hizo interesante y bello, pero buscaba algo distinto. Ahí empecé a armar máquinas, programar sintetizadores, en un espacio de los años 2000 donde había un punto de apertura para entrar en algo que antes hubiese sido muy caro o sólo para ingenieros, entonces mi música está marcada por las herramientas disponibles.
¿Cómo llevar un disco a un concierto, en el cierre de Mutek?
Cuando estaba en la composición del disco, tenía imágenes que me venían a mí al estar tocando. Son cosas muy sencillas, hay una relación con el espacio, con la luz, esta cosa del espíritu. Es una resonancia que se materializa en los tracks, empecé a visualizar estrellas, planetas, hoyos negros, entonces quiero que este show sea un encuentro entre lo visual y la música.

A propósito de tu obra con el archivo de Sun Ra, que fue exhibida este año en el MUAC. ¿Cómo fue el proceso de trabajo en este universo sonoro?
El curador, Guillermo García Canek, me convoca con una misión particular, de ser una médium para trabajar con este archivo. Cuando me dijo eso, fue como “representar” este archivo, no se trata de hacer un remix de Sun Ra. Entonces de entrada eso me marcó una forma de escuchar el archivo, que es muy extenso. Escuchaba las grabaciones de los ensayos, pero empezaron a aparecer cosas más interesantes de Sun Ra como artista; llamadas telefónicas donde se decían poemas, experimentos tempranos de síntesis, errores remarcados, overdubs sobre cinta, entonces me dio una idea que él estaba trabajando algo más allá de lo que la cinta le estaba permitiendo, ya que Sun Ra estaba trabajando con el tiempo pero la cinta tiene un tiempo finito, entonces no era suficiente.
Empecé a entrenar materiales con errores, fracturas, grabaciones de su voz en llamadas telefónicas, a explorar. También pensaba en el tiempo cuántico de la música de Sun Ra, él siempre fue un viajero espacial, entonces pensé en qué podría entregarle a este viajero. El Espacio Sonoro del MUAC tiene 24 canales, entonces pudimos trabajar de manera tridimensional y esa espacialidad fue parte de la musicalidad de la pieza. Sun Ra fue un experimentalista de la tecnología, entonces me preguntaba qué haría ante las tecnologías de hoy, entonces no solamente fue escuchar el archivo, sino leer las entrevistas, mi intención era reflejar su voz como compositor.

¿Qué sensaciones pueden describir de la exploración en los sintetizadores?
La electricidad, el magnetismo, son fuerzas físicas como expresiones colectivas más amplias, y uno está en las maquinitas recibiendo todo eso. Cuando me salgo de la escena, cuando me quito mi expectativa y me dejo recibir información, pasan cosas que son sensibles, y siento que ese es mi mejor trabajo. Lo demás funciona, sí, pero no con esa potencia.
¿Qué es lo nuevo en la música de ahora?
Uno podría pensar que hacia el futuro vamos a tener instrumentos nuevos, formas de generar sonido, pero si revisamos con atención, desde 1920 no hemos avanzado en nada nuevo, ni siquiera la IA es algo nuevo. Hay un bache de 120 años de repetición, quizá podemos vislumbrar algo nuevo, pero la tendencia va hacia un reciclaje. Ahora estamos en la era del sampleo, se usan más los samplers que los sintetizadores, y ahí volvemos al desdoblamiento de la grabación, que es algo que viene de la música concreta.

¿Cuál es tu visión sobre el futuro de la música en relación a la tecnología?
Siempre hay una relación de la música con la tecnología. Desde el piano, aparecen los instrumentos técnicos, contemporáneos, que existen por un desarrollo tecnológico y cambian los paisajes sonoros. Luego de la Revolución Industrial, aparecen otros sonidos, se va ampliando el alcance de la escucha, y eso va seguir sucediendo. A mí me preocupan los sonidos que van a desaparecer, los sonidos de selvas y especies que desaparecen y no se van a escuchar nunca más, entonces cómo vamos a escuchar lo que ya no está.

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