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Keeley Forsyth y Matthew Bourne: “El arte es una forma de transmutar el sufrimiento (sigilosamente)”

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Keeley Forsyth y Matthew Bourne: “El arte es una forma de transmutar el sufrimiento (sigilosamente)”

Keeley Forsyth y Matthew Bourne conforman una dupla creativa que imbrica puñados de sentires profundos gracias a cajas de resonancia emocionantes, deliberadamente subrayadas, como la voz humana y el piano. En su haber hay una lista de piezas plasmadas en diversos álbumes que retratan la hondura de su temario, y Hand to mouth es su obra más reciente. Este trabajo por fortuna podrá gozarse en directo en Casa del Lago, como parte de las actividades de Canicas música periférica.

Forsyth es practicante de arte dramático; Bourne, pianista de vista dramática. Juntos se dedican a explorar las posibilidades del Arte como algo sutil y útil que conmociona. Hay que ahondar para no faltar: la pareja se presenta el próximo 28 de febrero, a las 7 PM, dentro del cartel de Canicas música periférica (acceso libre), enriquecido éste por Raphael Rogińsky y su guitarra. La siguiente es una charla virtual sostenida con el dúo, teniendo como pretexto su visita al país.

Keeley. ¿Cómo integras tus conocimientos de artes dramáticas con tu canto? ¿Cómo convergen estas dos formas de arte en ti?

Me formé como cantante, bailarina y actriz, y con los años estas disciplinas se han vuelto inseparables. Juntas, forman la base de todo lo que hago, ya sea en cine, televisión o música. Siempre parto de lo mismo: el deseo de ser útil. Quiero contar historias que se sientan necesarias, historias que aporten algo significativo.

Matthew. ¿Qué es lo que más te cautiva del piano: su forma, su sonido, su tecnología?

Sentarme al piano es un espacio de sanación, confianza y verdad. Se trata de la comunión con el sonido, como un viejo amigo que siempre está ahí para mí. Él sabe dónde están enterrados los cuerpos…

¿Qué importancia ha tenido la disciplina en tu desarrollo artístico, Keeley?

Trabajo con personas que esperan disciplina de mí; por lo que es un factor importante para mantener el ritmo (incluso cuando no tengo ganas de trabajar).

¿Imaginas notas, piensas en sentimientos, recuerdas circunstancias específicas, Matthew? ¿Qué tipo de herramientas usas para inspirarte cuando estás al piano?

Con frecuencia son las reflexiones posteriores las que se convierten en ideas o piezas, en lugar de intentos conscientes de crear obras de forma deliberada. Tengo que engañarme a mí mismo pensando que estoy haciendo otra cosa, y luego, por lo general, las cosas surgen después de creer que he hecho la obra real. Es una especie de proceso compositivo, o de creación, pero sigiloso… El entorno en el que se crea la música también es clave, y prefiero mucho más las situaciones en vivo como improvisador, ya que el escenario, el público… el entorno tiene mucho que ofrecer a un músico. De nuevo, es una verdadera oportunidad para dejar que la situación (y el instrumento) me digan cómo tocar.

¿Qué lugar ocupa el arte, Keeley, en un mundo donde la inteligencia artificial toma decisiones importantes y la emoción se reduce a hacer clic en una imagen frívola en Instagram?

Para mí, el arte siempre ha sido una forma de transmutar el sufrimiento, ya sea el mío propio o algo colectivo en el aire. No quiero decir que tenga el poder de arreglarlo o resolverlo, pero sí creo que el arte puede transformar nuestra percepción de él. No experimento el arte solo como algo para ver o escuchar. En su máxima expresión, crea un cambio de conciencia, un cambio sutil pero real en cómo sentimos, percibimos y entendemos.

¿Cómo ha enriquecido la obra de Keeley Forsyth tu práctica como pianista, Matthew?

Enormemente. Es donde más aprendo sobre la contención y a encontrar la verdad al bailar solo con las notas que necesitan ser tocadas…

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Alejandro González Castillo

Alejandro González Castillo

Periodista, y escritor también (porque parece que no es lo mismo). Cruza párrafos con compases. Le gustan las olas, leer y chelear chachareando; además de escuchar discos dejando salir el humo por los ojos.

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