45 años de carrera parecen una eternidad en el mundo del rock, y no se logran fácilmente. Hace falta dedicación, talento y entendimiento de que tener una banda es igual a tener una empresa, es un trabajo. Hay mucho espacio para la diversión, pero la diferencia entre las bandas que se mantienen más de cuatro décadas y las que duran dos años o menos suele ser la dedicación al trabajo. Chris Boltendahl, cantante y fundador de Grave Digger lo tiene claro. “Yo hago todo. Me encargo de los preparativos para las giras y conciertos, de componer las canciones. Tengo mi propio estudio. Así que trabajo entre ocho y diez horas al día para la banda. Y si montara mi propio sello discográfico, trabajaría 15 o 16 horas al día, pero eso es demasiado para mí”.
Lo único que no hacen es sacar discos de manera independiente. Bone collector, el más reciente, editado en enero de este año salió bajo el amparo de Rock of Angels Records, un sello griego afiliado a Reigning Phoenix Music. Sin embargo, aunque Chris es una persona de respuestas más bien concretas, tampoco es complicado desenmarañar los significados: tener una banda es efectivamente una chamba. Ahora bien, pensar en mantener un mismo empleo en el mundo godin puede parecer muy extremo. Entonces ¿cómo es que una banda quiera seguir grabando música todos estos años después? “Creo que lo más importante es que te guste lo que haces. El heavy metal es mi profesión. Soy músico profesional y desde los 16 años quería ser una estrella de rock. Seguí ese camino desde que era joven. Me encanta hacerlo y, si te gusta lo que haces, entonces tienes la energía para seguir adelante. Y eso es bueno, sobre todo porque parece que la gente no va a comprar tantos discos en 2025”.
Esa parte de que ya no se venden tantos discos como antes abre otro debate, aunque no es algo que discutiéramos en la entrevista. Lo que podemos afirmar sin que parezca que él está o no de acuerdo es que justo eso, la caída dramática en la venta de discos a nivel global es lo que ha encarecido escandalosamente los precios de los conciertos, sobre todo de ciertas bandas. Ahora bien, ya que hablamos de sacar discos, y Grave Digger tiene 22 en su cuenta en formato LP, sin contar compilados, sencillos, splits y EP’s, porque tiene de todos ellos, otra pregunta más o menos obvia era, cuando tienes tanto material, ¿qué tan difícil es elaborar un repertorio e intentar que todo el mundo se involucre con la música? ¿Cómo eliges qué canciones tocar? “Siempre es difícil. Además en esta gira nos hemos saltado la época de Axel Ritt así que tocamos canciones desde Heavy metal breakdown hasta Rheingold y luego algunas canciones del nuevo álbum. Pero, en cualquier caso, intentamos que sea lo más interesante posible para el público”.
Ritt fue guitarrista de la banda entre 2009 y 2023. Grabó los discos The clans will rise again (2010), Clash of the Gods (2012), Return of the reaper (2014), Exhumation (The early years)” (2015, este cuenta como oficial porque si bien son regrabaciones de los primeros tres discos, también contiene un par de temas nuevos y uno de Digger, un proyecto que podríamos catalogar como paralelo, mucho más comercial y poco exitoso creado para hacer música más comercial y ganar más dinero, aunque fracasó de acuerdo con entrevistas anteriores con Chris), Healed by metal (2017), The living dead, (2018), Fields of blood (2020) y Symbol of eternity (2022). La razón oficial de su salida fue “diferencias creativas”. Esto dividió a los fans, algunos lo veían como un desastre, mientras otros piensan que su estancia en la banda produjo discos un poco más flojos. Cuestión de enfoques.
Entonces, en cuanto a la creación musical, ¿cómo funciona Grave Digger? ¿Chris pone la ideas musicales por sí solo o colabora con alguien más en la banda? “Trabajo muy estrechamente con el guitarrista, Tobias Gersting, y Jens Becker (bajo) también aporta algunas ideas. Luego nos juntamos y lo armamos todo en canciones completas. Trabajamos muy concentrados en las canciones, incluso terminar una puede llevarnos entre dos y tres semanas. Por eso ya hemos empezado a componer material nuevo para el próximo álbum. Creo que la sesión de composición terminará en marzo o abril de 2026. Luego empezaremos a grabar y el lanzamiento será en 2027. Estamos trabajando. Es lo mejor. Nunca hay que parar”. Esa fue la segunda vez en la entrevista que habló de la música como un trabajo, y lo hacía con una sonrisa que parecía sincera, que sea chamba no quiere decir que no sea disfrutable, pero refleja el concepto de disciplina. Otro que piensa y trabaja igual es Mille Petrozza, de Kreator. Él también se levanta todos los días a las 9 y le dedica varias horas a la banda. Ya sea contestar correos, atender asuntos de la mercancía, grabar, planear giras, set lists… lo que haga falta.
Grave Digger viene a México para un concierto en el Multiforo Alicia. Es un lugar para unas 400 personas, lo que normalmente las bandas, sobre todo las europeas, llaman “club” (cuando mencionan “club shows” se refieren a lugares que van tal vez de los 200 a mil personas). Este tipo de presentaciones son una parta importante de las giras que hace Grave Digger, aunque también son visitantes habituales en el circuito festivalero. ¿Qué le gusta más? “Me gustan ambos. En un local pequeño puedes sentir más energía del público, porque están muy cerca de ti y del escenario. En los festivales más grandes, donde puedes llegar a más gente y que se ven mucho mejor en las fotos es distinto. Al final, siempre me gusta más estar en un club más pequeño, tocando para 500 o 600 personas que se vuelven locas. Eso es realmente genial. Estar en un gran festival cuando la gente está a 20 metros delante del escenario no es tan personal como tocar en un club pequeño”.
También depende del mercado y de qué tantas ganas tiene la banda de llevar a la práctica esta noción de que está trabajando. Luego de México, Grave Digger va a Honduras, Costa Rica, Colombia, Argentina, Chile, Uruguay y cierra con cuatro ciudades de Brasil. Es parte de la pócima que ayuda a mantener vivo un proyecto por tantos años. A México vienen con Helados Producciones, subsidiaria de Eyescream Productions, es decir, garantía de calidad y calidez, y parece poca cosa pero promotoras como esta hacen que las bandas quieran regresar, y ese círculo virtuoso mantiene viva la escena.
Chris ha tenido tiempo suficiente para invertir, lo que igualmente ayuda a mantener vivo un proyecto como Grave Digger. Es dueño de los estudios Graveyard, en Colonia, especializado en mezcla y masterización. Ese es otro guiño hacia el mundo de cómo mantenerse activo en una banda de metal por cuatro décadas: siempre hay tiempo para el cotorreo, pero debe haber tiempo igual para las decisiones inteligentes.
Chris, como casi todos los metaleros, tuvo un punto de partida, una banda que le cambió la vida. Tiene 64 años de edad así que no serían Metallica o Iron Maiden. ¿Cuál fue? “Deep Purple. Tenía 14 años cuando los descubrí. Desde ese momento, quise ser músico de rock”. Y en ese mismo sentido en el que la edad puede poner ciertas situaciones en contexto interesantes, ¿considera que ay futuro en la música cuando todas las bandas clásicas desaparezcan? Es una pregunta que suele venir acompañada de un sí, titubeante casi siempre, pero afirmativo. Chris opina diferente y con esa misma sonrisa mencionada antes, contestó. “Creo que ese día desaparecerá el metal clásico. Cuando todos estos dinosaurios desaparezcan, creo que la vida del heavy metal clásico tal y como lo conocemos habrá terminado. Creo que hay muchas bandas tralala, yo las llamo así, como Powerwolf o Sabaton. Tienen una gran cantidad de seguidores, pero en mi opinión no tocan heavy metal. Creo que Saxon, Judas Priest, Grave Digger, todos tocamos heavy metal tal y como lo conocemos desde los años 80. El día que eso se acabe y las últimas bandas desaparezcan o dejan de existir, entonces el heavy metal, tal y como lo conocemos, dejará de existir. Creo que la gente debería ir a todos los conciertos de Judas Priest, Iron Maiden o Grave Digger y todas estas bandas hasta que algún día desaparezcamos, ya sabes. Deberían disfrutar de nuestro entretenimiento, de nuestro tipo de música, mientras puedan. Porque cuando todas estas bandas terminen, habrá un gran vacío en la escena”.
Si bien no le tiró un gancho al hígado a nadie, es de los pocos que cuestionan la validez de bandas como Sabaton y Powerwolf como referentes. Después uno puede estar de acuerdo o no, pero es interesante cada vez que alguien se sale del libreto y las respuestas políticamente correctas para establecer una opinión personal. Finalmente, si alguien se le acercara y preguntara por dónde empezar para conocer a Grave Digger, ¿qué contestaría? Porque 22 discos son un legado amplio. “Pueden empezar con Heavy metal breakdown (1984), Tunesof war (1996) y Bone collector (2025), así tendrán una buena visión general”.
*Grave Digger regresa a México la noche Halloween (31 de octubre) en el Multiforo Alicia, en el barrio de Santa María La Ribera, a cuadra y media del Kiosko Morisco. Los boletos están disponibles en www.arena.mx y cuestan 850 pesos.
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