Se trata de una de las agrupaciones de rock progresivo más longevas de este país. Cómo, se preguntarán algunos, ¿todavía existe Iconoclasta? No los culpo. Si bien el rock ha dejado de ser una fuerza importante en el mainstream, una de sus vertientes, el progresivo, también lo resiente y más en nuestro país donde nunca fue una fuerza de primer orden. Recientemente, Azafrán Media puso a circular Orden en el caos, la más reciente producción de Iconoclasta, aunque del grupo original sólo permanece en él su guitarrista Ricardo Moreno, quien en entrevista nos cuenta por qué todavía usa el nombre de la banda y no el suyo al firmar los álbumes.
“Por un momento lo pensé -dice-, pero había dedicado mi vida y esfuerzo a sacar este proyecto adelante y con mis queridos y talentosos amigos del grupo duré 35 años. Sentí que era un poco difícil empezar de cero, porque como Ricardo Moreno soy desconocido y como Iconoclasta tengo un trabajo con una inercia de más de 40 años”.¿Por qué el título del disco?, preguntamos al compositor y esta fue su respuesta: “Se lo puse antes de que viviéramos lo que estamos viviendo y resulta como un vaticinio. Pensé este nombre antes de que empezara la invasión de Israel contra Palestina, pero además siento que el mundo se ha desestabilizado y va mucho más rápido. Además, de alguna manera me siento muy afortunado de vivir en México y no en Palestina”.
Movilidad, grabado en 2013, fue la última placa en estudio grabada por un Iconoclasta en cuya formación aún encontramos a Ricardo Ortegón, Víctor Baldovinos y a Moreno, más Greta Romero. En 2022 apareció Concierto de aniversario. 35 años, una placa doble registrada en el Audiorama en 2015 donde tocó el grupo original, aumentado nuevamente por Romero, quien también acompañó a Ricardo Moreno en la grabación de Alter ego (Azafrán Media, 2023).
Ahora Orden en el caos es una grabación completamente realizada por Moreno quien, con excepción del tema “Francotirador”, hace llegar una placa completamente instrumental en donde nuevamente él ejecuta todos los instrumentos. Sin embargo, la voz en esta composición es de Luis Arturo Castellanos, cuando en ocasiones anteriores las voces estuvieron a cargo de Greta Romero. De ello, señala Moreno: “Somos familiares, pero sobre todo somos colegas que nos respetamos como músicos y ha habido buena simbiosis, pero por sus asuntos personales, esta vez me resultó difícil poder coincidir”.
No hay sonido en Orden en el caos, salvo la voz, que no haya producido Moreno y es importante resaltar que en esta producción todo fue ejecutado con instrumentos reales. Al respecto dice el guitarrista: “A lo largo de los años aprendí a tocar bajo, guitarra y algo de piano, fui tecladista de Arturo Huízar. Cuando tronó el grupo, pensé que podía decir que ya había cubierto una carrera de 35 años y podía ir a sacar mi credencial del INAPAM y comprar mi reposet, pero algo en mí todavía siente el fuego por hacer arte, música y sentirme bien haciéndolo. Es muy pleno que pueda componer y arreglar y, todavía más, grabar. También hago letras, pero esa es otra materia… ¿Tú sabes lo que fue tocar frente a Baldovinos? Es un baterista fantástico, era sorprendente lo que él me proponía, iba más allá de lo que yo imaginaba. Después de tantos años de tocar con él, aprendí cómo hacer y arreglar batacas y me puse a estudiar percusión. Un día fui a un concierto al alcázar del Castillo de Chapultepec y tocaron una obra de Carlos Chávez con puras percusiones. Yo no me imaginaba que tiempo después, cuando el grupo tronara, esa especie de revelación me iba a ser tan útil para la práctica”.
La más reciente obra de Iconoclasta es muy sólida en cuanto a composición e interpretación. Eso me llevó a pensar y preguntar a su autor acerca de los beneficios de trabajar en solitario, si le permitió desarrollar mejor ideas que de otra manera no podría haber llevado a cabo. “Imagínate -dice- que eres un pintor y tienes un lienzo en blanco, te vuelves un Dios que decide dónde va un sol, una montaña, donde va un lago, un humano. El poder crear, en esta parte madura de mi carrera, arreglos donde me puedo dar el lujo de hacer lo que quiera y que si no me gusta lo desecho, es una libertad muy grande. Además, con el estudio, traigo una sección de percusiones más cercana a la de una sinfónica”.
La imagen del cuadro me lleva a “Canto primitivo al lobo”, una composición en la que Ricardo Moreno traza imágenes de las diferentes etapas históricas de la humanidad. ¿Qué tanto le gusta al multinstrumentista pintar historias con su música? “Esa pieza -dice- surgió de un programa que estaba viendo, donde apareció una persona que había conservado un canto muy antiguo e invocaba al lobo. Hacía las vocalizaciones que escuchas en esa canción y si escuchas con atención, a pesar de que es una loquera, ese cuate en su rollo de recrear música primitiva, antes de que existieran las notas y las escalas, hizo un trabajo increíble hablando melodía y rítmica. Ese sonido que hizo tan abstracto a mí me inspiró para hacer una rola donde eso quedara con un cantante que lo que menos se imaginaba en la vida es que iba a acabar en una canción. Es una bonita fusión entre lo primitivo y lo contemporáneo y por eso se llama así”.
Muy temprano en su trayectoria, Iconoclasta dejó clara su filia por la incorporación de elementos sonoros mexicanos en su música con la aparición de Suite mexicana (1987), y en Orden en el caos temas como “Recuerdos de la ceiba”, “La purificación de las almas por las indulgencias” y “El poder de la convicción”, despliegan tonos muy mexicanos. La intención de ello, sugerimos a Ricardo Moreno, ¿ha sido la de otorgar una identidad nacional a la agrupación? “Te comenté -dice- que Carlos Chávez me influenció un poco en las percusiones. Cuando Iconoclasta hizo Suite mexicana, en ese momento ya se habían hecho muchos intentos buenos de hacer música mexicana fusionada con rock, como por ejemplo Luis Pérez con El ombligo de la luna. Para mí, Luis Pérez, Jorge Reyes (qepd) y Antonio Zepeda, han aportado mucho en ese aspecto. Sentía que tenía las mismas inquietudes que ellos, pero yo me quería acercar más a la onda instrumental, que no quedara solo lo folclórico, que fuera una parte importante lo que es el folclor con lo que siento que son los pasajes instrumentales que yo quería componer y que tenían cierta influencia de blues y de jazz y rock, por supuesto. Unas de las piezas mexicanas que más me han influenciado son el ‘Huapango’ de José Pablo Moncayo y ‘Sensemayá’ de Silvestre Revueltas”.
Recientemente, quien esto escribe participó en un par de mesas para hablar del rock progresivo mexicano. Una de las cuestiones más difíciles de responder fue qué es el rock progresivo, así que aprovechamos para tratar de que un veterano del género nos diera la respuesta: “Era más fácil responder esto en los setenta que ahora -señala-. Lo que se decía en esos años es que era la fusión entre música clásica y rock y elementos de jazz y folclor y ahí quedaba. Con eso quedaba claro que era diferente al blues, jazz y otros géneros. Ahora vivimos en una época en donde todos los géneros musicales hacen fusión de estilos. En sus inicios una de las grandes aportaciones del progresivo es que fusionaba muchos estilos, si hay una aportación real del rock progresivo a la música mundial es que fue un ejemplo a seguir para hacer mezclas de estilos y enriquecer y ampliar los horizontes, no solo del progresivo sino de otras músicas. Después de más de 40 años de hacer progresivo, ciertamente hay grupos que han agarrado escuelas, grupos que suenan a Genesis, a Floyd, a Yes, pero lo más importante en este momento es tratar de sonar a uno mismo”.
¿Crees que Iconoclasta -reviro-, con su trayectoria y los álbumes que ha hecho, creó una escuela? Ricardo se toma unos segundos y replica: “Tanto como crear una escuela como lo hizo Pink Floyd o Jethro Tull, no; pero lo que sí demostró Iconoclasta es que en una época donde casi se extingue el movimiento, siguió en actividad y sacando discos. Esa fue la época dorada del progresivo en este país y hasta cierto punto destacó en un plano internacional y eso permitió al grupo salir de la delegación Azcapotzalco, la neta. Si hay una aportación, es que Iconoclasta fue muy leal a su género, nunca coqueteamos como otros con el pop; mantuvimos, si no un movimiento, un género musical en México, que después nuevas generaciones empezaron a hacerlo excelentemente bien”.
Me resulta difícil imaginar a Ricardo Moreno sin hacer música, por allí debes tener composiciones suficientes para otro disco o más…
Este disco que acaba de editarse, va un par de álbumes atrás de lo que tengo, uno de ellos ya está masterizado y se llama Inteligencia no artificial. Hay otro más con el título de Tributo oculto, pero si no han salido es porque no le puedo decir a Juan José [director de Azafrán Media] que saque todos al mismo tiempo.
Como compositor, ¿llegaste a tu techo?
Espero que no, ese es el momento que yo decidí para dejar mi oficio. Cuando sienta que está decayendo mi arte me jubilo, o si tengo artritis y no puedo tocar, pues me jubilo. Me siento como cuando Iconoclasta estaba listo para hacer nuevos discos.
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