La fama y el ego de José Ramón Fernández han marcado su larga trayectoria en medios de comunicación, y en su reciente libro, El Protagonista: Memorias de la máxima figura del periodismo deportivo mexicano, el mismo autor no lo niega ni lo discute al apuntar un híbrido entre crónica, recuerdos y dimes y diretes. Chisme deportivo.
TXT:: Juan N. Becerra
José Ramón Fernández siempre apeló a la polémica en sus transmisiones, tanto con los televidentes así como con sus invitados ante cámaras. En su libro, hace un repaso de algunos pasajes incomodos con allegados y, desde luego, con su competencia en medios de comunicación. Finalmente la trayectoria del periodista es robusta, ha atestiguado mundiales, Juegos Olímpicos, Juegos Panamericanos y eurocopas desde la década de los 70.
En El Protagonista: Memorias de la máxima figura del periodismo deportivo mexicano, el autor narra cómo fue su vida laboral basada en la dedicación, aunque acepta que también padeció adversidades, cometió errores y sufrió enfermedades. Finalmente fue un innovador, creador de programas insignes que hoy siguen siendo recordados con melancolía, como Los Protagonistas y En Caliente.
El libro cuenta con tres secciones: Mi vida en eventos deportivos, José Ramón en el terreno de juego y Mano a mano con José Ramón, donde el lector concurre a una serie de vivencias del narrador en eventos deportivos al lado de otros destacados colegas del periodismo deportivo. Se trata de una conversación desde la perspectiva de José Ramón, en su mayoría con figuras del deporte que significan un eco de nostalgia en la vida del comentarista poblano.
En su paso por Imevisión y TV Azteca, José Ramón tuvo el aplomo de gestionar la transmisión de disciplinas como el box, con el El Zar Aguilar, Eduardo Lamazón (qepd) y Julio César Chávez; además de las corridas de toros en la Plaza México, con Ángel Díaz de León; así como la NBA, con Constancio Córdoba y Enrique Garay; y ni hablar de la NFL, con Pepe Espinoza (qepd), Joaquín Castillo Becerra y Fernando Von Rossum.
Un personaje con una trayectoria de 50 años que tuvo la agudeza de formar un equipo de profesionales del periodismo deportivo, nombres que siguen vigentes en distintos medios. Hay aquí un trabajo narrativo para una existencia dedicada a la televisión. Una metáfora de vida, una lúdica lectura y quizás una conciliación pública para una personalidad imprescindible, referente de la televisión deportiva que puede seducir así como decepcionar.

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