Odiada por muchos, amada por otros tantos, Ghost es una banda que ha creado controversia desde su incepción. Su sonido que mezcla heavy de los 70, rock puro e incluso ofrece toques de pop enmarca una propuesta lírica que recae en temas como el satanismo, anti cristianismo, oscurantismo y leyendas de personajes oscuros.

Recientemente se anunció el regreso de Ghost a México y, para variar, causó controversia. Muchos pensaron que el Palacio de los Deportes era demasiado, otros pensaban que ya era hora, a varios más les dio igual y sin embargo, el ritmo de venta sugiere que en días próximos se agotarán totalmente las entradas. ¿Por qué?

La respuesta concreta e incontrovertible no existe, pero pueden encontrarse algunas ideas que ayuden a entenderlo. Por ejemplo, la música. Parte de lo que ha molestado a un sector de metaleros es que lo empaquetan dentro de ese género, pero algunos consideran que no cumple con ciertos estándares que lo hagan calificar como tal. Ciertamente, la banda tiene muchos temas que suenan más a Hard Rock o Rock puro que a Heavy Metal, pero también tiene otros que fácilmente entran en esa categoría.

Ghost: polémica, animadversión y éxito

El marketing también ha influido enormemente. Cuando una banda (excepto Iron Maiden) crece y pasa de ser más o menos conocida a ampliamente reconocida en círculos dentro y fuera del metal, se vuelve blanco de ataques. Muestras hay varias, la más visible obviamente es Metallica, pero le ha pasado a varias más como Kiss, Ozzy Osbourne y Nightwish, por ejemplo. Es decir, una vez que la banda es abrazada por las masas, el sector más duro del metal pasa de la actitud desdeñosa a una cargada de resentimiento, desprecio e intolerancia. Si algo se cataloga como metal pero se vuelve accesible para las masas, es entonces falso.

El hecho de montar todo un espectáculo más allá de la música también ha influido. Muchos acusan a Ghost de ser meramente teatro, pose e imagen. Su cantante y fundador, Tobias Forge, mantuvo oculta su identidad y la de sus músicos durante algunos años, lo cual generó varias conjeturas en torno a la realidad de la banda. Primero se llamó Papa Emeritus, personaje que ha mutado en versiones I, II, III, 0 y IV, respectivamente, y que hoy ha sido desterrado en favor e la llegada de Cardinal Copia. Eso ha sido uno de los mayores blancos de ataque, el que algunos perciben que es más importante la imagen que la música.

Su aceptación por parte de las grandes masas. A pesar de que históricamente han sido vetados de estaciones de radio y programas de Tv en Estados Unidos, lo cual es la manera más fácil de acceder al oído de esas grandes masas, Ghost ha logrado permear en el gusto de las mayorías gracias al extenso uso de las redes sociales. Por ejemplo, de cuatro discos larga duración que se han editado se cuentan ya diez video-sencillos cuya suma de reproducciones en Youtube suma más de 200 millones. Eso sin contar las reproducciones en el mismo canal de videos que se ha hecho de videos no oficiales en vivo y tracks de audio.

Parte de la fórmula parece ser entonces un sonido accesible, una imagen llamativa, una fuerte campaña de censura en su contra orquestada sobre todo por sectores conservadores y religiosos, sobre todo en Estados Unidos y varias giras en las que han sido banda soporte de monstruos del tamaño de Metallica. En parte por eso es que sus últimos tres discos han alcanzado los puestos 28, 8 y 3 respectivamente en el Billboard 200. En Suecia, esas mismas tres producciones (“Infestissumam”, “Meliora” y “Prequel”) alcanzaron el primer puesto en las listas oficiales de Suecia, y los últimos dos hicieron lo propio en Finlandia y Noruega.

Al final del día, si es del gusto de la parte más cerrada de la comunidad metalera o no, si le gusta a puro chavitio que no sabe nada de música o no, si es pura pose y cero relevancia o no, es lo de menos. Lo importante en todo caso es que se trata de una de esas bandas que recuperó el espíritu rebelde y desenfadado del rock y el mantra clásico del metal: haz lo que quieras hacer, no lo que otros digan que debas hacer. Eso sí, aquellos que quieran verlos deberán apurarse, pues la cantidad de boletos disponibles, al momento de escribir este artículo, es menos de la mitad del aforo total del Palacio.

La foto de portada es de Andreas Lawen.

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