Dentro de la música punk y hardcore del país, algunas bandas que han salido del noroeste tienen un sonido propio que las hace distintas. La influencia de San Diego, California, principalmente la de Three One G Records con su estilo más atrevido, ruidoso y bailable, desde la mitad del nuevo milenio marcó a jóvenes de sitios como Tijuana, Mexicali o Hermosillo. Y, de este último lugar ubicado en el Estado de Sonora, donde se dice están los mejores dogos (hot dogs) del planeta, son The Hong Kong Blood Opera.

TXT:: Javier Ibarra

Hong Kong Blood Opera se formó en 2006, retomando un proyecto que tenían llamado The Noise Cabaret. En aquella época bandas que se describían en MySpace como noise rock, dance punk o art punk solían ser llamativas, raras; debías escucharlas para mantenerte al tanto de lo que sucedía en el underground mexicano. Por lo mismo, en esa zona del país, algunos cuantos parecían estar adelantados a su época. HKBO era parte de la pequeña movida de tipos raros, pero que tenían popularidad, y donde agrupaciones como Maniquí Lazer o X=R7 ponían a mover los pies de indies, punk rockers, estudiantes de artes visuales y cualquier curioso que gustaba descubrir música.

La anécdota, o el regreso de The Noise Cabaret con un nuevo nombre para que tomaran otra vez sus instrumentos fue la tocada de The Shock Deformity & Amputee, el proyecto de un güey mexicoamericano de El Paso, Texas quien, los únicos integrantes de su “banda” eran sus calzones, una corbata, un micrófono y sus pistas (encima de ellas gritaba de una forma terrorífica temas titulados como “Rola para los cheros machines… pero de los más machotes”). Ese fue el primer show de Hong Kong Blood Opera. Posteriormente ganaron el Rockampeonato Telcel del mismo año, el cual permitió que editaran The critical paparazzi (2007), un EP de cinco canciones distribuido por el sello chilango NOISELAB.

De ahí en adelante, el sonido arty de HKBO ha estado sorprendiendo a gran parte de quienes los ven tocar. Así mismo, su carácter de seguir haciendo las cosas como ellos quieren, los hizo alejarse de NOISELAB para trabajar por cuenta propia y presentarse por Estados Unidos y Europa; también comenzar a editar discos de larga duración. Not for the faint of heart (Full Effect Records, 2010) y The Bruce Willis experience & the future is bullshit (Discos Intolerancia, 2016) fueron sus primeros materiales. Ambas grabaciones las realizaron bajo la producción de Roy Cañedo, baterista de Thermo, quien estuvo involucrado en Conspiración Alfa 5, una banda ruidosa y afín a HKBO, en la que también había gente de División Minúscula.

Cuatro años después están lanzando su nuevo disco de larga duración. Se llama Live from melmac y ellos lo editan. Memo Ibarra, ex integrante de HKBO durante las primeras dos grabaciones, antes de pasar a su banda hermana Descartes A Kant, se encargó de la producción que por el momento sólo se puede oír en Bandcamp.

El sonido de las ocho canciones tiene elementos de sus grabaciones anteriores, otorgándole ya un estilo propio; aunque nunca hay que olvidar a bandas como The Blood Brothers, una de las principales influencias desde que inició HKBO. “Fight back” abre Live from melmac y puede que sea el track más largo en toda la carrera de estos sonorenses. Pero lo más importante, es que la melodía sirve como una introducción a todo lo que se encuentra en el álbum.

Hay sintetizadores que uno podría imaginar son el del día a día en cualquier fabrica, de donde viene y se le asocia a la música industrial, a lo que brotó de Cabaret Voltaire y Throbbing Gristle, por ejemplo. También contiene rap y hardcore acelerado, con un doble pedal de batería. Por supuesto, la energía y los destiempos caóticos que suenan a Antioch Arrow no pueden faltar.

Todo eso, HKBO lo colocó en una licuadora, la encendió y salieron los otros siete tracks que son como si estuvieras recibiendo martillazos en la cabeza. “YYYMI” y “No connection” son mi parte favorita de la grabación: las canciones se conectan una con la otra, y tu corazón palpita al beat de alguna máquina. Sin embargo, en “Filipino serpiano”, track del cual lanzaron un video muy bien hecho (incluye un baile inolvidable de Punket, encargado de los sintetizadores), precisamente refleja lo que la banda intenta transmitir a lo largo de su nuevo viaje que, de hecho, puede que sea el más pesado, con más breakdowns.

Live from melmac no es aburrido, tiene mucho carácter; hasta sonidos de gatos y perros forman parte de “Makeshift parasite”, la última canción.