Según la Teoría de la mente bicameral, la mente humana en un estado inicial tiene a sus funciones cognitivas divididas en dos partes; una fracción del cerebro hace las veces de una voz que no deja de hablar y dar órdenes, y una segunda parte escucha y obedece. Esta teoría fue concebida por Julian Jaynes, psicólogo y catedrático de la Universidad de Princeton.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

La exposición de sus ideas fue publicada en el 1976 como parte del libro El origen de la conciencia y la ruptura de la mente bicameral, en el que planteaba fundamentalmente ciertas interrogantes: “Esta conciencia que es yo mismo, que lo es todo y no es nada en absoluto, ¿Qué es? ¿De dónde viene? ¿Y por qué?”.

Las ideas de este especialista siempre han sido polémicas, pero se siguen discutiendo y revisando, y no carecen de adeptos; tal es el caso de Jonathan Higgs, el líder de la banda de Manchester, que convirtió a la mente bicameral en el hilo conductor de Re-animator (Infinity Industries,2020), su quinto álbum, tal y como lo contó a la prensa europea: “Las personas atribuyen el estado de deidad a esta voz que podían escuchar en su cabeza. Todo esto me dejó alucinado, y comencé a pensar en formas para hacer de este un concepto central. Realmente me conmovió. Por lo tanto, en todo el disco hay referencias a esta teoría: tener un cerebro dividido, dos seres, escuchando voces”.

De hecho, su más reciente sencillo, “Arch Enemy” tiene en el centro a un hombre en busca en busca de una deidad que le sea significativa en un mundo lleno de decadencia. Se trata de uno de los temas más upbeat de esta entrega y que exhibe que la intención en lo tocante a la música es lograr el maridaje entre rock y electrónica; en ella los sintetizadores suenan a tope y se mezclan con todo un estallido percusivo. 

Parecería que Re-animator es un disco que se excede en la parte conceptual, pero no es así; fluye perfectamente y la música conecta, incluso tirando de un pop mutante que ayuda para hacerlo accesible. La banda no puede negar que Radiohead ha dejado algo más que una impronta en lo que hacen; no estorba que tomen a los de Oxford como parteaguas; a fin de cuentas se trata de un asunto generacional y basta con dejar correr “It Was a Monstering” para verificarlo.

Pero si hemos de seguir señalando detalles peculiares, no podemos pasar de largo la rareza de colocar una de las mejores canciones de lo que va del año -y que además es sencillo- para cerrar el álbum; es muy probable que “Violent Sun” fuera puesta ahí por poseer una muy vibra distinta al resto, pues su intensidad es muy alta a partir de un ritmo motorik, que se abre paso como una aplanadora y ofrece la oportunidad de soltar frases como: “And the problem that you’re having with your mind/ And the tears and the venom and the plasma”. 

Para continuar con esa serie de movidas que descolocan y despistan, la banda anticipó tiempo atrás como sencillo a una pieza mucho más lenta y conducida por un canto melancólico; “In a Birdsong” nos recuerda la pérdida de conexión con la naturaleza; un proceso que Higgs buscó reflejar: “el canto de los pájaros se ha ocultado o eliminado de nuestras vidas a partir del siglo pasado. En la canción hablo acerca de escuchar el canto de los pájaros y saber que estamos conscientes y vivos”.

Pero Re-animator ofrece temas empapados de este asunto psicológico de principio a fin; casi al comienzo nos topamos con “Lost Powers” -dedicada al descontrol mental- y hacia el final a “The actor”, que marcha a meda velocidad y con esa voz aguda con la que nos acordamos de Tom Yorke. Recordemos que es como si todo en el álbum fuera bipolar, pues esa idea del yo dividido perfila la posibilidad de que existan un par de narradores.

Everything Everything poseen una discografía en la que han hecho lugar para influencias del free jazz y la música oscura e incluso algo abstracta, musicalmente se preocuparon por lograr ahora las canciones más enfocadas y robustas de su carrera, y para ello redondearon el proyecto encargando la producción a John Congleton, responsable de luminosas obras de St. Vincent, Sharon Van Etten, y David Byrne, entre otros.

Muy probablemente Julian Jaynes, fallecido en 1997, jamás imaginó que sus ideas acerca de la mente y la conciencia pudieran trasladarse al universo afterpop de la música del siglo XXI. En este álbum el cuerpo puede explayarse en la catarsis, mientras el pensamiento se da vuelo. 

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