Personaje fundamental de la música latinoamericana contemporánea. Presente en el sonido de Peyote Asesino, Bajofondo, El Cuarteto de Nos y Jorge Drexler. Ha construido una personalidad creativa desbordante que hoy arroja un primer disco como solista: Todo esto tampoco soy yo (2025). Un universo colaborativo donde nos sorprende con nuevos paisajes sónicos. Desde Montevideo, Juan Campodónico nos cuenta la experiencia de haber dado un paso adelante en su aventura como solista.
¿Qué te hizo tomar esta decisión?
Han sido muchos años de estar en distintos proyectos a nivel colectivo, desde Peyote Asesino, Bajofondo, Campo que era un proyecto más personal, aunque colectivo y conceptual, y obviamente mi labor como productor de artistas como Drexler y El Cuarteto de Nos. Después me di cuenta que como Juan Campodónico no había hecho prácticamente nada, había un par de temas y nada más. Me pareció interesante ver que en ese sentido, mi carrera tenía una página en blanco. El momento de mi vida y del mundo me motivaron a hacer algo más personal. Francamente personal. De hecho, el tema que abre es “Milo”, el nombre de mi hijo, un tema que compuse el mismo día que mi esposa y yo nos enteramos de que íbamos a ser padres. Es una canción de cuna combinada con rap. Y termina el disco con unos sampleos de mi papá dando unas conferencias sobre teatro.
César Campodónico, un gran director de teatro, estuvo ocho años en México y estas grabaciones son unas reflexiones sobre la belleza en la época de la dictadura. Mi padre habla sobre cómo la belleza es una forma de oponerse ante el oscurantismo. Justo con esa canción me di cuenta de que el disco estaba terminado, se cerró el círculo, primero con la canción dedicada a mi hijo y después con el tema con la voz de mi padre. Si tuviera que describir este álbum sería así: una foto mía en primer plano en un lugar donde nunca estuve.
¿Estamos hablando de un disco conceptual?
No sé si tanto, pero sí que hay unas intenciones. Para mí era importante que cosas que he hecho en la música se vieran reflejadas. Hubo momentos en los que me cuestionaba si las canciones sonaban a otros proyectos, y me quité ese prejuicio porque esa impronta está en mi esencia. Sin embargo, era importante añadir elementos nuevos a la ecuación. Es una perspectiva totalmente nueva de cómo ver mi música. Otro factor importante son los colaboradores, que son personas muy importantes para mí. Está Jorge Drexler, a quien por primera vez escuché cantar como si fuera otra persona. Esta canción donde colabora es una ficción que tiene como protagonista a una mujer, o sea que está escrita en femenino. Es un lugar nuevo.
Jorge Drexler fue construyendo una carrera poco a poco hasta convertirse en un referente latinoamericano a nivel internacional. ¿Qué opinas de esta evolución que ha tenido la música latinoamericana en el mainstream mundial?
Es muy interesante. Que tengas a Bad Bunny cantando en el Super Bowl te habla de cómo han cambiado los criterios para consumir música, es algo que antes no ocurría. Jamás una artista latino iba a tocar en el máximo espectáculo deportivo a nivel mundial. Las cosas van cambiando, y por otro lado me parece que Latinoamérica fue una fuente inagotable de inspiración para el mundo en todo el siglo XX, y lo sigue siendo. Es un pulmón. Así como el Amazonas lo es para el oxígeno del mundo, la música latinoamericana lo es para la música mundial. Es la que trae las novedades, es una música en constante evolución con muchas ganas de seguir creciendo.
Sin embargo, también es un momento de gran artificialidad, hay artistas que parecen enormes y en realidad no lo son tanto. Más bien pagaron muchos bots. Esto pone la situación más complicada para los artistas jóvenes, porque los pones a competir contra otros que están impulsados por un motor económico donde el talento y la conexión real queda de lado. Siempre confío en que, al final, los artistas verdaderos prevalecen. Eso fue lo que paso con Jorge Drexler, nunca fue el sabor del mes y nunca tuvo un número uno, pero fue construyendo un público de a poco, el cual al final fue creciendo y es el que lo sostiene ahora.
Hay dos elementos que conviven en tu música, por un lado el folclor y por otro la electrónica. ¿Qué te sugieren estos dos universos?
El folclor, ya sea tango, milonga, candombe, las cosas que hacen a las raíces, son cosas que me gustan investigar, saber de dónde vienen, porque ahí hay una conexión profunda. Y al mismo tiempo soy muy contemporáneo, me gusta conocer lo nuevo que está pasando, pero no la novedad como un capricho. La novedad que conecte con algo de raíz, algo profundo. Me gusta ir para los dos lados. Raíz y tendencia.
Hay una estética muy especial para este disco, un ejemplo de ello es tu foto promocional, donde juegas con lo retro y el futuro al mismo tiempo.
Esa es la intención del disco, es un álbum que quiere hacer algo totalmente nuevo, pero sin olvidar de dónde venimos. Una forma de conocer quién es Juan Campodónico, encontrar las conexiones al escucharlo. Ser alguien totalmente nuevo y al mismo tiempo ser un viejo conocido gracias a todos los proyectos donde he participado.
¿Hay una expectativa en esta carrera solista o simplemente estás disfrutando el momento creativo?
Este disco lo quiero trabajar lo más que se pueda, llevarlo en vivo en diferentes países, obviamente estar en México. He pensado en un formato pequeño basado en cuestiones electrónicas para el live set. Estoy muy emocionado con esta nueva etapa.
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