Es cierto que existe una vertiente prístina y dulce del folk, pero también contamos con una senda sonora mucho más oscura y estremecedora… sobre ella danza la música del grupo alemán Faun, agrupación que se alimenta de la mitología, ritos ancestrales y sonoridades medievales.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Procedentes de Munich, se trata de un colectivo que lleva largo trecho recorrido y que ahora publica su duodécimo álbum, al que han titulado Hex y que abre con “Belladonna”, en la que transforman una añeja tonada irlandesa al tiempo que se refieren a la Atropa Belladonna, una planta de la que se dice que los cazadores la usaban para ver en la oscuridad; su nombre hace alusión a Átropos, una de las tres diosas griegas del destino.
Se trata pues de una planta utilizada para alterar la percepción de la realidad y con una conexión mitológica… vaya combinación, en la que una vez más Faun se regodean y vuelven a los conjuros, las pociones y la brujería para nutrir sus temas en los que priva una hermosa voz femenina (Laura Fella) y con soberbios arreglos, que dan un nuevo sentido a un acervo que proviene de cientos de años atrás en la historia más composiciones originales. La instrumentación es otro elemento que enriquece la propuesta dado que incluye zanfona, gaíta y flauta, además de un sintetizador poderoso.
Para los amantes de lo oscuro no resultará un dato menor el hecho que la norteamericana Chelsea Wolfe participa en “Nimue”, una pieza en la que hacen referencia explícita a la magia y en la que ese nexo con lo antiguo convive perfectamente con riffs pesados, algo a lo que Faun recurría mucho en sus anteriores álbumes y que ahora dosifica.
Pero si esa parte rockera está más acotada, la exploración de otras músicas se incrementa; ahora prueban con la tradición turca al sumar en “UMAY” a la cantante Fatma Turgut, quien enriquece la mezcla al incorporar ecos de la antigua Constantinopla.
Hex es una obra sólida y robusta… muy trabajada para manejar la variación de intensidades, ahí están “Lament”, “Zauberin” -pletórica e impactante- y “Ylfa Spere” para apuntalar a un disco que nos sumerge en un viaje a través de un universo de fantasía y saberes paganos.
Faun una vez más apela a la experiencia noctámbula… suena su música y parece que la niebla comenzará a fluir por todos lados. El sexteto se halla muy enfocado en sus pretensiones y hallazgos… canciones dramáticas cargadas de misterio que provocan que la mente se remonte hasta territorios ignotos… un logro nada menor… un álbum rotundo.
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