TXT: Toño Quintanar

Prepárense para la incomodidad.

A lo largo de su filmografía, el director Lars von Trier nos ha regalado un amplísimo crisol de escenas que destacan tanto por su contenido plenamente transgresor como por su estética abyecta. Éstas son algunas de nuestras favoritas.

“La Infección se expande”-Epidemic.

¿Hasta qué punto nuestra mente es capaz de controlar los síntomas de la carne? Esta cuestión, que fácilmente nos remite al cine de David Cronenberg, es respuesta por Lars von Trier a lo largo de esta secuencia en la que la desesperación se transforma en preámbulo del horror corporal.

“Fin del mundo”-Melancholia.

Nada mejor para conocer la naturaleza humana que la certeza de saber que tu planeta está a punto de ser consumido por otro. Las actuaciones de Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg se fusionan con una poesía visual sin precedentes para ensamblar una escena que transita entre lo bello y lo ominoso.

 

“Prólogo”–Antichrist.

Muy difícil elegir una de las escenas tremendamente explícitas que conforman a esta cinta, por lo tanto, decidimos quedarnos con esta secuencia casi subliminal que deja en claro que la peor brutalidad es la que opera a un nivel psicológico.

 

“El Camión”-Dogville.

La naturaleza predadora de nuestra civilización queda expuesta de forma rotunda a lo largo de esta cinta; sin embargo, no cabe duda de que esta escena destaca gracias a su terrible planteamiento, mismo que nos recuerda la facilidad con la que los seres “proscritos” dentro de una sociedad pueden verse objetualizados de forma brutal.

“La ejecución”-Dancer in the Dark.

Una secuencia que destaca de forma olímpica por la crudeza de su realismo. Ver a Selma hacerle frente a la horca –todo narrado a partir de un lenguaje fílmico casi documentalista- es uno de los momentos más desgarradores que Lars von Trier nos ha ofrecido.

Imagen de portada: Stream on Demand.