Un día, cinco chicos audicionaron para un programa televisivo sin imaginar que más tarde se volverían la banda con mayor impacto en el mundo. Luego, en la cúspide del éxito, la historia dio un inesperado giro: One Direction se separó oficialmente en 2016 para que la industria de las boybands experimentara transformaciones significativas. La agrupación británica no solo dejó un vacío en el corazón de millones de fanáticos; marcó un estándar para los que vendrían detrás. 1D se volvería un recuerdo para que el K-pop emergiera con fuerza generando una duda: ¿es éste el futuro?
Más que una carrera, un legado
One Direction debutó el 23 de julio de 2010 tras su participación en el programa de talentos The X Factor. Durante sus años activos, lanzó cinco álbumes de estudio, vendiendo más de 70 millones de discos en todo el mundo. Su fama y éxito fueron inmediatos, con giras mundiales que agotaban entradas en minutos y una base de fans que se extendía por todos los rincones del planeta.
Sin embargo, todo cuento llega a su fin, o a su pausa (de 18 meses, según ellos). Después de la salida de Zayn el 25 de marzo de 2015, los chicos anunciaron el 25 de agosto del mismo año que tomarían una pausa. Desde ese momento, varias agrupaciones vieron el escenario vacío y decidieron aprovecharlo. Grupos como Why Don’t We, CNCO y PRETTYMUCH ganaron popularidad, pero ninguno alcanzó el mismo nivel de éxito global. Parecía que 1D carecía de competencia. Eso se creía.
El auge del K-pop
Del otro lado del mundo, ya se trabajaba algo que pronto se volvería una máquina gigante en el mundo de la música. El K-pop rtiene sus inicios en los años 90, con grupos pioneros como H.O.T. y Sechs Kies, quienes tomaban el formato de boybands y lo adaptaban a las modas de occidente. Hoy, el género ha experimentado un crecimiento exponencial en popularidad desde aproximadamente 2018. Grupos como BTS, EXO, NCT, Seventeen y Stray Kids han sido fundamentales en esta expansión, bandas que han roto barreras culturales y lingüísticas, convirtiéndose en fenómenos globales.
Las agencias detrás de estos grupos (SM Entertainment, JYP Entertainment, YG Entertainment y Big Hit Music (ahora HYBE Corporation), han jugado un papel crucial en su éxito, desarrollando una fórmula que incluye entrenamiento intensivo, producción de alta calidad y una fuerte presencia en redes sociales para lograr alcance internacional.
Los números no mienten
Comparando a 1D con bandas como EXO y Seventeen, vemos un cambio interesante en la dinámica de los grupos. Mientras que la banda británica vendió más de 70 millones de discos en total, EXO ha vendido más de 11 millones de álbumes solo en Corea del Sur; BTS ha despachado más de 40 millones de álbumes en todo el mundo. Todo eso sin contar los streams digitales, los cuales alcanzan cifras de miles de millones.
El éxito de estas agrupaciones no se limita a Corea del Sur. Un grupo como NCT, con su enfoque multicultural y multilingüe, ha logrado penetrar mercados en Estados Unidos y Europa, así como Tomorrow by Together, headliner de Lollapalooza en Chicago. La inclusión de idols extranjeros en estos grupos y la producción de música en inglés son estrategias deliberadas para atraer a una audiencia global.
¿El K-Pop aspira los alcances de One Direction?
No solo empresas como JYP y HYBE han expandido sus audiciones globalmente, aceptando idols que ya no son exclusivamente coreanos o incluso asiáticos. Ejemplo: VCHA, un grupo femenil que debutó a inicios de este año con integrantes nacidas fuera de Corea del Sur. Por su lado, SM Entrertaiment prepara un grupo nuevo grupo masculino con un sello británico para despertar viejos sentimientos entre los fans de 1D. Y claro, al mismo tiempo también hay grupos que están haciendo el K-pop más internacional, como BlingOne, el “grupo de k-pop peruano”.
Estas coincidencias no despertaron recuerdos solo entre los fans, sino que el mismo Simon Cowell (el creador de 1D) ha expresado recientemente que no ha habido un grupo como el que Harry, Louis, Zayn, Niall y Liam formaron hace 14 años. Con ello ha insinuado que es hora de empezar a formar la próxima gran boyband, lo que nos lleva a la pregunta inicial: ¿las nuevas boybands tradicionales podrían competir con el fenómeno global del K-pop?
El impacto psicológico y mercadológico
Para intentar concluir el porqué este tipo de producto funciona tan bien, recurrimos a la psicología. El consumo de los grupos pop masculinos se basa en gran medida en la imagen que proyectan, ya que no solo venden música, sino también la imagen de chicos atractivos y alcanzables, lo cual impacta significativamente a su base de fans. La psicología del fandom revela que las adolescentes y jóvenes adultas son las principales consumidoras, atraídas tanto por la música como por la fantasía de una conexión personal con los miembros de la banda.
El marketing detrás de estos grupos también juega un papel crucial. Las agencias que los manejan han perfeccionado el arte de crear y mantener la imagen de sus idols, desde la formación y el entrenamiento intensivo hasta la gestión cuidadosa de sus interacciones en redes sociales, así como con la creación de videos y contenido que dan pie a la fantasía del amor imposible.
Nada está escrito todavía
Es innegable que el K-pop ha revolucionado la manera de consumir música, especialmente en el ámbito de las boybands. Aunque One Direction dejó un legado imborrable, el fenómeno asiático, con su enfoque global y diverso, parece ser el futuro. Nada está escrito, sin embargo. La industria sigue evolucionando, la música se consume de manera diferente. Solo el tiempo dirá si los nuevos grupos pueden competir y conquistar el terreno que han ganado los grupos de K-pop. ¿Tú qué opinas? ¿Es el K-pop tan solo una moda más?
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