La Daga en el Corazón (Yann González, 2018) podría definirse como la heredera por excelencia de esa serie de inquietudes y pasiones que hicieron del cine de misterio cultivado en Italia a mediados del siglo pasado una de las plataformas más sugestivas dentro del séptimo arte de culto.

Ambientada en Francia, a finales de la década de los setenta, esta cinta narra la historia de Anne, dueña de una productora de cine pornográfico gay quien deberá de hacerle frente a la trágica aparición de un asesino de homosexuales quien habrá de acosar sin tregua a su equipo de colaboradores.

El atributo que resalta de forma más inmediata de este trabajo es su atmósfera estética, misma que, mediante una serie de experimentaciones retro, retoma los matices clásicos del giallo para proponer una serie de codificaciones estilísticas deliciosamente manieristas.

Sin embargo, lejos de quedarse en lo meramente formal formal, La Daga en el Corazón también propone una serie de indagaciones filosóficas que exploran las propias capacidades indiciales del dispositivo escópico.

Al igual que lo hiciera en su momento Michael Powell con Peeping Tom (1960), Yann González se da a la tarea de explorar una serie de conceptos metafísicos que develan hasta qué punto la cámara es capaz de registrar las vicisitudes de la condición humana durante su momento más traumático.

Misma propuesta a la que se suma una potente reflexión acerca de la vulnerabilidad sistemática que durante siglos ha sido legada por los estados heteronormativos a las comunidades homosexuales del mundo.

La belleza consustancial de esta propuesta discursiva se ve rematada de forma definitiva por el soundtrack compuesto por M83, banda la cual se sume de lleno en su papel de agente atmosférico para hilvanar una serie de pasajes sonoros de naturaleza plenamente envolvente.

Definitivamente, una cinta a la que vale la pena tener en el radar.