“La ciencia no puede resolver el último misterio de la naturaleza…
porque nosotros mismos somos parte de ese misterio”
Max Planck
“El caso extraordinario/ de un loro de Medellín/ que se leyó el Quijote/ de principio a fin”… he aquí una de esas frases que descolocan y atraen a partes iguales; así comienza “La verdad o la imaginación”, el tema que da título al primer álbum en regla de Fangoria en 10 años.
TXT:: Juan Carlos Hidalgo
Ofrecen un arranque a base electrónica pura que ellos entienden como techno, pero uno más accesible y melódico ,y no perteneciente a la vertiente más dura del subgénero; de cualquier manera Alaska y Nacho Canut se han ido alejando cada vez más de las guitarras y entonces el asunto ya es de un arsenal de sintetizadores y aparataje diverso.
¿Qué es lo que encontramos entonces en La verdad o la imaginación? Pues a los Fangoria más clásicos y electrosos, unos que no ofrecen sorpresas relevantes, sino que concentran buena parte de su encanto en esas letras casi imposibles y que enfatizan una personalidad artística peculiarísima. Nos encontramos ante una docena de canciones que sintetizan su premisa en: “Qué pena da lo racional/ Cuando lo absurdo es lo que manda/ ¿Qué va a ganar tu corazón/ La verdad o la imaginación?”.
A los Fangoria del 2026 les atrajo especular acerca de la post-verdad y las fake news y la manera en que se cuelan incluso al derrotero de las historias sentimentales… no olvidemos que mucho de lo suyo son -y siguen siendo- las canciones de amor y otras de despecho.
Por primera vez en mucho tiempo se adaptan a un solo productor, Matt Pop, quien los instala en una estética electropop que tiene en los Pet Shop Boys a su máximo referente… todo indica que estamos ante los Fangoria de siempre, pero soltando sus preocupaciones del presente… fiel a las características de su carrera, sus discos no son conjuntos perfectos, sino que tiene altibajos notables… suelen ir de picos memorables a fallidos temas que se diluyen.
Pero parece mejor resaltar esos momentos exultantes que siempre nos brindan… no sólo tenemos al tema titular y que abre el disco, es menester subrayar “Todo existe a la vez”, cuya letra se inspira en la teoría cuántica: “Puede ser/ que la teoría cuántica te haga ver/ que el tiempo y el espacio no se llevan bien/ que todo existe a la vez/ tú búscame/ y vuelve sin volver”; esta canción les permite llegar a la premisa: “La ciencia es cuestión de fe”.
Y por otro lado, tenemos a una incursión que los representa a ese universo un tanto barroco que les encanta, es decir, apuntes cultos insertos dentro de un universo pop… de ello da buena cuenta “El síndrome de París”: “Puedo intuir que esperaba algo más/ aquella promesa de modernidad/ lo que veo es lo que hay/ la decepción y el abandono/ un desencanto existencial/ el pandemonio en una ciudad/ que se rinde a la vulgaridad”.
He ahí a los Nacho Canut y Alaska de los últimos tiempos… con mucho bagaje a cuestas,mucho mundo, pero también con ganas de provocar la polémica y opinar acerca de los más diversos temas de la política, la sociedad e incluso el mundo del espectáculo -son figuras amantes de los tabloides y las redes-.
De cualquier manera, Fangoria encuentran la manera de seguir vigentes, ya sea por sus constantes giras, editar tres EP´s con temas focalizados, hacer un disco con piano de su repertorio y dos más de covers; su ritmo de trabajo es intenso y se dejan llevar por su instinto, mismo que les dictó la hora de regresar al formato álbum y dejar salir canciones como “El beso que jamás te pude dar” y “Me voy”, que resultó un sencillo muy efectivo.
La verdad o la imaginación prolonga una estela ilustre de parte de un par de artistas indispensables en el panorama de la música hispanoamericana… tienen asegurado un sitio ilustre en la historia, el asunto es que hay que celebrar que sigan creando a todo tren… ¡larga vida a Fangoria!
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