TXT:: Juan Carlos Hidalgo

En julio de 1979, en el barrio de Malasaña, abrió sus puertas en la calle de Velarde 18 un bar que al día de hoy es ya una leyenda vida: La Vía Láctea. En aquel garito, abierto por Marcos López, se concentraban personajes ilustres que animaban ese estallido artístico llamado La movida madrileña y por sus instalaciones fiestaban a tope Pedro Almodóvar, el pintor Ceesepe, una muy joven Alaska y el fotógrafo Alberto García-Alix, entre muchísimos personajes más.

Se trato del lugar de donde emergieron bandas como Los enemigos, Sex Museum, Nacha Pop, Parálisis Permanente, Los Nikis, Glutamato ye-ye e incluso Radio Futura y Loquillo pulularon por allí, entre tantos otros. Aunque La vía Láctea sigue abierto, sus mejores años se vivieron en los primeros años ochenta, cuando celebridades como Nico de The velvet underground lo visitaron.

Ahora el escritor español Fernando Benzo se propone regresar hasta aquellos tiempos a través de una novela en cuyo título se parafrasea a ese mítico sitio de noches dionisiacas; Los viajeros de la Vía Láctea (Ed. Planeta) se centra en cuatro jóvenes estudiantes que llegan a Madrid para estudiar y se ven envueltos en esa vorágine cultural, no exenta de excesos.

 

Cada uno se despegó del proyecto de vida que les habían trazado sus conservadoras familias, que eran reflejo de la España más conservadora y franquista. En la novela, los personajes instalados ya a la mitad de la cincuentena, deciden asomarse a 30 años en el pasado para repasar la amistad, los rencores añejos y lo que todavía les resta por hacer, conforme a aquellos ideales libertarios que abrazaron.

Benzo, nacido en Madrid durante 1965, y autor de otras obras importantes como Después de la lluvia y Nunca fuimos héroes, decidió escribir una novela generacional que no escatima en las referencias a la música y el cine de la época.

Muchas veces la literatura es mucho más fiel que la historia oficial, y ello de da valor a esta novela que además es muy descriptiva en muchos aspectos, lo que facilita la mirada nostálgica a la época.

Los viajeros de la Vía Láctea es un regreso al estallido de La movida madrileña, pero con énfasis en la parte personal de aquellos cuatro muchachos cargados de esa juvenil capacidad de soñar con grandes cosas. En la novela se da todo un desfile de voces y personajes detonado por una conversación fortuita que se da en aquel bar.

Los viajeros de la Vía Láctea es de esas obras que nos restriega en pleno rostro que resultan más relevantes aquellas cosas que decidimos no hacer que las que en realidad hicimos. Aquí es cuando el pasado nos da un puñetazo a la mandíbula de la memoria y el recuerdo.