“Perdí la fe por buscar atajos/ Sumergida en el infierno por buscar demonios/ Mi Diosa la baño en oro/ Mientras le sangran los tajos”, así abre “Diabla”, la canción más reciente de Feli Colina, la argentina que llegó desde Salta -bien al norte- para estudiar derecho, pero terminó cantando en el metro antes de saltar a la industria.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Habiendo gran riqueza en el folk pampero es de sabios utilizarlo y con ello hacer todavía más interesante al trap, coqueteándole al chamamé y al recurrir también a un piano y un bajo muy jazzeros. Todo condimenta un flujo de palabras bien candente y que da cuenta de una mujer frontal y tremendamente aguerrida, que tiene “a la suerte de sortija”.
Tras de ganar el Concurso Camino a Abbey Road y terminar grabando un disco en el mítico estudio londinense, ya tiene dos álbumes: Amores gatos (20016) y Feroza (2019), que la describe muy bien. Recientemente, participó en el disco Gilda 25 años, que rinde homenaje a una figura de la cumbia argentina que falleció muy joven. Feli Colina tuvo la suerte de hacer su versión de “No me arrepiento de este amor”, tal vez el tema más conocido de la fallecida artista.
Pero Felicitas Colina Cornejo, Feli Colina, sigue evolucionando y puede ir del downtempo en aquel cover a encender la mecha y hacer de “Diabla” la prueba irrefutable que todo género resulta interesante y susceptible de elevar su nivel estético; trap de altura.
“Diabla” es callejera y llena de “la prosa y la pausa mañosa”, pero su nivel musical es de primer nivel. En el barrio se puede uno desbocar y disfrutar, pero si se le aplica rigor técnico también obtiene un sobresaliente.
Feli Colina se muestra en el video de “Diabla” como un personaje excéntrico… exquisitamente demoníaco. ¡Que ganas de arder con ella en su infierno!
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