Haiduk es un proyecto unipersonal del músico canadiense Luka Milojica, quien comenzó su andar musical en 2010 con en demo Plagueswept y desde entonces ha sacado cuatro discos de larga duración (curiosamente, uno cada tres años a partir de 2012). 

TXT:: Luis Jasso

Los proyectos unipersonales se volvieron más populares en tiempos recientes. Probablemente los avances de la tecnología ayuden en algo, y en general han sido bien recibidos. Normalmente, y por la característica intrínseca de su creación, suelen ser actos que no se presentan en vivo, pero, nuevamente, el mundo del Siglo XXI es muy diferente al del previo. Y en ese contexto proyectos como Haiduk nacen y encuentran el suficiente oxígeno para respirar por sí mismos.  

En este caso, Milojica lanzó su cuarto larga duración con una fuerte raíz en el black metal. Curiosamente, porque se trata de un proyecto surgido y desarrollado ya en la segunda década del nuevo milenio, en este disco llamado Diabolica es posible encontrar un elemento que es parte del modo en que se vivía la música hace 30 años: se debe escuchar completo y no por partes. Ojo, no se trata de un disco conceptual pero sí de una colección de riffs de guitarra que tienen mucho más sentido si se dejan correr los 31 minutos de música de manera fluida.

De tal forma, si se toma la canción que sea y se pone en modo aleatorio en un reproductor tipo Spotify, puede parecer una banda genérica, sobre todo porque cada canción se guía por uno o dos riffs nada más, pero si se deja en modo “reproducir todo”, entonces esa aparente repetición de notas cobra una dimensión nueva.

Milojica se encarga de todo: guitarra, voz, programación de batería, mezcla, master y arte de portada. La producción es vieja escuela en el sentido de que suena un poco saturada y sucia, pero se nota que es de manera deliberada. Digamos que esa podría ser la parte de atmósfera del disco. Después, los riffs tienen en común que son veloces, acompañados por la batería que no deja descanso. Es el tipo de música que una vez puestos los audífonos hace que el escucha se pierda en el mundo que se le presenta; aunque no es música para tararear. Un mundo sonoro que no va a cambiar el rumbo de la humanidad pero que aporta un granito de arena en el vasto universo del metal actual.