“La nostalgia no es la mejor forma de trascender” responde Nick Cave al momento que se le cuestiona sobre cómo le gustaría ser recordado en la historia, argumentando que las memorias son un buen entretenimiento pero no la base para seguir creando.

FOTO DE PORTADA POR STEVE PARKE

“Mientras se siga imitando, no habrá un cambio verdadero”, recalca por si algún despistado o despistada no puso atención durante la conferencia que el músico ha ofrecido durante su visita a México para promocionar su nuevo disco junto a The Bad Seeds, titulado Skeleton Tree.

“Hablar sobre la existencia de Dios te permite ampliar el espectro y la complejidad sobre qué escribir”, es evidente que el cúmulo de experiencias que trae consigo la edad (algunas alegres y otras fatales, como el fallecimiento de un hijo) le ha extendido una invitación a desmedir sus inspiraciones hacia espectros no tangibles para encontrar respuestas concretas: “Si creo yo en la existencia de Dios o no, es irrelevante”, apunta para no caer en polémicas innecesarias.

 

Un artista en constante evolución, que ha sido audiencia y protagonista al mismo tiempo de la escena musical, desde el underground (del que no se considera parte) y del mainstream, uno pensaría que ha escrito una larga lista de inspiraciones. Cuando se le pregunta sobre sus principales ídolos, él –en automático– responde: “Mi esposa”. Minutos después, él mismo explicaría que ella ha sido el apoyo incondicional para enfrentar a la vida misma, también ha sido su musa para entender sobre la catarsis emocional a causa de la muerte.

Sonriente y accesible, Nick Cave no negó su felicidad por presentarte este martes 2 de octubre en el Pepsi Center WTC, y aseguró estar listo para la “pasión mexicana” que lo espera: “Bring it on!”.