TXT: Juan Carlos Hidalgo

El mundo del arte determinado por lo múltiple y la transversalidad; tal es una primera conclusión de la unión este año entre FIMPRO e ISPAS y que vale la pena revisar más a detalle, pero antes también es fácil adelantar que la parte musical arrojó un alto nivel cualitativo, que se podría sintetizar en una terna: el impresionante nivel de la generación chilena a la que pertenecen unos jóvenes Niños del cerro, que dieron cátedra de solvencia técnica aunada a un instinto indie que conserva su pureza. La sorpresa total se la llevan los españoles de Rufus T. Firefly, quienes en vivo se tornan en una maquinaria psicodélica de acentos pop; se despliegan con gran maestría y superan por mucho lo que han grabado en estudio o registrado en video; asimilan la influencia de Tame Impala y la mezclan con efluvios de la época Ye-Ye. Mientras que debemos señalar que México estuvo perfectamente representado por Neoplen, agrupación procedente de Morelos que logra una equilibrada mixtura entre el folklore regional y la energía del rock. Colmaron el escenario con una bailarina y un entrecruzamiento de Son, zapateado y desplantes rockeros bien vitaminados y elegantes.

Pero ello no fue todo en la parte musical, ya consignare otros deleites, pero considero primordial señalar que la sapiencia para que el Congreso de la International Society of Performing Arts se trasladara de su sede habitual en Nueva York y llegara a Guadalajara fue un acierto mayúsculo. Cierto, siguen existiendo charlas y talleres especializados en distribución digital, manejo de bandas y canales de colaboración entre entidades y países, entre otros temas (lo que fundamenta una Feria Internacional de la Música Profesional), pero el enriquecimiento de sus conceptos provino del resto de expresiones culturales y artísticas, además de inyectarle todavía más perspectiva global.

FIMPRO GUADALAJARA ATFERPOP

Mucho le beneficia a todos los involucrados alimentar su bagaje a través de revisar la identidad cultural, la cosmovisión de los pueblos indígenas o los avances (promovidos por músicos y gestores) en pos de una legislación incluyente y de género, como lo están logrando en Argentina. Las temáticas y las conferencias exhibieron precisamente esa enorme multiplicidad del momento presente.

Un edificio tan espléndido y, si, hay que decirlo, tan futurista como el Conjunto de Artes Escénicas de la Universidad de Guadalajara es el marco ideal para que se expanda el Afterpop; aquello que esbozara el ensayista español Eloy Fernández Porta y que implica un estallido del viejo esquema de los niveles de cultura; propone que hace rato de la “eliminación de las jerarquías dentro de la cultura popular” y una transversalidad que ya experimentamos sin ningún complejo de culpa.  Fernández señala la existencia de “espectadores competentes”, que saltan de una charla de Zizek en video a darle play a un álbum de hip hop mutante y luego marcharse a un concierto de música de cámara.

Tengo la sensación que al ámbito de los directivos de las artes escénicas a nivel internacional (ISPA) les vino bien el encontronazo con la exuberancia musical que ofrece FIMPRO año con año. Hagamos votos porque lo planteado durante la sesión denominada Diversidad artística e Identidades culturales en el escenario global se intensifique de verdad; ahí Lucina Jiménez (Directora del INBAL) apostó por abrir los espacios a partir de una lógica muy distinta a la que se ha venido utilizando y también la necesidad de entender el advenimiento de otro tipo de ecología cultural.

Tal exposición se dio la mañana del miércoles 29 mayo y apenas una horas más tarde se mostró la combinación de swing e idioma guaraní a través de los paraguayos Purahei Soul y por la noche presenciamos el amplio mosaico étnico que conforma Canadá: Digging Roots, We are wolves y, especialmente, Pierre Kwanders (con raíces en el Congo), colaron folk occidental, tradición esquimal y afrobeat. ¿Acaso no se explaya el Afterpop en dicha pasarela?

Al día siguiente, el Segundo Encuentro de Periodismo Musical recibió la presencia de Federico Arana, insigne figura histórica que lo mismo fue precursor de la literatura rock –Las Jiras– que ha documentado las distintas etapas del rock nacional mediante su enciclopédica obra Huaraches de ante azul. Arturo J. Flores (Playboy/Marvin) fue el encargado de conducir tal conversatorio.

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La jornada matinal del jueves 30 prosiguió con la presencia de Mardonio Carballo, tremendo poeta náhuatl, en el panel Las culturas originarias y el diálogo intercultural en el Siglo XXI. La veterana actriz Ofelia Medina moderó la mesa de 4 participantes y su figura femenina antecedió a un encuentro de 5 mujeres más a propósito de Trabajar en la Industria Musical desde la Perspectiva Femenina.

Sin duda, otro de los mejores momentos de esta edición y que transcurrió a sala llena y con buena presencia también de hombres. Por supuesto, la idea es buscar la armonía y el equilibrio entre géneros. Promovida por el Instituto Nacional de la Música de Argentina fue la ocasión ideal para perfilar lo que será una Ley de Cupo Femenino en la industria de aquel país y que se encuentra en proceso de aprobación. De entrada, se pretende un 30% de presencia de mujeres en los elencos y en los equipos de trabajo. Estamos a punto de presenciar algo histórico.

Ya metidos en ese mood, saltamos a los showcases de media tarde en el que Dat García mostró su folk digital que se plantea una auscultación de la identidad femenina. Tras superar algunos problemillas técnicos, esta miembro del enorme sello ZZK condujo un viaje que inició incluso con su aparición ataviada con una yihab provocadora. El cierre de ese momento nos llevó casi al paroxismo con Las Ligas Menores dando cátedra del mejor indie rock argentino y abogando por toda una generación muy guitarrera y autogestiva.

Por la noche, el colectivo Sounds from Spain arrancó con la maravilla que fue Rufus T. Firefly, luego caímos muy bajo con el trap de poca monta de Zazo & Gxurmet, pero retomamos vuelo con el lujo de tener a unos cuántos metros a Lori Meyers, siendo ya veteranos de un indie rock elegante y lleno de melodías esplendentes nos demostraron el porqué en España suelen ser cabezas de cartel de festivales grandes.

Para ese entonces ya también había coincidido con la banda granadina Apartamentos Acapulco, que se lanzó para ir tejiendo una red de contactos con vistas a seguir trabajando México. Ellos son la sangre joven que asegura un promisorio futuro lleno de electricidad al rock hispano.

Valga apuntar que la nocturnidad de FIMPRO iniciaba en el Bar Bismarck y cerraba en el Chango Vudú, sitio en el que la representación chilena lució a pleno. Abrió Paz Court y nos sorprendió; luego los Niños del Cerro nos volaron la cabeza con un indie que sabe del math rock, el garage y hasta de locura free en onda Animal Collective. Luego Protistas, también en plan rock contundente, nos fueron aterrizando.

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En medio de esa vorágine, los recuerdos se agolpan y se revuelven; ya había estado en una charla con la presencia de la prima ballerina mexicana Elisa Carrillo, echado una platicada con el maestro del periodismo musical en nuestro país, Víctor Roura, y saludado a una enorme cantidad de músicos, representantes y especialistas. Mencionaré que Marcelo Salazar, guitarrista de Pumcayó, debuta en solitario como Garam Masala, y que Neptuna, es uno de los actos más calientes y para adentrarse en su propuesta.

El 31 de mayo se dio la jornada final y la atención se concentró en la charla La política de la música construida por los músicos: realidades y retos; ahí Diego Boris Macciocco resumió un proceso de organización de más de 10 años en el que los músicos e implicados en el medio se organizaron para crear el Instituto Nacional de la Música en Argentina y buscaron mejores condiciones laborales y apoyos para el gremio. Mientras tanto, Paco Arriaga de Casete hablaba en otra sala sobre El ecosistema musical y su agricultura digital (el periodista catalán Marc Isern quedó sorprendido por tan brillante exposición).

Todavía con la vibra de una maraña rockera y psicodélica de los peruanos Moldes en el showcase vespertino, nos preparamos para viajar hasta la Hacienda El Centenario en Tequila Jalisco. Rodeados del esplendor de la arquitectura mexicana y esculturas de Leonora Carrington se llevó a cabo una cena de gala para la que reservaron la acometida fiestera de Zalama Crew de Colombia, Battle of Santiago (cubanos radicados en Canadá) y Gordos Project, desde la pura fiesta parce.

Dice el refrán popular que: “para atrás ni para agarrar vuelo”, y los organizadores de FIMPRO lo saben. Con la llegada de ISPA arriba otro tipo de público y de gestores. La llamada alta cultura baja de su pedestal y acepta la convivencia con otros agentes. No hay vuelta atrás, la virulencia del afterpop ha refundado a la cultura y cabe esperar una recombinación de elementos tan radical como nunca antes en la historia.

FOTOS: Facebook Fimpro. TELETEC.