TXT: Aarón Enríquez

Tal parece que no nos damos cuenta de lo presentes que están los fetiches en nuestra vida cotidiana, hasta que los reconocemos en las letras de alguien más. Con esto no quiero decir que reneguemos de nuestras propias perversiones, o que nos hagamos los santurrones durante la cantidad de actividades ordinarias que realizamos a lo largo del día, sino que por más cochino y abierto que aparentemos ser, siempre será interesante descubrir que aún tenemos la capacidad de sonrojarnos al reconocer las bajas pasiones propias, a través de las de alguien más.

Al menos eso fue lo que nos pasó a Mon Laferte y a mi cuando leímos esta novela, o eso es lo que juzgo solidariamente cuando leo el prólogo que escribió la cantante para esta novela escrita por Arturo J. Flores, metalero de afición, standupero por convicción, escritor por vocación, periodista musical y destacado editor de la revista Playboy, quien, según nos contó, lo perverso no le nació al convivir con tantas conejitas, sino que ya le venía desde temprana edad.

Uno pensaría que con tantos años en Playboy, la libido por las letras eróticas o tú interés por el erotismo escrito habrían disminuido mucho, pero con este libro se comprueba que no es así, ¿podrías decir que ha sido todo lo contrario, que tu trabajo como editor de Playboy te ha vuelto incluso más perverso?

No, yo ya era así desde antes. De hecho creo que lo de Playboy llegó después (risas). La verdad es que siempre me llamó la atención ese tipo de literatura. Recuerdo que muy joven leí mi primer libro erótico. Uno cuyo nombre no recuerdo ahora, pero tenía nombre de juego infantil, no se si El columpio o El subibaja, pero era una novela que estaba en casa de unos tíos y yo por alguna razón lo empecé a leer a ratos. Según yo el libro hablaba de una relación entre una alumna y su profesor; de hecho en algún pasaje él le decía a ella que le podía lamer el ano y no sentir ningún tipo de asco mientras lo hacía. Cuando leí eso de chavillo inmediatamente dije ¡wow! Me dio una sensación, supongo que muy común entre los que nos iniciamos en las artes del erotismo, que rayaba entre miedo y el ¡quiero más! Lástima que nunca me he podido acordar del autor ni del nombre del libro. Después tuve un profesor que en clase siempre nos pedía leer literatura erótica y el aula siempre estaba llena. La tomé muy pocas veces por lo mismo, pero recuerdo que me daban muchas ganas de entrar; entonces lo de ser editor de Playboy digamos que fue la consecuencia lógica de esa afición por el erotismo.

Sabemos que las referencias musicales no pueden quedar fuera en un libro tuyo, acá encontramos varias, pero ¿el título tiene algo que ver con Nancy Spungen, la novia de Sid Vicious?

No es que sea propiamente ella, pero sí evidentemente se llama Nancy por Nancy Spungen. De hecho antes de publicarla yo quería que la novela se llamara Fuck Me Nancy Spungen, pero como hoy en día todo es marca registrada y no fuera a ser que tuviéramos problemas después, decidí que quedara solamente Nancy y la realidad es que me gusta más la musicalidad de ese título. Pero sí, la estética del personaje es un poco basada en ella, aunque no tanto en el carácter, porque por lo que he investigado Nancy era distinta en varios aspectos. Quizá mi Nancy se parezca en personalidad más a Sid Vicious, porque la Nancy real era un poco más administrada, más organizada, con los pies en la tierra y el que era más volado y desmadroso era Sid. Pero en la estética, aunque la Nancy del libro es morena, me interesaba que los lectores se la imaginaran como una mujer joven, de mirada triste, ojerosa, cabizbaja. De hecho Nancy Spungen tenía una enfermedad que hacía que su piel adquiriera un tono azul y por eso ella era muy ojerosa. A mi siempre me han gustado mucho las ojeras naturales en las mujeres, entonces sí hay una referencia muy clara ahí.

El fetiche presente hasta en el título

Bueno, ahora que lo mencionas, pues sí. Supongo que escribir te da la posibilidad de regodearte en tus fetiches.

No sé si sea referencia o no, pero en cuanto leí las edades que tienen los protagonistas (40 y 20) inmediatamente pensé en José José. ¿Puede ser?

Sí, claro. Quizá no de forma tan conciente como para decir: aquí le voy a meter un guiño a José José, pero sí lo es. Lo que pasa es que desde antes de José José, eso de los 20 años de diferencia en una pareja era un tabú terrible, quizá ya no tanto, pero yo recuerdo que de niño el tema de la diferencia de edad era importante, ya ni se hable de que una mujer le pudiera llevar a su pareja 20 años, eso era impensable. Pero sí tiene que ver con la canción, definitivamente.

Quizá quien te conozca aunque sea un poco pueda pensar que el personaje de Xavier está basado en ti o en tu experiencia personal, pero más allá de contar tus anécdotas, ¿qué fue lo que detonó realmente el libro?

El libro en realidad surgió por un pensamiento que tenía sobre los anhelos inconclusos. Lo que le cuesta a la gente lograr sus proyectos. Yo divido a mis amigos entre los que hacen las cosas y los que viven anhelando hacerlas. Entonces esa idea de el anhelo visto desde dos puntos de vista distintos, por un lado la chica que tiene muchas ganas de escribir y no se anima pero aún así tiene la ventaja de llevar una vida por delante; y por otro el del güey que lleva toda la vida diciendo: yo siempre quise hacer esto y nunca lo hice, pero todavía lo puedo hacer, aunque ya dejé pasar 20 años.

Curiosamente varios de los relatos más retorcidos del libro son los escriben los mismos personajes al interior de la historia, es decir, que no los escribes directamente tú, sino ellos. ¿Éste ejercicio pudo haberte ayudado a escribir sin tapujos inconcientemente?

La verdad es que muchos de esos relatos ya existían como relatos sueltos, pero cuando la novela empieza a caminar y necesita que los personajes intercambien textos entre ellos, lo único que hice fue buscar cuales de los que ya tenía escritos podrían funcionar, algunos sí los escribí específicamente para la novela, pero por ejemplo el del diablo fue en uno de los que pensé inmediatamente en rescatar porque es algo que definitivamente escribiría Nancy.

¿La literatura pop debe ser necesariamente provocadora?

Si la literatura pop se pusiera a pensar en lo que va a provocar antes de existir, perdería el sentido. Primero tiene que ser, lo que pase después ya no depende de la literatura misma. Cuando son premeditadas, las cosas provocadoras terminan por no provocar nada.

Para mí lo provocador es muy similar a lo que hoy llamamos viral. Los libros del Marqués de Sade fueron virales antes de internet y eso no se controló o se premeditó. Es como el video de Rubí, nadie pensó que se fuera a hacer viral, ellos solo pensaban en hacer un video para los XV años de la niña y de repente ¡pum! Todos estábamos hablando de eso. Con lo provocador es igual, si piensas en hacer algo provocador y para ello eliges los temas más calientes del momento, llámese gasolinazo, Trump o Peña Nieto y con eso haces un video pesando que todo mundo hablará de él, lo más seguro es que no pase nada. En cambio si tomas la figura de un niño dios y lo pones a bailar el pasito perrón ¡mocos! Hasta Major Lazer le hace un remix en el EDC.

¿En la vida real escoges a mujeres como Nancy para salir, es decir, es posible tener una relación con una mujer así?

Sí, claro. A mi me gusta mucho la personalidad de Nancy y me gusta mucho verla en la gente, no nada más en las mujeres. Obviamente en una mujer me parece más atractivo porque en los tiempos tan difíciles que vivimos aún tenemos la idea de que la mujer debe ser callada o sumisa y ocupar un papel secundario. Siempre que me preguntan cosas como esa o por ejemplo, muchas veces me han preguntado si en verdad andaría con una mujer tatuada, se me hace muy triste, es como si me preguntaran si me gusta estar con una chava que use tenis. Me molesta mucho porque soy padre y a mi me gustaría que mi hija hiciera las cosas que quisiera hacer, sin que sienta hostilidad de ninguna parte. Todas las mujeres deberían de darse el lujo de ser como quieran ser, el problema es que venimos de esta herencia machista que nos hace ver las cosas de una forma equivocada. No sé porque debería de ser complicado tener una relación con una mujer segura de sus convicciones cuando a veces es más complicado convivir con un hombre violento o que no escucha.

Yo se que todo juega en mi contra cuando me cuelgo la playera de feminista porque soy el editor de playboy, pero más allá de feminismos, creo que se trata de sentido común.

Fuck Me Nancy forma parte de la colección Tinta Sonora que editó la Revista Marvin en conjunto con la Secretaría de Cultura y se estará presentando este jueves 9 de marzo a las 8:00 pm en el Valiant Pub. Humboldt #34 Col. Centro CDMX