Antesala al mundial con días difíciles en la política nacional e internacional, álgidos en cuanto a temas de seguridad y respeto a los derechos humanos. Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara vivieron la antesala de ser sedes de la 23ª. Copa Mundial de Fútbol, primera en ser organizada por la FIFA en tres países distintos, entre carestías por efectos de una guerra mundial que nadie acepta como tal.
TXT: Orlando Jiménez Ruiz
Una víspera con polvo en la boca y en los ojos por obras que parecían de emergencia, de último momento, con megamarchas de protesta, desviaciones, horas en el tráfico, proyectos del metro y supuestos planes de mejora al transporte y espacios públicos, eternos en el caso de Monterrey, indiferentes a las incomodidades del usuario en la Ciudad de México e irrelevantes en la capital tapatía.
Tensión y presión internacional desde la política norteamericana con especiales cariños a sus vecinos del sur. No es la primera vez ni siquiera en un contexto global, México y Estados Unidos son junto a Rusia y sus vecinos cercanos el parangón del reacomodo geopolítico desde sus conformaciones como Estado-Nación. Pero llegó la hora del mundial de futbol, esa actividad deportiva, lúdica, de entretenimiento y significancias culturares que posesionan la atención masiva. Mundiales y Olimpiadas nos remontan siempre a los países con reminiscencias u omnipotencias de la cultura occidental al popularmente recordado como Circo Romano, un estadio mundialista es la pieza viviente más evidente del Coliseo, de sus jerarquías sociales, del trasminado de simbologías, de su propulsión económica. Ajolotización, el clamor de madres buscadoras, visas retiradas, el balón rueda, el jitomate no, silbatazo inicial, ¡aficionados que viven la intensidad de…!
Salto al campo de juego
Fan Fest, liturgia del orden mundial de la sociedad del espectáculo, son nuevos templos implementados para adorar y danzar al Soccer Dios, en los tres países se han implementado junto a los gobiernos locales con distintos niveles de respuesta y dinámica, en el caso de México, pueblo religioso sin remedio se construyó el Fan Fest más grande del mundo, de eso se ufanan algunos, desde servidores públicos hasta aficionados, ¡y esta basílica no es suficiente para albergar el fervor de los mexicanos y sus visitantes por el fútbol!.
La inauguración fue convocada para el jueves 11 de junio, a las 13 horas se daría el silbatazo oficial en el Estadio Azteca-México-Banorte, llamado así seguramente solo durante el shock de la justa mundialista, dudamos que en los peseros y camiones que se encuentran frente al paradero de transporte frente al recinto desde hace décadas incluyan en sus rótulos de ruta este largo nombre.
La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), pero también transportistas, colectivos de madres buscadoras de sus hijos desaparecidos y simpatizantes del movimiento que desde 2014 sigue en búsqueda de las víctimas de desaparición forzada de la Escuela Normal Rural de Maestros de Ayotzinapa, tuvieron diversas acciones en esa fecha y días anteriores en las cercanías del Estadio. Hubo un posicionamiento de llevar las protestas en paz pero también hubo desmanes, explosivos decomisados en la entrada sur de la ciudad, cercana al estadio, bloques de contención de civiles organizados por el gobierno capitalino y su insulso secretario de gobierno cachado dos veces en fuera de lugar: antes del arranque de La Copa del Mundo recomendó tomar jarabe de ajolote a los que “la hacen de tos” por el inútil “enchulamiento” de la ciudad al ser pintados varios de sus espacios e inmobiliario de color morado. Una noche antes de la inauguración se le vio huyendo y rescatado ante la turba de manifestantes que ya estaban listos ocupando su posición en el área, para buscar anotar en esta indeseable cancha de juego.
Volvemos al Fan Fest del Zócalo, casi es medio día de la fecha esperada, aunque no lo había planeado me uní a la propuesta del amigo fotógrafo y documentalista Mauricio Novelo, pese a las vallas que controlaban el acceso al primer cuadro de la capital, no era imposible entrar, solo bajo advertencia pero sin aplicar ninguna restricción los policías avisan a los asistentes que ya hay sobrecupo, que tengan cuidado si ingresan con niños, se dejan ver las primeras personas desmayadas, chicas llorando con ataques de ansiedad, también el tradicional y muy mexicano portazo que no respetó filas por ejemplo en la entrada de la calle 5 de Mayo, dónde ese gran muro de contención sirvió como un mural más, de los cientos que pululan por el país con retratos y de búsqueda fichas pegadas por parte de familiares de ese otro país, enorme, con cifras similares a las de algunas ciudades y hasta países del mundo, el país de los desaparecidos, desaparislandia presente, de ciencia ficción tratar de imaginar a su equipo representativo.
Silbatazo inicial
Mauricio y yo hicimos la fila, habíamos ingresado al primer cuadro de la ciudad por el acceso de la avenida 20 de noviembre, ante la poca movilidad para una ágil cacería de imágenes y vivencias, una deficiente visualización de la pantalla, decidimos salir e irnos a otro templo cercano anunciado: el Fan Fest instalado en el lugar de la fiesta por antonomasia, La Plaza Garibaldi. De camino los peregrinos sorteamos la ocupación de tiendas de campañas en las calles del centro, era “el plantón” de algunos manifestantes de los movimientos mencionados pero otros eran vecinos desalojados de edificios del centro semanas antes, que decidieron quedarse en el lugar que han vivido por décadas. Algunos tenían sus radios, televisores, parrillas, tendederos de ropa, ante los disparos de cámaras y celulares, alguno sugirió: “¡tómale una “pic” a la pobreza ¡”, ¡hasta tres! se le contestó en español o en danés… ¿ustedes no van a ver el juego?, eso no es para nosotros, contestaron. En Venustiano Carranza pasamos frente a un colectivo de madres buscadoras que sostenían con consignas las fotografías de sus familiares buscados, también pasamos por un intento de linchamiento a “una rata”, “a ver si muy chingón pinche ratero”, le reclamaba la turba entre patadas al susodicho roedor que fue rescatado por la policía.
Llegamos a la plaza y el sol de medio día caía a plomo, había de todo frente a la gran pantalla instalada en la plaza, sobre todo grupos de jóvenes, familias, abuelas, padres e hijos, extranjeros, tepiteños, bueno hasta un Alien con la playera de las chivas rayadas. Algunos acudieron muy bien preparados con sus cubetas cerveveras y hieleras, vodkas entusados en mochilas, vapeadores, otros de último momento acudimos a las tiendas aledañas a proveernos. Sombrillas abajo, ¡no estás en Chapultepec!, ¡abajo sombrillas, abajo sombrillas!, fueron los gritos de guerra que hicieron unirse a la democracia de la insolación a quienes fueron preparados de más para la ocasión, listos y no para el tormento de Tonathiu. En la pantalla, desde su palco aparece en close-up Gianni Infantino, presidente de la FIFA, heredero suizo que con gesto solemne irradia una imagen de emperador romano proyectada a la masa, comandando ese gran circo cuyos hechos nos llegan hoy a las tabernas colectivas, a los Fan Fest, a través de los cantares digitales de las pantallas gigantes, nuestros bardos contemporáneos.
Con el sol se calentaba la caguama, así que “glú-glú-glú”, si se calentaba no habría desperdicio, esto se comprobó con la anotación de Julián Quiñones -mexicano nacido en Magüí Payán, Colombia- al minuto 8 del partido cuando todos fuimos bañados por cerveza tibia por los mismos aficionados, la euforia no cabía en esa tradicional plaza en dónde increíblemente, por algunas horas el mariachi enmudeció ante los vítores, porras y gritos de gol.
Lo bonito era la alegría y desahogo colectivo, la diversión, el compartir y convivir, lo aburrido se quedó en la cancha con un pobre nivel futbolístico que dejó mucho que desear, un ritmo somnífero digno de los habituales monótonos partidos del calendario regular de la Liga MX. Hasta que llegó de nuevo el “invitado de honor” al minuto 66, vía la traumatizada cabeza de Raúl Jiménez, surgido de la cantera americanista en 2011, con interesante palmarés internacional y actualmente perteneciente al Wolverhampton de Inglaterra, país en que fue campeón goleador en 2025 con el Fullham F.C.
El protector que usa en la cabeza Raúl Jiménez, luego de uno de los más aparatosos accidentes de juego en 2020, lo pinta como una especie de pirata futurista, tal vez los humos que se inhalan en esta verbena popular nos hacen alucinar en lo referente a la plusvalía de esa parte de su humanidad, nuestra divagación fílmica nos lleva a imaginar varias cosas: una película con el título Bring me the head of Raúl Jiménez, su cabeza parlante en la serie Futurama y a desear que no se vuelva tan valiosa como para llevar a un fanático futbolero hasta la obsesión necrófila, como pasó en el escabroso caso de la cabeza robada de la tumba de F. Wilheim Murneau, autor del clásico Nosferatu (1922) en 2015.
Festejo en la aldea global, el momento se goza.
Ya está avanzado el segundo tiempo, el sol amaina, en el horizonte, más allá de la Torre Latinoamericana se deja ver un tenue gris en algunas nubes. El equipo de Sudáfrica apenas ha tirado un par de veces hacia la portería mexica. Claro, si la planeación y prevención en cuanto a la vida pública antes del Mundial brilló por su ausencia, ¿qué esperar mientras rueda el balón?: falló la pantalla y transmisión fue interrumpida por poco más de diez minutos, para la afición en éxtasis un verdadero cortón de emociones, la imperfección técnica logró que muchos asistentes se dispersaran y que comenzaron los festejos de manera anticipada, uno de los restaurantes alrededor de la plaza en un segundo piso, y las reacciones de sus comensales fueron por esos minutos el parámetro para saber del partido, “¡putos los de arriba, putos los de arriba..!”
Ya casi a nadie importó el desenlace del partido, las emociones estaban sembradas y vino tal vez lo mejor, la plaza Garibaldi, casa de los festejos por excelencia también acogió una nueva gran fiesta, no importó que casi inmediatamente al final del partido Tláloc dejara caer la mayor tormenta de lo que iba en ese momento del año, las celebraciones no pararon y aunque muchos se trasladaron al Ángel de la Independencia, el sitio se transformó en un mural realizado por un pintor suprasurrealista, un Diego Rivera neobarroco, era una especie de poster con personajes delirantes como los imaginados por Edmundo Paz Soldán en el libro Sueños Digitales (Alfaguara, 2000), un Chavo del Ocho más entrado en años de lo normal, una gaucho como arrebatado a la Patagonia con los colores de la albiceleste, una horda de luchadores enmascarados, Nacho Libre con sombrero de vaquero, Abismo Negro con penacho, Místicos y Místicas, Blue Panthers…
Las carpas del Bienestar sirvieron de poco para cubrirse, el kiosko que antes fue el palco de lujo para quienes vieron la pantalla desde ahí cubriéndose del sol quedó después de la lluvia como set de un equipo televisivo extranjero tratando de hacer entrevistas, pero evidentemente desconcertados por la ola de impresiones. Un adolecente probablemente alemán, de casi dos metros jugaba y reía, mientras unas chicas mexicanas lo vaciaban su “sprite” de espuma. La cáscara se armó frente al Museo del Tequila, y entonces todos los presentes la vimos, estaba ahí, como la virgen rodeada de un resplandor, el embeleso parió nuestra máxima creación de 2026: parando goles, colocada con un aire fashion en la portería, visualizando las acciones del juego, era “Frida Campos” con su faldón y tocado folk, con sus cejas pobladas y suéter multicolor ¡Viva México cabrones!
Apenas es el inicio de esta “injusta” mundialista, ¿vendrá lo mejor?, en algunos sectores muy alejados del bullicio y las expresiones populares comentan que ya está vencida esta tercera Copa del Mundo con los países del “TLC” o “ALCA”, la moneda está en el aire, no le quiten el ojo de encima porque en el volado, en un país como el nuestro, el metal se desvanece.
Videos referenciales:
Vistazo a las obras-caos en el Metro de Ciudad de México y Monterrey a dos meses y a dos días de la inauguración de Mundial de Fútbol, protestas cerca del Estadio Azteca una noche antes:
Goles de México ante Sudáfica, apertura mundialista 2026:













