Por: José Quintanar

La trilogía creada por el director sueco Tom Six en el año del 2009 (The Human Centipede) es, definitivamente, uno de los proyectos más inventivos y revolucionarios que el cine de horror ha visto nacer durante su historia moderna.

Valiéndose de una serie de procesos escatológicos y quirúrgicos que reviven los parámetros más transgresores del horror corporal, esta saga nos ha ofrecido una serie de secuencias verdaderamente abrumadoras.

Cada una de las piezas que conforman a esta trilogía cuenta con un estilo propio el cual, inteligentemente, evita la aparición de esos lugares comunes que suelen ser el lastre de toda franquicia de tintes grotescos.

Sin embargo, no cabe duda de que su segunda entrega, The Human Centipede 2 (Full Sequence), es la más impactante de todas.

Mientras la cinta inaugural nos sumerge en una atmósfera repleta de tensión psicológica, donde lo asqueroso depende más de insinuaciones artísticas que de verdaderas concreciones formales; en este segundo filme somos testigos de una violencia inenarrable, cargada de una crueldad explícita donde los efectos visuales prácticos son algo verdaderamente brutal.

Legendaria es aquella secuela en la que nuestro desequilibrado protagonista (interpretado por un magistral Laurence R. Harvey cuyo despliegue histriónico transita entre lo enternecedor y lo absolutamente perturbador) destroza el cráneo de su propia madre; o aquella en la que el ciempiés humano (esta vez de doce personas), es esculpido mediante técnicas absolutamente rudimentarias.

No cabe duda de que, a lo largo de esta producción, apreciamos a un Six dispuesto a llevar al límite las capacidades sensibles de su público. Mismo ejercicio que propiciaría que su obra fuera vetada de los cines de una enorme cantidad de países.

Y lo que sucede es que la depravación de esta cinta no es un asunto gratuito y efectista como al que estamos acostumbrados; sino un prodigio absolutamente verosímil donde algunos de los temas más sensibles de nuestra sociedad, como son la maternidad y la violencia de género, se ven abordados de forma implacable.

Prueba de dicho asunto es aquella controversial escena en la que el cráneo de un recién nacido es aplastado, ni más ni menos, que por su propia madre.

Si usted nunca ha vista la trilogía de The Human Centipede, bien podría empezar con esta secuela.

A pesar de que las otras dos entregas son bastante recomendables (la última pieza es una brillante pieza de comedia la cual le da un giro de 180 grados al formato original de la saga), ésta es, definitivamente, la que resume de manera más directa y estilizada las facultades horripilantes de este proyecto.[m]

 

 

Gore: 11/10

Repulsión: 10/10

Escenas perturbadoras: 10/10

Escenas bizarras: 9/10

 

No more articles