Siempre vital e inquieta, la chilena se muestra transparente al momento de charlar acerca de su nuevo disco y su próxima visita a nuestro país. Algo natural en una artista que siente cada palabra que canta. Ha logrado consolidar con Inmersión (2025) veinte años de carrera, donde la electrónica y el amor se funden para derramar canciones que ya son parte del cancionero latinoamericano contemporáneo. Estrena look con una boina que no solamente adorna su cabeza, sino que lanza un mensaje revolucionario en estos momentos donde es importante posicionarse. Con ustedes, la gran Javiera Mena.
Siguiendo con la temática de Inmersión, tu nuevo disco, ¿sigues inmersa en sus canciones o ya saliste a la superficie para sacar un balance de su evolución?
Ya salí completamente porque estaba inmersa. Es un disco donde disfruté mucho su proceso, se creó una especie de familia alrededor de su producción. Más que alguien que está ofreciendo sus servicios, la gente involucrada lo llenó de cariño y amor. Por otro lado, este es uno de esos discos donde los demos son casi las canciones hechas, y eso facilitó mucho las cosas. Es una muestra de que uno está en un momento donde todo fluye de manera natural, entonces el trabajo se aligera bastante.

En Rayuela de Julio Cortazar menciona que hay dos tipos de personas en el amor, aquellas que sólo meten un pie al agua y otras que se echan un clavado, ¿cuál de esas personas eres tú?
Obviamente soy de las que se echan el clavado, en ese aspecto son muy Quijote, de mirar a alguien y emocionarme. En la novela de Cervantes el Quijote sólo ve una vez a Dulcinea, ni siquiera le habla, y de ese pequeño encuentro surge toda la historia del libro.
¿El tiempo y la experiencia no te han vuelto más precavida?
No, porque me gusta arriesgarme porque si no lo hago me siento como muerta. El otro dìa estaba con mi hermano viendo un video de Slavoj Zizek sobre el concepto de Love without falling donde dice que el falling in love es entregarse por completo, pero que actualmente la gente va en rollo del love pero sin el falling, como que todo el tiempo están cuidándose de no salir lastimados. A mí, el estar enamorada me hace sentir más viva y más en plan sin control, que es una sensación que me encanta. Es como esa frase que dice “si saben cómo me pongo, para qué me invitan”. Así precisamente soy yo en el amor. Que si lo piensas un poco es algo positivo, porque es un desapego del ego, es algo que te invita a ser mejor persona.
Declaraste recientemente que te consideras una trovadora romántica, ante los cambios que está viviendo el mundo, ¿considerarías cambiar de temática en tus canciones, o crees que el amor es una declaración política en sí misma?
Por supuesto que el amor es una declaración política. Atreverse a enamorarse es un acto revolucionario en una época de mucha frialdad y poca profundidad en los vínculos. No es fácil intentar conectar con alguien más
Veo que en esta nueva etapa incluyes en tu outfit una boina, que es un accesorio con una carga simbólica muy fuerte en latinoamérica, y más en estos tiempos donde Chile ha virado hacia la ultraderecha, ¿fue algo consciente o es una casualidad?
Me dicen la Che Guevara de las lesbianas (risas). La verdad es que fue un poco de las dos, primero porque me gustan mucho los sombreros, y por otra lado estaba en búsqueda de algo más estético. Poco después me di cuenta de que la boina tenía una carga ideológica muy fuerte, muy ligada hacia un pensamiento más progresista, Y también desde un lado más guerrillero, como si yo fuera una soldada, que es una figura con la que me identifico. Digamos que me considero una soldada del amor.

Muchos mencionan el lanzamiento de “Gasolina” de Daddy Yankee en 2004 como el comienzo de una revolución musical desde Latinoamérica que se consolida con Bad Bunny en el Super Bowl de este año ¿Qué opinas de todo esto?
Es sorprendente de qué manera creció la industria musical latinoamericana, y su impacto a nivel mundial. Me siento representando a otro tipo de música hecha desde Latinoamérica, que tiene que ver más desde el underground, pero con la coincidencia de que está cantada en español. Esto te lo digo porque cuando era una chavita había cierto complejo en Chile por escuchar música cantada en español, en realidad la mayoría de la gente escuchaba música en inglés que tenía cierto peso cultural. Me imagino que en México pasó lo mismo. Me siento parte de ese recorrido de valorar nuestra cultura y nuestro idioma. Yo viví todo ese desarrollo del reguetón, desde Daddy Yankee, hasta “Despacito”. Lo de Bad Bunny fue súper emotivo, más allá del gusto por su música. A todos beneficia este auge y hay que aprovecharlo.
Este año se cumple el 20 aniversario de Esquemas juveniles, ¿cómo lo piensas celebrar?
Pienso tocarlo íntegramente en concierto, me parece que el disco ha soportado muy bien el paso de los años. Es algo que no me esperaba, sobre todo la reacción de la gente más joven, de hecho hay un montón de memes sobre ese disco. Se volvió un disco icónico y simbólico en Chile y también en Latinoamérica. Nunca lo he tocado completo.
Has llegado a un nivel de profesionalismo muy importante, ¿qué te gustaría mejorar?
Me gustaría tener un Prophet 5 para poder unificar más el sonido de los sintes, imagínate, después de 7 discos es muy difícil unificar una propuesta electrónica. Me gustaría reproducir las canciones sin utilizar ninguna de las pistas originales, tengo ganas de tocar mis canciones con un sonido de ahora, pero respetando su esencia.
En una ocasión me comentaste que te resistes a utilizar el folclor como herramienta de creación, ahora que cantaste tus canciones con mariachi, ¿cómo te sentiste?
Debo decirte que ya he cambiado mi opinión al respecto, lo que pasa es que sentía el folclor muy heteronormado y machista, porque los folcloristas son de otra época. Con el tiempo me fui sacando los estereotipos de la cabeza y ahora me encuentro más abierta a probar con esa opción. Al final al ser chilena estoy influenciada por esa música. Me gusta que en México las chicas revisitaron el folclor y lo evolucionaron.
Te presentas el 19 de abril en El Lunario.
Sí, me emociona venir a presentar este nuevo show aquí en México. Tengo ganas de que mis fans mexicanos conozcan esta nueva etapa de comunión entre la electrónica y los instrumentos más acústicos. De verdad es una cita que no se pueden perder.
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