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Killing Joke y su ‘Night time’: La máquina post-punk cumple 40

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En plena resaca nuevaolera de 1985, cuando lo new romantic y tecno pop ya empezaban a dar señales de desgaste a través del canto de cisne que significaría el concierto de Live Aid para muchos artistas de principios de los años 80, emergen del underground británico unos viejos conocidos llamados Killing Joke, esta vez con su quinto álbum, Night time (E.G-Polydor, 1985), grabado en los estudios Hansa de Berlín Oeste, todavía en los tiempos del muro. 

Si con sus trabajos anteriores el proyecto liderado por Jaz Coleman había dado muestras de transitar por sonoridades que iban del punk al goth, y del industrial a lo tribal, es con Night time que consigue un grado de sofisticación que, más allá de suavizar su propuesta, hace que todo se vuelva aún más transgresor para esos años. Las texturas de sintes y percusiones electrónicas se combinan con la inconfundible guitarra de Geordie (la marca de la casa); el marco perfecto para la voz angustiante y paranoica de Coleman. Night time funciona cual Caballo de Troya envuelto en el azul de la noche. It’s night time and time to run from all your fears, canta Coleman en el primer corte del disco con título homónimo.

Aquí los de Londres ya establecen que su preocupación no está en el glamur de grupos como Duran Duran o Spandau Ballet; a Killing Joke le interesa mostrar la cara oculta de la noche, esa que todo mundo sabe que existe, aunque le incomoda hablar de ella. Es 1985 y Coleman y compañía ya están dando avisos de lo que vendrá en la siguiente década: Kurt Cobain está tomando nota y no será nada discreto al mostrar la influencia de Killing Joke en su música. Para ser más claros: el riff de “Come as you are” de Nirvana proviene de “Eighties”, situación que acabaría en los tribunales con resultado favorable para Coleman y compañía. Y es precisamente “Eighties” el tema que se incluiría en el soundtrack de la delirante cinta adolescente Weird science (1985) de John Hughes. Y aunque en esencia la canción describe la locura de esos años, da indicios de que lo importante es lo que viene en el futuro. I’m in love with the coming race.

Si hablamos de la siguiente generación, Night time también sería punto de partida para gente como Ministry, que en ese momento estaba a punto de mutar hacía sonidos de electrónica-rock, algo que se convertiría en un género en sí mismo, con discos como Twitch (1986) The land of milk and honey (1988) y el romperdor The mind is a terrible thing to taste (1989). ADN extraído de canciones como “Darkness before dawn” y “Tabazan”. Paradójicamente los ingleses se verían reflejados en ese espejo de rock industrial en álbumes posteriores como Pandemonium (1994) y Democracy (1996), en plena efervescencia Nine Inch Nails-Marilyn Manson.

Sería el track “Love like blood” el mayor legado de Night time, postal sónica de matices melancólicos y agresivos, que transita en clave post punk no como estilo musical, sino como ese género que engloba el sonido del futuro que tanto se buscaba en los años 80. Un bajo poderoso se combina con una batería firme que da pie a esos teclados a lo Brian Eno junto a esa guitarra atmosférica (proto-shoegaze) que crea el marco perfecto para que Jaz lance un grito desgarrador: We must play our lives like soldiers in the field, the life is short I’m running all the time, strength and beauty destined to decay. Porque vivir en los ochentas también se sentía como Jaz Coleman en la portada de Night time. Nada más por agregar. 

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Jacobo Vázquez

Jacobo Vázquez

Nació en la Ciudad de México. Fue locutor en Ibero 90.9 FM del programa Mole Mogollón. Es autor del libro El rock fue su idioma, una crónica sobre el boom del rock en español en los años 80.

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