Las sociedades y las relaciones humanas se sostienen sobre mentiras, como si fuesen los pilares subterráneos de un edificio. Decía Lars von Trier que todos sus amigos son unos mentirosos, porque si no serían muy aburridos. La inercia humana de crear cuentos ha hecho de la mentira un mecanismo social, la regla, la verdad impuesta. Y así es, sostenemos  leyes jurídicas y normas morales sobre mentiras que ocultan verdades insoportables. Compramos una supuesta vida eterna a cambio de nuestra libertad a exigir en vida. Aceptamos instituciones inútiles y mandatarios incompetentes por quimeras que se derrumban con un simple vistazo objetivo.

El término posverdad, derivado del de posmodernismo, se refiere a una era donde la verdad carece de importancia. Lo cierto es que salvo en la época del racionalismo del siglo XVII y XVIII, sin duda la más rupturista de la historia, las falsedades han marcado el tempo.

Hoy la no verdad tiene un vehículo, las redes sociales, que no solo facilitan su extensión, además se alimentan de ella, pues su único objetivo es lograr que el mayor número de seres – usuarios atiendan al llamado “contenido”, acertado término para de manera demostrativa comprender que las redes son un contenedor de residuos; y todos sabemos que la mentira no obedece más que a las reglas de la ficción de los interesados en manipular.

Un pre racionalista, el gran humanista Montaigne, recordaba en su ensayo sobre los mentirosos, que los gramáticos establecen una diferencia entre mentira y mentir y dicen que “decir una mentira es decir algo falso pero que se toma como verdadero; y que la definición de mentir en latín, es algo así como ir en contra de su conciencia”.

Este enunciando, proviniendo su exposición del virtuoso Montaigne, resulta una sentencia para no exculpar al que miente, para enfrentarlo a sus propias miserias sabedor de su acto por falsear y ocultar la certidumbre que debe guiar los pasos de la sociedad.

Pero las dinámicas sociales del 2021, la velocidad de las relaciones humanas y el gran show televisivo en el que se han convertido todas las esferas de la vida, exigen que el mentiroso intérprete sin tiempo para divisar su conciencia, ni siquiera de lejos, hablando en plata, que se crea sus propias mentiras.

Esta semana que entra, en España, un rapero llamado Pablo Hasel, ingresará en la cárcel a pesar que ni el propio fiscal del caso lo pidió. Pero un tribunal lleno de certeza legal lo envía 9 meses a la sombra que pueden ser muchos más pues el lírico tiene varias causas pendientes. ¿Y cuál es el punible delito? enaltecimiento del terrorismo por escribir cosas como “las manifestaciones son necesarias, pero no suficientes, apoyemos a quienes han ido más allá” e injurias a la Corona.

Hasel tuiteó: “los borbones son unos ladrones, y unos soldaditos de plomo que seguirán libres y cobrando del erario público después de hacer exaltación del golpismo franquista”, lo cual para ser injuria debería ser mentira, pero resulta que el Borbón que ostentó la corona durante décadas anda fuera de su país evitando así responder a varios asuntos de corrupción pecuniaria.  Es decir la injuria no es tal en este caso, pero la inviolabilidad de la Corona pesa en España más que la verdad. ¿Son mentirosos los jueces o sostienen sus argumentos sobre una mentira según la máxima de los gramáticos?

Puede que llegué un tiempo que la verdad quede relegada al uso de unos pocos, a oscuras lenguas, la belleza sonora hace tiempo tomó ese camino, el nuevo disco del georgiano Gacha Bakradze, Obscure Languages, pertenece a ese idioma.

Un valor periférico a la mentira es la especulación, la cual forma parte de un territorio inexplorado por la verdad. Especular es suponer realidades, quien acierta puede sacar grandes beneficios.

Hace unas semanas un simple tuit de Elon Musk disparó un 17% el valor de una criptomoneda. La cuestión fue tan fútil que el tuit en cuestión decía: “Dogecoin podría ser mi criptomoneda favorita. Es genial”. El día anterior al tuit de Musk fue el de los inocentes y Dogecoin había realizado una encuesta abierta para saber quién podría ser su CEO. Una broma pies las criptomonedas carecen de centralización. Ganó la encuesta Musk y éste como agradecimiento publicó el tuit. No sabemos si esta moneda virtual vale realmente el valor que alcanzó tan velozmente, pero si un mundo carece de necesidad de verdades es el financiero. Para sostener el juego especulativo existen reglas que hacen de simples valores bursátiles potenciales ficciones sobre las que enriquecerse. Luego la verdad tiene la costumbre de no caer “nunca detrás”, como cantaba Madonna, también en el mundo de la especulación financiera, por lo que llegan los distintos cracks y sus miserias.

Por cierto Dogecoin es una moneda originada por trolls a la que da nombre un meme. Todo pura ficción. 

Queda la duda en toda esta cuestión de si finalmente la mentira y mentir son mas poderosos que la verdad. CDMX, la capital del Gobierno que tan “buen manejo realizó de la pandemia” según sus máximos responsables, es hoy el epicentro mundial de la tragedia humanitaria provocada por el Covid 19. Los datos de una institución pública e independiente en México, como es el INEGI, señalan una mortandad que supera el doble de lo reconocido por la secretaria de salud.  En este caso hablamos de mentiras y mentirosos que tristemente la verdad evidencia con cadáveres. ¿Quién será?