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Festival de Cannes 2025, Formas Movedizas

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Festival de Cannes 2025, Formas Movedizas

Con guerra y sorpresa irrumpió en la Competencia Internacional el brasileño Kleber Mendonça Filho y su O Agente Secreto, un film envuelto en niebla y susurros.

TXT: Pedro Emilio Segura

Durante más de hora y veinte minutos, una narrativa enigmática nos conduce por pasillos de intriga donde el thriller se descompone en ternura, y la violencia se dice en voz baja, con el temblor de quien recuerda. Sin recurrir a grandilocuencias ni melodrama, Mendonça evoca las heridas de la dictadura brasileña con una mirada cálida, casi compasiva. En su tercer acto, profundamente anticlimático, rechaza el espectáculo del dolor y ofrece, en cambio, un gesto digno, ético. Con ello, traza un sendero nuevo para el cine político latinoamericano: íntimo, humano, sin gritar, pero con toda el alma. 

También en Selección Oficial, Carla Simón presentó su tercer largometraje: Romería, un retrato susurrado, casi vegetal, de una joven cineasta en busca de la raíz perdida. Marina, barcelonesa de 18 años, viaja a Galicia guiada por el diario de su madre fallecida. En el eco de esas palabras, busca reconstruir el mapa borroso de su linaje. Como la bruma que se disipa lentamente sobre un campo, Simón construye la historia con gestos diminutos, con silencios que hablan. Es la enfermedad la que aparece como detonante, pero no para hablar de muerte, sino de un sistema de violencias más sutiles: las del peso heredado, la rigidez de la cultura conservadora, el pudor burgués ante el dolor. Romería no cuenta, evoca; no narra, susurra. 

Del otro lado del mundo, Lav Díaz volvió a la Croisette envuelto en su tiempo propio: un tiempo espeso, paciente. Magallanes, producido por Albert Serra y protagonizado por Gael García Bernal, es para los estándares del cineasta un breve poema —una miniatura en su tradición de épicas fílmicas—, pero no por ello menos intensa. En ella, la figura del navegante portugués se desarma de todo heroísmo. En largos planos a color —una excepción en la filmografía usualmente en blanco y negro de Díaz—, el cineasta dibuja un retrato distante, casi escultórico, del padre mítico de la identidad filipina. No hay exaltación ni desprecio, solo una mirada que observa desde lejos cómo se funde el mito con el cuerpo. Arthur Tort enmarca cada plano como si fuera óleo.

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En un tono absolutamente opuesto, Richard Linklater ofreció Nouvelle Vague, un juego de espejos hecho de cine sobre cine. La excusa: un making-of biográfico sobre el rodaje de Sin aliento, la joya inaugural de Jean-Luc Godard. El resultado: un tributo algo bobo, idealizante, que roza lo caricaturesco. Como un niño que juega con el álbum panini de sus ídolos, Linklater mezcla citas, guiños, poses, y en el intento de celebrar la Nouvelle Vague, la convierte en un fetiche de sí misma. Lo que alguna vez fue violenta revuelta, se torna postal. Pero en ese exceso de idealización emerge una pregunta: ¿es posible recordar sin traicionar? ¿Dónde termina la historia y empieza la ficción satisfactoria de la memoria?

Una interrogante que también atraviesa, con otra textura, el nuevo film del iraní Jafar Panahi. En A Simple Accident, su primera obra en libertad después de años de represión, Panahi abandona el tono lúdico que lo ha caracterizado para internarse en una geografía más sombría. Lo que comienza como un accidente que recuerda a Lucrecia Martel termina en un road trip cuestionado de la venganza con revelaciones que sacan a flote heridas políticas y cicatrices personales cuando un grupo de personas dudan y se preguntan sobre la identidad y el que hacer con un posible agente torturador del régimen iraní . En esta comedia negra teñida de amarga lucidez, Panahi nos brinda con este filme, un vistazo a una pelea interna con la violencia y su deseo. Evadiendo esta con esfuerzo a lo largo del metraje, cuando parece ausente, sigue dictando. Inclusive la memoria, que no es un archivo cerrado, sino materia cinematográfica palpitante.


Oscar G. Hernández

Oscar G. Hernández

Hurgando y exhibiendo la médula de la narrativa gráfica, venga de dónde venga, sigue creyendo que lo único que salva a este pinche mundo pandémico es la cultura y el arte; el amor qué. Entre otras cosas, escribe sobre dibujos que hablan y mucho más. oscarghx@marvin.com.mx

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