Así como en el resto del mundo, en México millones de personas usuarias se vieron afectadas el día de ayer por la caída de Facebook y sus servicios de mensajería instantánea y redes sociales (WhatsApp, Messenger, Facebook e Instagram). Varios me buscaron apresurados (mediante Telegram, Signal y Wire), para que les comentara por qué se había caído Internet. ¿Internet? Lo que falló fueron los servicios de una mega corporación ya conocida por su pésimo trato, problemas de privacidad, discriminación y apoyo a gobiernos totalitarios. Entonces, ¿se cayó la Internet? ¡No! pero en la concepción de muchas personas Facebook y sus servicios son, de facto, Internet

TXT:: Carlos Fuentes

Entender por qué muchas personas conciben a Internet de esta forma es muy complejo. Herencias históricas, fenómenos de difusión tecnológica e intereses comerciales en el mercado mexicano (uno de los más grandes del planeta, no obstante los agudos problemas de exclusión que vive la mayor parte de la población) son parte de la explicación. Pero hoy me gustaría platicar sobre la violencia sobre el principio de Neutralidad de la Red (si no estás familiarizado con él, te recomiendo esta entrada) y particularmente, con los esquemas de zero-rating, tan populares en nuestro país.

Zero-rating es cuando un proveedor de servicios de internet (PSI) decide incluir, de manera “gratuita”, a una plataforma específica (WhatsApp, Facebook, Instagram, Twitter) en un plan de datos, ya sea de prepago (tarjetas de recarga) o pospago (plan).  Es decir, zero-rating es cuando pregonan, a diestra y siniestra: “Todas tus redes sociales incluidas sin costo”.  El que no nos cobren los datos que utilizamos para ver reels en Instagram se antoja y eso produce que varios usuarios utilicen las plataformas incluidas en sus paquetes mucho más que las no incluidas; sin embargo, en días como hoy, cuando falla la infraestructura de Facebook, se desata un caos de comunicación.

Por ejemplo, de las seis redes Sin Límite mencionadas anteriormente, cuatro se vieron viendo afectadas al momento que escribía estas líneas. Eso nos hace pensar en quién decide qué plataformas deben ser incluidas.  Como ya leíste en el artículo que te recomendé, el principio de la Neutralidad de la Red vela para que toda la información que se mueve por Internet sea tratada de manera igual por cualquier prestador de servicio, sin importar su contenido, plataforma, emisor o protocolo, esto con la finalidad de evitar la discriminación y ventajas artificiales de algunos jugadores sobre otros. 

Desde la reforma del 2014 a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), el Congreso de la Unión legisló que en nuestro país las redes deben ser neutrales y no favorecer a ninguna compañía dentro del ecosistema de telecomunicaciones por internet.  A raíz de esta reforma, el Congreso solicitó al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) establecer principios que defendieran la neutralidad; el IFT hizo caso omiso a su mandato.  Gracias a un amparo promovido por la R3D: En Defensa de los Derechos Digitales, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) obligó al IFT a publicar los mencionados principios, por lo cual, el IFT publicó un anteproyecto de ley y celebró un proceso de consulta pública, para que la población expresara su opinión. Más de 150 mil personas participamos en el proceso y esperábamos que nuestros argumentos fueran tomados en cuenta; durante este año se publicaron los lineamientos oficiales, y en su artículo octavo permiten la priorización patrocinada.

Cuando un PSI le da preferencia a una aplicación, esto hace que muchas personas decidan utilizarla. Hay usuarias en diferentes grados de precarización que optan por las aplicaciones que no les cobran y esto genera una fuerte dependencia de estas aplicaciones, elegidas por los PSI de manera opaca, dejando a muchas otras en desventaja e impidiendo que las personas elijan lo que en realidad les es más conveniente, teniendo en cuenta aspectos como su privacidad y seguridad.  Si en realidad el gobierno tuviera la meta de cerrar la brecha digital, el garantizar la protección del principio de neutralidad le caería como anillo al dedo. Por desgracia, el proceder de actores como el IFT nos genera duda e incertidumbre, ¿Son los intereses de los mexicanos lo que buscan defender, o es la mega corporación de Mark Zuckerberg y similares?