Álbum tras álbum -y ya son seis- la banda Goat se afirma como una especie de tribu de chamanes que recurre a preceptos místicos y psicodélicos para nutrir a un rock salvaje y adrenalínico que convoca a rituales primitivos en cada canción… una y otra vez lanzan embrujos hipnóticos que ahora se multiplican por 8 en el disco al que han bautizado con el nombre del grupo mismo.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Por si fuera poco, la banda ha contado que proceden de una aldea llamada Korpilombolo situada en el municipio de Pajala, condado de Norrbotten, en Suecia, y que en el 2010 contaba apenas con 529 habitantes; allí cuentan que se dio una sesión de vudú que sirvió para inventarse el proyecto.
Aunque más bien se han basado en Gotenburgo, desde donde han impactado entre las huestes tanto del rock psicodélico como de su vertiente stoner… ellos saben cómo obtener el mayor rédito de los guitarrazos y de los gritos, que aprovechan casi remontándose a lo que la psicología llama el primal scream.
Pero por si fuera necesario rizar más el rizo, Goat han comentado que el punto de partida de su nueva obra es nada menos que el Tarot, al que consideran una gran herramienta de exploración espiritual; es así que bajo sus designios fueron surgiendo temas como “One More Death”, que tiene todo ese guitarreo psicodélico que les caracteriza.
Ataviados como magos primitivos o chamanes tribales, se dejan ir con piezas como “Goatbrain” y “Dollar Bill” para acentuar toda esa carga esotérica que ha guiado la composición y se expresa a través de guitarras con fuzz y unas voces muy agudas, que parecen desgarrarse en cada estrofa.
Los suecos se han asomado al hard rock de la década de los setenta, tiran de efectos de wah-wah para sus guitarras y se regodean en estructuras sinuosas sobre temas que se expanden y se toman su tiempo… el embrujo debe tomar su tiempo.
Allí están “Zombie” y “Ouroboros”, abordando ese añejo símbolo de la serpiente que se muerde su propia cola para representar lo cíclico y el eterno retorno; musicalmente acuden a vientos y se apoyan moderadamente en los teclados… todo les sirve para producir su ritual musical.
Habremos de señalar que la existencia y plenitud de Goat haría hasta innecesario que Jane´s Adicction siga existiendo; cierto, hay parecido estilístico, pero con los suecos todo es armónico y no hay signo alguno de decrepitud.
Goat ofrece su propio viaje a través de los arcanos… se regodea entre simbolismos arcaicos, que le sirven para seguir rockeando tan duro como lo han hecho siempre; pura fortaleza y reciedumbre en medio de un contexto de magia primitiva -¿se puede pedir algo más?-.
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