¿La enfermedad es mía o yo le pertenezco a ella? reflexión de Carolina González Alvarado sobre el compilado de historietas: Diagnósticos de Diego Agrimbau y Lucas Varela.

TXT: Carolina González Alvarado

Diagnósticos de Diego Agrimbau y Lucas Varela es una colección de historietas que, originalmente, se publicó entre 2008 y 2013, en la revista Fierro, con el apoyo del Centre National du Livre de Francia y la Maison des Auteurs. Posteriormente, fue compilada en un único volumen y publicada por la editorial argentina Hotel de las ideas, en 2017. Como el título sugiere, Diagnósticos, es un ejercicio visual y narrativo que, mediante el examen de los síntomas de una serie de enfermedades, representa desde el punto de vista de sus personajes protagonistas, una serie de condiciones físicas y mentales que determinan la vida de quienes las padecen.

 

Así pues, nos encontramos con una compilación de seis padecimientos: Agnosia, Claustrofobia, Sinestesia, Afasia, Akinetopsia y Prosopagnosia. Como si se tratase de archivos clínicos, hacia el inicio de cada narración, nos encontramos con su protagonista, en todos los casos un personaje femenino, que se presenta ante el lector como una muñeca recortable, cuyas prendas y objetos, forman parte del universo simbólico que habitan.

 

Desde hace poco más de una década, existe un estilo de cómic que explora la interacción entre este medio y el discurso de la salud. Sin embargo, esta asociación no se limita a hacer del cómic un medio ilustrativo o didáctico que permita comprender un determinado padecimiento, sino que se ha adentrado a explorar las formas en que la enfermedad forma parte de la existencia de un individuo, de su visión del mundo y de quienes le rodean. Asimismo, encontramos también exploraciones narrativas que, desde un punto de vista individual y autobiográfico, indagan en el binomio que sea crea entre la enfermedad y la psique del paciente como es el caso de Psychiatric Tales de Darryl Cunningham (2011), o bien, Stitches: A Memoir (2003), escrita y dibujada por David Small.

La enfermedad, como tema y detonante de la acción en el cómic, ha estado presente en ejemplos previos, pensemos, por ejemplo, en la versión de Batman en The killing joke (1988), a quien constantemente se le ha adjudicado una serie de padecimientos psiquiátricos; sin embargo, la exploración creativa sobre las alteraciones y daños del cuerpo asociados con la psique de sus narradores y creadores se trata de una búsqueda distinta.

 

Si bien Diagnósticos no es una narración de carácter autobiográfico, encontramos en ella cercanía, pues desde el punto de vista de un personaje particular, la enfermedad adquiere forma, nombre y una historia. Una de las características más notables de esta antología de disociaciones y trastornos es que el estilo visual, el diseño de las viñetas, el tono y el argumento de cada historia están íntimamente asociados con la enfermedad.

Un ejemplo de ello, podemos verlo en la narración visual que inaugura esta colección, titulada Agnosia, que hace de la imagen una metáfora donde la desintegración y las asociaciones de carácter casi surrealista, representan la distorsión de la realidad que padece Eva, la protagonista, quien no puede reconocer los objetos por sus cualidades (color, tamaño, forma) aunque su capacidad para ver y escuchar, estén intactas. Así como su doble bíblico, ella no puede darle nombre a los objetos que le rodean de modo que peces con alas de avión, médicos con cabeza de perro y un brazo con la forma de unas amenazantes tijeras de jardinero, forman parte de ese mundo extraño y angustiante que habita Eva.

Más adelante, encontramos a Soledad y a su condición: claustrofobia. En este caso, el diseño de la página y los juegos geométricos logrados por el diseño de las viñetas, nos transmiten la sensación de encierro, de ese universo que se vuelca sobre sí mismo para someter y atrapar a quien se encuentra dentro de él. Encerrada en su propia historia, Soledad representa la condición de confinamiento y abandono de quien sufre en silencio.

Cada enfermedad, posee un tono propio, no abunda una visión condescendiente sino un ejercicio donde el trastorno cambia la percepción de la realidad tanto de las narradoras como de quien está frente a las páginas. Diagnósticos no ofrece un documento distante y aséptico sino que muestra la pérdida, el accidente sorpresivo que ocasiona daños irreparables y sobre todo, la enfermedad como una lente, como una forma de habitar el mundo.