Hace unos meses, Esteman estrenó su tercer disco de estudio. El artista tomó instantáneas de algunas de sus vivencias personales y las convirtió en doce canciones en las que predomina el desamor al tiempo que nos pone a bailar. Amor Libre es para todos, pero es innegable el acento que tiene en la importancia para la comunidad LGBTTIQ.

En unos días, Esteman volverá a presentarse en Ciudad de México. Primero cumplirá su sueño de ser parte de la Marcha por el Orgullo Gay y un día después presentará una segunda versión de Amor Libre en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. A propósito de todo esto, me encontré con el artista originario de Colombia para platicar y tomar un té.

Txt: Aldo Mejía

Marvin: ¿Cómo te sientes con Amor Libre a la distancia?

Esteman: Lo que ha sido bien bonito es que, desde la presentación en El Plaza, cada vez más gente lo ha escuchado y hay una relación con la identidad del álbum en general; cada canción es una cara diferente pero es complementaria de las demás. Eso lo sigo sintiendo, y con el paso del tiempo me parece que el disco sigue floreciendo. Siguen llegando los seguidores, se va volviendo más potente y cruza más fronteras.

Por otro lado, estoy contento con la respuesta que ha tenido como disco en una época en la que los discos pierden mayor valor como objeto. Muchas personas estamos sacando discos, pero es un reto que la gente los escuche completos y que se relacione con todas las canciones, y no sólo con los sencillos.

Marvin: Como parte de la comunidad gay, ¿sentías una responsabilidad con el mensaje?

Esteman: No realmente; había más una intención de aprovechar lo que hago, y el valor que tiene el arte de volverse una voz, para transmitir un mensaje. Por fortuna se dio y se está dando de una forma muy orgánica porque el proceso personal y creativo me lo ha pedido. Nunca pensé en hacer un disco “por salir del clóset”, sino porque para poder crecer yo tenía que quitar filtros. Eso se ha convertido en un mensaje potente.

Un reto que tenía era el de mostrar una historia entre dos hombres. Mi intimidad normalizada fuera del mundo LGBTTIQ; que se vuelva punto de referencia para una persona heterosexual también. Sí siento que siempre he tenido una bandera aquí, muy arriba, con un espíritu muy activista. Pero es música para todos.

En este punto, como periodista, ya no suelo preguntar sobre el origen de un artista cuando ya tiene cierta trayectoria. Sin embargo, Esteban Mateus me comparte que su proyecto, Esteman nació durante su paso por la universidad al mismo tiempo que salió del clóset.

Cuando tenía 22 años y mientras estudiaba la carrera de Medios Electrónicos y Medios del Tiempo en la Universidad de los Andes entró al arte por la puerta del performance. Recuerda que un día hizo uno en el que varias proyecciones de sí mismo hacían una canción; siempre quiso hacer música y empezó a firmar sus trabajos con el seudónimo que hoy conserva.

Esteman: Ahí me asumí también como gay y muchos de mis trabajos tenían que ver con la sexualidad. En uno me caracterizaba de cómo una persona con una orientación y una identidad sexual diferente. Con el paso del tiempo, de alguna manera, me metí en el clóset en mi profesión. Nunca escribo de mis canciones con un género definido para que las personas pudieran aplicarlas a su vida.

Esto es algo que nunca había contado. Cuando alguien me preguntaba si tenía novia la respuesta era no y ya. Nunca fue mi prioridad hablar sobre ello, hasta que yo decidí hacerlo. Nunca me tocó enfrentarlo y procuré poner la música por delante.

Marvin: ¿Fue difícil mostrar tu intimidad de la forma en que lo haces, independientemente de que seas gay?

Esteman: Fue complicado en el proceso de diez años que llevo haciendo música. Al principio no lo habría podido hacer por la presión, porque uno nunca sabe cómo va a reaccionar el público latinoamericano pues no hay muchos artistas que lo hagan. Tomar esa decisión implica cierta valentía pues existe el reto de que te vas a enfrentar a muchas opiniones y a que parte de tu público te deje de seguir.

Pero no, la respuesta que yo he vivido ha sido muy positiva y el miedo se ha ido quitando. Ahora fue ponerme los pantalones y decir “aquí vamos, no tengo nada que ocultar, todo lo que siento es amor”.

Marvin: ¿Cómo elegiste las situaciones para tus canciones?

Esteman: Surge de muchas experiencias personales, a lo largo de mi vida y desde el momento en que salí del clóset. Y este es un disco que tiene mucho desamor; muestra mucho el vamos a bailar las penas, porque de repente te sientes súper melancólico. Un encuentro muy real que tienen muchos hombres gay hoy en día: la realidad del mundo contemporáneo en el que tenemos más exigencias sobre los demás y nosotros mismos. Pero no hay ideas desmenuzadas y todo queda abierto a la interpretación porque eso me gusta.

Una de las canciones elementales dentro del disco es la que le da nombre: Amor Libre. Para esta composición, Esteman trabajó con un par de productores que no hablan español y con lo que, me cuenta, se abrió respecto a su preferencia sexual. Con esa idea en mente, lo persuadieron a que hiciera un himno sobre aquello que lo impulsó a hacer música en un principio.

Diez años le tomó llegar a este álbum pero el viaje no sólo fue mental puesto que en el proceso se mudó de su natal Bogotá a Ciudad de México y desde ahí a Los Ángeles. Así pudo ver en primera fila los contrastes culturales, lo que se tradujo en una evolución sonora. El intercambio cultural lo llevó entenderse a sí mismo y el resultado es un disco muy personal.

En contraste con esto último, Esteman se propuso mantener un lenguaje universal en sus letras para que cualquiera pueda hacerlas suyas. Por el contrario, en los videos trata de contar historias tan personales como la que podemos ver en Fuimos Amor. En el que retrata un rompimiento amoroso. Fiel a su estilo, ahí tampoco falta el baile.

Muchos jóvenes artistas con los que he platicado tienen como un estandarte la libertad para crear. Más allá de preguntar qué es la libertad para ellos, suelo preguntarles cómo la manejan.

Esteman: Siento que sigo aprendiendo qué es eso: la libertad personal. Para mí este proceso creativo me liberó más que nunca. Parte de entender eso fue el venir a vivir a México y el proceso que pasó acá, en Colombia y Los Ángeles.

Ahora que tengo novio, constantemente estamos estableciendo los paradigmas que nos rigen en la relación de pareja. Soy muy como mi ascendente piscis: muy libre y tengo que aprender hasta dónde conlleva esa libertad.

Este disco le ha dado frutos suficientes para presentarse en el Teatro de la Ciudad con una nueva versión de lo que vieron sus fans en El plaza en febrero pasado. Esta vez se decidió por un show más teatral en el que tendrá como invitados a Ventino, Marco Mares, Javiera Mena y Noa Sainz.

Un día antes, cumplirá su sueño de participar en la Marcha por el Orgullo Gay.

Esteman: Ambos shows están basados en que el amor es una fiesta en la que te puedes encontrar personas que toman coctel sensorial y otros el ponche tropical, también los que no toman nada; los que bailan y los que sólo van a ver, que se vale. Es una cuestión de libertad de ser.

En el pride voy a llevar el discurso del amor libre. Veo una Ciudad de México ejemplar, como un referente para ciudades de Latinoamérica. Para mí es uno de los logros más grandes en mi carrera y que me puse como meta al principio del año. Cuando llegó la invitación me conmovió muchísimo.

Marvin: Para cerrar la entrevista, ¿sientes que lo mucho que has logrado es a causa de sentirte tan libre y cómodo contigo mismo?

Esteman: Totalmente. Siento que la vida le va dejando a uno las muestras de que cuando se está bien y es fiel a uno mismo las cosas empiezan a darse. Es un reflejo de poderme sentir libre y poderlo poner en mi música, en el ritmo y en las letras.

No me queda duda que hace falta mucho para poder amplificar el mensaje de respeto frente a las diversas formas de vivir la sexualidad. Pero ahí vamos como sociedad. Un día los artistas podrán debutar con discos, que hablen de lo que quieran, pero con libertad y amor de por medio.

Entrevista con Esteman.

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