Ya de entrada a Janus Rasmussen le debemos de agradecer la maravillosa música que hace en Kiasmos, en compañía Ólafur Arnalds; allí hace una electrónica preciocista, que parte de momentos minimalistas a pasajes de una belleza saltarina y juguetona; por cierto, acaban de presentar su álbum II en un rework. Pero el asunto central es celebrar lo que hace en solitario, tras la aparición de un disco con un título tan poético como Inert.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Es así como encontramos una variación de su proyecto más famoso y nos concentramos en una entrega en la que destaca la aparición de su voz en algunas de las 10 piezas; se trata de un conjunto en el que hay una mayor calidez en comparación a lo que hace en Kiasmos y para ello podríamos mencionar a “Doom”, como un claro ejemplo.
Inert nos remite constantemente a la naturaleza, algo que resulta muy lógico si tomamos en cuenta que Janus Rasmussen nació en las Islas Feroe, un archipiélago de Europa del Norte, conformado por 18 islas de origen volcánico. Pero sus referentes no se quedaron ahí, este músico y DJ también vivió una larga temporada en Sudáfrica, lo que le aporta otras referencias muy importantes en cuanto a naturaleza y paisaje.
A la postre, Janus ha desarrollado más su carrera desde Reykjavik, capital de Islandia y tierra natal de Ólafur… así que la perspectiva estética que lo nutre es muy amplia y ello se nota en “Murk”, que es la aportación más up beat del disco y en la que brilla un teclado muy psicodélico que le da potencia y lustre a un viaje multicolor de poco más de 4 minutos.
Si ya con su debut Vín (2019) obtuvo el Premio que otorga el Consejo Nórdico de la Música, Janus ha buscado encontrar una voz propia -tal como lo cuenta- y aplicar los recursos que la experiencia con Kiasmos han traído consigo… el desarrollo personal por delante.
Inert nos congracia con la materia… nos recuerda nuestra naturaleza y con ella nuestra fragilidad, pero lo hace sin tristeza ni pesadumbre… en Inert el arte musical fluye y nos reconcilia con nosotros mismos… Inert es una grata experiencia y ello cuenta e impacta mucho… poesía sonora.
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