TXT: Borja Ilián

El muro sónico de distorsión se ha convertido tras 30 años en la mejor representación posible del eterno beach boy tamizado por un tipo desafiante de Glasgow, dispuesto a todo mientras tararea ‘Waitin for my man’. The Jesus and Mary Chain provocaba disturbios por dar solo 15 min de su tiempo sobre el escenario, eran los albores de su carrera. Arte efímero; disciplina: sonido. Anoche, 4 de julio, en la Ciudad de México, ofreció 20 canciones estilizadas por el paso del tiempo, desde la pureza de un discurso único del que fueron precursores y con el que dispararon en la nuca a la década de los ochenta para llevarnos  directos al futuro. De la sobriedad y las melodías playeras no ha prescindido, el ‘noise’ continua omnipresente, pero la distorsión hace años pasó de primer plano a estado emocional. La voz de Jim Reid mantiene la desgana  de un Lou Reed recién levantado, sin fisuras hasta la sospecha. También perdura esa bajo ánimo que por momento logra desafecciones entre los presentes. Y en ese instante, cuando parece que no están por ti, que les da igual cómo la pases, sus melodías transitan hasta llegar a tu corazón y empieza un baile culebrero que no deja espacio para groseros ataques de virilidad. Noche de rock and roll arrastrado que se mantiene a la vanguardia de ese resobado género de vida.

Jesus And Mary Chain_Plaza Condesa_Marvin
Foto: Flama

El repertorio elegido para el Distrito fue un repaso a su discografía y sus transiciones estilísticas, con unos cuantos singles incluidos en el setlist. Se extrañaron ‘Darklands’ y ‘Sometimes Always’, mas cuando una presencia femenina, con voz insertada, nos hizo abrigar la esperanza de una visita de Hope Sandoval. Pero ‘April Skies’, ‘Just Like Honey’, ‘Some Candy Talking’, ‘Head On’, ‘Cracking Up’ y ‘Reverence’ – mejorada a base de oscuridad-  sonaron lucidas para goce del personal.  Los bises, cinco canciones, fueron fuego  para el cerebro tan solo apaciguado por ‘War on Peace’ de su último disco ‘Damage and Joy’, que languideció ante tanta anfetamina final. El colofón fue I hate rock and roll; lo de ‘Jesus’ siempre fue pura pose.

Jesus And Mary Chain_Plaza Condesa_Marvin
Foto: Flama

Con apenas siete álbumes en mas de 30 años, con una ruptura de 10 años y un parón creativo de casi 20, dice Jim que él y su hermano William siguen con la banda porque al menos no se están haciendo daño el uno al otro. Las cadenas de María no se rompen por ahora, lets rock and roll mientras permanezcan unidas.